Thomas Canet: “La democratización de la fotografía nos ha inundado con imágenes maravillosas”

Especialista en fotografía editorial y musical, Canet destaca las ventajas de trabajar con las cámaras sin espejo de Sony.

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Foto: Thomas Canet

Es uno de los fotógrafos musicales y editoriales más reputados del país, así que definirlo con el autor de los retratos de Elrubius durante aquella polémica entrevista publicada hace unos meses sería absurdo. O injusto. O quizás la mejor prueba de lo que la industria del espectáculo y los medios ha cambiado en los últimos años.

También los fotógrafos y su equipo han cambiado, claro. Y, de hecho, Thomas Canet no duda en reivindicar la importancia de la cámara en su trabajo y explicar que hace ya tiempo que dejó de lado las réflex para pasarse a las A7 de Sony.

Nacido en Berlín, Canet se ha convertido en un referente de la fotografía musical en Madrid. Aunque su modestia le impide reconocerlo, nadie duda de ello. Delante de sus cámaras han posado muchos de los artistas más importantes del panorama nacional.

Los retratos se han convertido en su especialidad. Fotografías, eso sí, que siempre prefiere hacer fuera del estudio, en el propio ambiente del protagonista o bien con el fondo blanco portátil que siempre lleva consigo y un golpe de flash. “El estudio me parece muy frío, y prefiero trabajar de la forma más sencilla posible”, explica.

De su amplio y excelente archivo, posiblemente las fotos del famoso Youtuber son los que más repercusión han tenido últimamente, al menos en los medios. La receta es la que él mismo comenta: retrato de ambiente e intentar captar en pocos minutos la esencia del personaje. No parece fácil.

¿Lo más complicado de este trabajo? “Mantener la cabeza fría cuando la sesión no está saliendo como quieres”, asegura. ¿Color o blanco y negro? “Me gustan los 2 lenguajes, y supongo que va por ciclos. Después de años fotografiando en color, he decidido volver al que fue mi primer amor: el blanco y negro. Estoy muy interesado en el ritmo, la textura y el contraste, conceptos que se leen muy bien en blanco y negro”, apunta.

Fotos: Thomas Canet
Fotos: Thomas Canet

Los comienzos, como suele ocurrir, no fueron fáciles. Puede sonar a tópico, pero él mismo lo recuerda: “Cuando empecé el trabajo sobre los músicos, no conocía en absoluto los entresijos del mundo musical. El manager de un artista me confirmó que podría hacer un retrato después del concierto, y me ofreció hacer fotos durante el mismo también. Al finalizar el concierto, esperé un par de horas en la puerta del camerino y finalmente el manager me dijo que el artista no posaba porque estaba cansado, y que tampoco podía quejarme porque había hecho fotos durante el concierto. ¡Eso me sirvió de lección!”.

Foto: Thomas Canet
Foto: Thomas Canet

Pero los tópicos no parecen encajar muy bien con la visión de Canet que, contra lo que se estila entre muchos profesionales, no duda en reconocer la importancia del equipo. “El equipo es más importante de lo que parece, ya que cada cámara de alguna manera tiene una ergonomía que condiciona su uso. Hay que encontrar una cámara que se ajuste a nuestra manera de trabajar. En el caso de los objetivos, es todavía más flagrante, ya que cada lente tiene su personalidad y sus fortalezas”, argumenta.

Foto: Thomas Canet

¿Y qué objetivos son los más habituales? Aquí sí que no hay sorpresas: ópticas fijas y gran parte de su trabajo lo resuelve con el 85 mm f1.4 y el 50 mm f1.8, nos explica. Además, eliminar el espejo –explica- le permite disparar a velocidades más bajas sin trepidación, lo que unido al extraordinario rendimiento de las Sony A7 de formato completo a sensibilidades extremas hace que se amplíen mucho las posibilidades a la hora de trabajar y buscar luces y ambientes inusuales.

Foto: Thomas Canet

“En mi opinión, la tecnología mirrorless consigue aunar las ventajas de dos mundos: las cámaras de pentaprisma y las de telémetro. Y podemos trabajar con menos vibraciones y con cámaras más pequeñas y silenciosas, a la vez que permite controlar con precisión encuadre y exposición siempre en TTL”.

La Sony A7R II es desde hace tiempo su herramienta de trabajo habitual. Sin duda una elección muy lógica –junto a las citadas ópticas- para alguien que trabaja el retrato, que se mueve fuera del estudio y que necesita la máxima calidad y detalle.

Si su salto de las réflex a las sin espejos fue para él algo natural, con esa misma actitud comenta los cambios en el sector fotográfico en los últimos años. “Gente que nunca había cogido una cámara antes y que no tiene ninguna cultura fotográfica previa, empieza a jugar con el teléfono o una compacta, y se siente artista, se expresa, de una forma totalmente libre. Y están obteniendo unos resultados increíbles, sin complejos”, señala. No es el guión habitual, y casi se agradece.

 

Este artículo es parte de una campaña publicitaria de Sony. 
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