Parece que el destino de los que se dedican a la fotografía y al mundo audiovisual es vivir bajo la constante amenaza de la extinción. La explosión de la Inteligencia Artificial ha sido la principal preocupación de los fotógrafos en los último tiempos, pero eso podría estar a punto de cambiar. O, mejor dicho, a punto de empeorar.
En un giro dramático de los acontecimiento que nadie vio venir, la compañía Boston Dynamics ha decidido que su popular (e inquietante) robot humanoide Atlas deje de saltar, dar volteretas y levantar cajas para empezar a manejar cámaras de fotos y vídeo.
Es decir que los sufridos fotógrafos ahora van a tener que competir con un robot capaz de encuadrar y disparar en cualquier postura y ángulo imaginable, sujetando la cámara totalmente estable, sin cansarse, sin dolores de espalda y pudiendo aguantar muchísimo más peso que cualquier débil y prescindible fotógrafo humano.
Por el momento el Atlas operador de cámara ya ha hecho su primer trabajo oficial. Se trata de un anunció de coches realizado en colaboración con Canon y Nvidia. Brent Danton, director de la pieza, afirma que Atlas puede hacer tomas largas sin errores, usando equipos de grabación muy pesados y sin necesidad de grandes instalaciones o raíles, como sí ocurre con los brazos robotizados estándar.
Además es ideal para realizar tomas potencialmente peligrosas, en la que los débiles e imperfectos humamos necesitarían todo tipo de medidas de seguridad adicional, como por ejemplo rodar un primer plano de un volcán en erupción.
Vatche Arabian, responsable de marketing de Boston Dynamics, ha querido dejar claro que Atlas no ha venido a reemplazar a los creativos humanos, sino a «complementar lo que ya está sucediendo». Así que realizadores y directores de fotografía aún pueden estar tranquilos, pero quizás los operadores de cámara deberían empezar a echar currículos ante lo que se avecina.
Bromas al margen, la propuesta de Boston Dynamics aún está lejos de ser una realidad cotidiana. Atlas requiere enormes cantidades de datos para comprender el mundo real, y ese es precisamente el papel de NVIDIA y de Cosmos AI, un modelo capaz de crear mundos virtuales físicamente precisos que imitan la realidad.
Estas simulaciones son las que sirven como campos de entrenamientos para los robots. permitiéndoles aprender y practicar antes de poder usarlos en un entorno real. Por el momento parece que los seres humanos van a seguir siendo indispensables, al menos en el entorno de un rodaje de cine o publicidad. ¿Pero podría un robot sustituir la función de un fotógrafo de deportes? ¿Y pasearse por una boda fotografiando a todos los invitados? Y, lo más importante, ¿será sonysta o canonista?










