El pasado 16 de enero el mundo del cine -y del arte en general- se despedía de David Lynch, uno de los realizadores más innovadores, arriesgados e influyentes que ha dado el séptimo arte. Y aunque es conocido principalmente por sus películas y su trabajo en la televisión, Lynch era también un apasionado de la fotografía.

Así lo demuestra la inmensa cantidad de cámaras, de todo tipo y época, que guardaba cuidadosamente en su casa, y que ahora saldrán a subasta como parte de una colección de 450 artículos que incluyen también fotografías, muebles, instrumentos musicales y otros recuerdos.

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Al igual que con el cine, David Lynch usó la fotografía para explorar temas surrealistas y perturbadores, siempre con un toque de humor negro. Y para ello echó mano todo tipo de técnicas y procesos para manipular la imagen. No en vano fue uno de los primeros directores en apostar claramente por el digital, su último largometraje Inland Empire (2006) se rodó íntegramente con cámaras MiniDV Sony DSR-PD150.

Su colección de cámaras fotográficas demuestra su interés por las posibilidades creativas que podían traer los avances técnicos. En los lotes subastados por la casa Julien’s podemos encontrar cosas tan dispares como las primeras Sony A7R y A7S o una Hasselblad H3D-39 de formato medio, con sensor CCD de 39 MP.

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Para acompañar estas cámaras Lynch tenía un Sony 24-70 mm f2.8 GM y un objetivo Lensbaby de 58 mm y f1.6, así como una óptica HDC de 28 mm, un objetivo descentrable y un conversor macro para la Hassel.

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La colección de cámaras Sony se completa con una NEX-5, la primera cámara sin espejo de la marca (junto con la NEX-3), armada con un sensor APS-C de 14 megapíxeles. Curiosamente también se hizo con una Hasselblad Lunar, una rareza para el mercado de lujo que no era más que una Sony NEX-7 con un diseño, digamos, bastante delirante.

La parte digital de la colección se completa con un veterana Canon EOS 5D, lanzada en 2005 con un sensor de 13 MP. En este caso acompañada con un 24-105 mm f4.

Entre las cámaras de película David Lynch contaba con una Pentax 645 con sendos objetivos 55 mm f2.8 y 120 mm f4 Macro, y También con una Linhof Master de 4×5 con diseño abatible, la más cara del lote.

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Quizás uno de los artículos más peculiares de la colección de Lynch es la compacta Montana Luxus Snakeskin, fabricada en Alemania y forrada con piel de serpiente. Una cámara que sin duda le hubiera pegado mucho a Sailor Ripley, el personaje interpretado por Nicolas Cage en Corazón Salvaje (Wild at Heart, 1990).

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Por último no podían faltar en la colección varias cámaras Polaroid, ampliamente utilizadas en el ámbito del arte moderno y también en la industria del cine. Concretamente el director de Terciopelo Azul (Blue Velve, 1986) atesoraba la Polaroid Land 95A, la réflex 680, la ProPack con lente Polatriplet y la Landa 660. También se hizo con una Impossible I-1 en 2014.

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Y como no también hay cámaras de vídeo en esta colección, concretamente cuatro modelos de Sony. Una PMW-EX1 de formato XDCAM y resolución Full HD, una Handycam CCD-TR81 de cintas Hi-8, una NP-F950 DVCAM de 3CCD y una DSR-PD100A de formato MiniDV. También hay dos videocámaras de Panasonic y Zenit de principios de los 90.

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Más allá de lo anecdótico, la colección de Lynch demuestra la mentalidad abierta de este director, que consideraba que casi cualquier herramienta era válida para crear.