Fujifilm X-T30 III: diseño y colores X a un precio ajustado

Hace unos años las marcas se empeñaron en acabar con sus modelos más sencillos, convencidos de que quien a estas alturas quería comprarse una cámara estaría dispuesto a pagar por una de gama media o alta. El tiempo ha demostrado que no es así: las cámaras alrededor de los 1000 euros o por debajo siguen siendo las más buscadas y, aunque no tengan el glamour de sus hermanas mayores, han recuperado el lugar que les correspondía en el escaparate.

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Fujifilm ha sido una de las compañías que ha ido rescatando poco a poco modelos olvidados. Primero fue la X-M5 y ahora es el turno de la X-T30 III aunque, en realidad, esta gama siempre ha estado ahí y son precisamente las buenas ventas de la generación anterior las que explican esta renovación.

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El caso es que la tercera generación de las X-T30 llega con contadas novedades y un diseño prácticamente idéntico. Una cámara que a priori no emociona pero que ofrece lo que muchos usuarios buscan: un diseño atractivo, tamaño y peso muy controlados y un precio por debajo de los 1000 euros. Concretamente, 950 euros el cuerpo, lo que hacen de esta X-T30 III la cámara del sistema X más asequible del momento si no queremos prescindir del visor.

Dial de simulación de película

¿Qué ofrece a cambio de ese dinero? Un cuerpo ligero pero de diseño cuidado y un excelente agarre, teniendo en cuenta que hablamos de una cámara que pesa menos de 380 gramos. El visor es veterano pero correcto, la pantalla abatible tambien es de sobra conocida y detalles como el pequeño joystick trasero, las dos ruedas de control o los diales de velocidad y compensación se agradecen.

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Precisamente en uno de esos diales está la novedad más destacada del diseño. Igual que ya vimos en la X-T50 o la X-M5, esta X-T30 III llega con una rueda dedicada a las simulaciones de película. Llevan muchos años como parte del sistema, pero parece que ahora tienen más protagonismo que nunca. Es lógico, porque son un buen argumento para distinguirse de la competencia, así que este dial simplemente les da el valor que merecen.

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¿Hace falta? Es una duda y debate recurrente, pero hay que reconocer que cuando se tiene tan a a mano, se acaba utilizando más que si hay que entrar en el menú de turno o buscar una combinación de botones. Y, no nos engañemos, nada como un toque de Classic Chrome para hacer que una foto del montón -nos referimos a las nuestras, no a las vuestras- parezca algo más.

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Igual que en los citados modelos, este dial incluye media docena de filtros fijos, otros que se pueden personalizar y otros posicionales que nos remiten a los controles de la cámara para acceder a la lista completa de 20 simulaciones de película.

26 megapíxeles sin estabilizador 

La Fujifilm X-T30 III monta el veterano sensor de 26 megapíxeles que hemos visto en tantas cámaras de la compañía. Y que, por cierto, algunos siguen prefiriendo frente al de 40 millones de puntos que utilizan las más potentes y actuales. En cualquier caso, poco hay que decir de unos resultados que ya hemos visto en otros muchos modelos y que son muy correctos. Más si tenemos en cuenta el precio.

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Lo que sí es nuevo es el procesador de imagen X-Processor 5, que se deja notar sobre todo en el enfoque. No diremos que la X-T30 III es la más rápida del barrio enfocando -tampoco lo pretende- pero se defiende con dignidad y los sistema de detección y seguimiento también han mejorado respecto a la generación anterior.

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La gran pega de la cámara tampoco es una sorpresa. Igual que en el modelo anterior o que en la citada X-M5, no cuenta con estabilizador en el cuerpo. Quienes lo quieran, tendrán que dar el salto a la X-T50, lo que supone una diferencia de precio de unos 500 euros.

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El vídeo, por su parte, se atreve con la grabación 6,2K 30p y 4K 60p con recorte. A diferencia de la X-M5 que por diseño, filosofía y pantalla articulada sí se plantea como una cámara más híbrida, aquí el protagonismo es para la fotografía, aunque llegado el caso la cámara también puede utilizarse para grabar unos clips de vídeo porque, sobre el papel, tiene las mismas prestaciones que ésta y la X-S20. Hay, por cierto, conexión para micrófonos (pequeño, de 2,5 mm), mientras que para auriculares hay que recurrir al USB-C y el adaptador que se incluye en la caja.

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El disparo en ráfaga mantiene las cifras de la generación anterior, con 8 fotogramas por segundo con obturador mecánico. La cosa cambia al activar el electrónico y poder llegar a las 20 fotos por segundo, sin recorte y con enfoque continuo. El limitado buffer, eso sí, nos recuerda que esta puede ser una cámara rápida si toca, pero no está pensada para la fotografía de acción profesional.

Por debajo de 1000 euros

Así que la fórmula es tan sencilla como honesta. Y de sobra conocida, porque casi todos los fabricantes han hecho los deberes para colar al menos un modelo por debajo de la línea de los 1000 euros. Las listas de ventas confirman que siguen siendo lo que muchos buscan, así que si es un modelo reciente y de diseño tan atractivo como esta Fujifilm X-T30 III, mejor.

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Para conseguilo, claro, hay que sacrificar cosas. Como renunciar al estabilizador, a un sensor de mayor resolución o a las mejores pantallas y visores, que la compañía reserva para modelos superiores.

Pese a ello, el conjunto es equilibrado entre lo que ofrece y lo que cuesta, con un diseño muy atractivo y el encanto de esas simulaciones de película que son ya marca de la casa. La competencia es dura en este segmento, con modelos como la Canon EOS R50 o la Olympus E-M10 IV, pero la renovación con esta X-T30 III le da a Fujifilm nuevas herramientas para competir.

1 COMENTARIO

  1. Parece la versión económica de la XT-50. Lo de los modos de película es, quizá, el factor principal para muchos a la hora de comprarla de ahí que el fabricante lo implemente cuando, al principio, era algo «que venía con la cámara», pero fuera de eso… se me hace cara por las demás prestaciones, sobre todo si quieres una cámara equilibrada. Para hacer fotos y video de calidad A NIVEL AFICIONADO recomendaría la Lumix G97, una cámara implementada tanto en foto como en video -en esto último a la Fuji le da mil vueltas- y aunque el sensor sea M4/3 en la era de la foto y el video hecho con el móvil y los sensores que traen en general, criticar el M4/3 es absurdo.

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