Llevamos años escuchando decir a los gurús y entendidos que las cámaras de los Pixel hacen magia. Que Google tiene algo en sus fotografías que los demás no son capaces de hacer. Este año han presentado los nuevos Google Pixel 9, con dos modelos (Pixel 9 Pro y Pixel 9 Pro XL) que llegan con ganas de reinar en el apartado de foto. Llevo algo más de un mes usándolos y en este tiempo ya puedo decir que estos Pixel 9 Pro no hacen magia, pero los anteriores tampoco.
Se suele repetir eso de que los Pixel hacen magia porque son capaces de competir con la gama alta en algunos apartados fotográficos siendo mucho más económicos. La razón es sencilla: fueron los primeros en apostar por una fotografía computacional agresiva, que para los amantes de la fotografía era más un punto negativo que algo a valorar.
Para empezar, estamos hablando de modelos que hace varias generaciones. Usaban sensores pequeños y parecían reyes al lado de los modelos de Samsung o Apple. Los segundos usaban sensores más grandes, pero no conseguían resultados claramente superiores. Eran los primeros pasos de la denominada fotografía computacional y ahí Google apostó más que nadie hacia el camino que se ha visto correcto. O al menos el que ha ido siguiendo casi toda la industria.
En esos años sus fotografías tenían una particularidad: la “estética Pixel” estaba muy marcada en la mayor parte de esas capturas y además gustaba mucho a los entusiastas de la fotografía. Que no son los mismos, ojo, que los usuarios más profesionales o exigentes a los que les gusta ver el mundo que retratan y no uno interpretado por Google según sus criterios. Por muy bonitas que se vieran algunas fotos, eran fotografías muy retocadas, con fuertes tintes de color y en algunos casos, nada realistas.
Google Pixel 9 Pro, 1000 fotos después
Cómo ya he dicho llevo un mes con los dos dispositivos de Google, de hecho algo más, y en este tiempo he hecho más de 1000 fotos. Al menos eso pone el álbum de Google Photos. Así que tengo bastante claro en qué son buenos estos Pixel y en qué tiene que mejorar. Lo importante es que sigue siendo Pixel en todo, así que a los que os gustaban las anteriores generaciones aquí apuestan sobre seguro.
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En lo que respecta al módulo fotográfico, con las tres cámaras traseras tenemos lo mejor del mercado. Habrá casos concretos o escenas mejor y peor resueltas, pero el equilibrio entre una buena cámara principal, uno de los mejores (sino el mejor) gran angular y un teleobjetivo solvente, hace que solamente Samsung sea capaz de aguantar la comparación (a la espera de los nuevos iPhone) si hablamos del mercado español.
Por refrescar un poco la memoria, los dos modelos montan el mismo esquema, con una cámara principal de 50 megapíxeles con sensor de 1/1,31 pulgadas y objetivo equivalente a un 25 mm f1.7, un gran angular de 48 megapíxeles y apertura f1.7 y un tele de la misma resolución y focal 113 mm f2.8, en ambos casos basados en un pequeño sensor de 1/2,55 pulgadas.
En el otro lado tenemos una cámara delantera -esa a la que nunca hacen caso los compañeros de Photolari cuando prueban un smartphone- que aunque ha mejorado sigue sin ser la mejor. La falta de detalle y la manía de usar “su magia” ensucia una experiencia que podría ser excelente. En este caso hablo de magia, y así es, a Google le gusta iluminar a las personas, y como tal hay momentos en los que matamos el contraste en las fotografías. La magia no siempre es buena amigos fotógrafos.
Google Pixel 9 Pro, ¿qué tal el vídeo?
Respecto al vídeo podríamos decir dos cosas. Y seguimos con lo de la magia, porque aquí hay de varios tipos. Por ejemplo, Google hace magia negra con la cámara gran angular, que ofrece un vídeo bastante malo. Llevamos generaciones quejándonos de esto y siguen sin arreglarlo. En cuanto baja un poco la luz, lo destroza todo, y eso no puede ser en un móvil premium. Las otras cámaras con correctas, pero el gran angular tiene una cantidad de artefactos difícil de entender.
Pero ojo que Google también sabe hacer magia en diferido con los vídeos. Esto significa que aunque a veces los vídeos son flojos, si usas la función “mejora de vídeo” o “video boost”, el móvil se encarga de subir tu video a la nube y después de una buena espera te devuelve un vídeo procesado en el que hay mejoras en diferentes apartados, pero en especial hay un trabajo de limpieza de ruido, mejora de color y algo de detalle extra.
No soy muy fan del look que queda en estos vídeos. A veces parece que está algo lavado, en otras hay un color excesivo (marca de la casa del procesado Pixel), aunque es cierto que es una herramienta que nos puede salvar un vídeo allí donde las cámaras no llegan.
En definitiva, los Píxel ya no hacen magia -nunca la hicieron-, pero siguen siendo una gran alternativa si te gusta la fotografía. Tenemos imágenes en alta resolución con un RAW bastante decente y capaz, muchas opciones de personalización en las capturas desde la cámara y también todas las novedades de inteligencia artificial que tan de moda están. Pero eso lo dejo para otro artículo, que a mí me da bastante pereza.


















Cámara principal con focal de 25mm equivalente. Demasiado angular para mi gusto…