Llevamos muchas generaciones analizando las prestaciones fotográficas y de vídeo de los iPhone y otras tantas usándolos como parte del equipo habitual de trabajo. Así que es relativamente sencillo ver si los nuevos iPhone 17 Pro aportan novedades reseñables que justifiquen la renovación o nos podemos saltar esta generación y ahorrar unos euros.

Una pregunta que desde hace años tiene en realidad dos vertientes: la de foto y la de vídeo. A veces convergen porque, de lo que no hay duda, es que los iPhone hace ya tiempo que se han convertido en una herramienta polivalente para lo que ahora se denomina creadores de contenidos y que básicamente es quienes trabajan haciendo fotos y vídeos. Sería nuestro caso, pero hemos preferido reservar el apartado de vídeo para un review por separado donde hablaremos de ese apartado.

Respecto a la parte fotográfica, el iPhone 17 Pro representa una evolución, pero no una revolución respecto a lo que ya teníamos. La cámara principal y angular son prácticamente iguales, y los cambios se centran en el teleobjetivo, con más resolución y una focal que, mediante recorte, llega a los 200 milímetros. Tambien en la cámara frontal a la que nunca hemos hecho demasiado caso pero que ahora llega con buenas ideas.
En el vídeo analizamos estos dos puntos y también comparamos los resultados con los de la generación anterior para ayudar a decidir a quienes estén pensando en actualizar o en hacerse con un iPhone de última o penúltima generación. Por aquí, como siempre, resumimos lo más destacado y también compartimos una amplia galería de muestras para ver y descargar a máxima resolución.
De 13 a 200 milímetros
Aunque se habla mucho del zoom del nuevo iPhone, quienes están leyendo esto seguramente ya saben que técnicamente no hay zoom. Ni en en este ni en el 99% de los smartphones, sino simplemente una sucesión de focales fijas unidas por un zoom digital. De ahí la importancia de nunca usar esas focales intermedias, sino sólo las reales.

Aunque el rediseño del módulo de cámaras del iPhone 17 Pro podría hacer pensar en un gran cambio en el hardware, en realidad sólo una de las tres cámara ha cambiado: el teleobjetivo. Algo que ya hemos visto en otras marcas, que también han decidido hacer los deberes en el que suele ser el punto más débil del discurso fotográfico de los móviles.
En el caso del iPhone 16 Pro, su objetivo 5X de 12 megapíxeles estaba claramente por detrás de su magnifica cámara principal, no sólo en resolución sino tambien en resultados. Ahora el iPhone 17 Pro estrena un objetivo 4X de 48 megapíxeles con un sensor que, aunque sigue siendo pequeño (1/2,55 pulgadas) crece respecto a la generación anterior.

Efectivamente, ahora hablamos de un 4x equivalente a 100 mm f2.8, cuanto en la generación anterior teníamos un 120 mm. Un pequeño retroceso pero que, gracias al aumento de megapíxeles, permite ofrecer un recorte de 2x para llegar a un equivalente a 200 milímetros. De nuevo, no podemos hablar de zoom ni de focal real, pero ya sabemos que esos detalles importan a muy pocos. Lo que cuenta es el resultado.
En ese sentido, hemos comparado ambos terminales y el iPhone 17 Pro sí mejora lo que teníamos antes, tanto en calidad con el 4x como en alcance gracias a un 8x que resuelve bastante bien las escenas.

A quienes moleste el exceso de procesado que se aprecia en las fotografías realizadas con esta cámara, la solución es fácil: disparar en RAW. La diferencia es muy evidente, con fotos mucho más suaves y sin máscara de enfoque que, a primera vista pueden parecer peores pero que en realidad ofrecen un resultado más fotográfico y con más margen para la edición posterior.

Como ya ocurría en anteriores generaciones, tenemos un buen surtido de resoluciones y formatos para trabajar. Así, el iPhone 17 Pro ofrece en sus tres cámaras -esto si es nuevo- la opción de 12, 24 o 48 megapíxeles en JPEG y 12 o 48 MP en RAW.
El renovado interfaz de cámara de iOS 26 peca de exceso de minimalismo en algunas cosas, pero es verdad que facilita el acceso a este ajuste de forma muy visual. El problema es que puede ser un poco caótico, porque se ofrecen todas las opciones cuando en realidad no son posibles en todas las focales.
Es decir, sólo podremos trabajar a 48 megapíxeles con las focales reales (13, 24 y 100 mm) pero no con las conseguidas mediante recortes. Pese a ello, podemos elegir esas opciones, aunque luego no se materializan en el archivo. También, cuando la luz escasea, el teléfono decide por su cuenta pasar de 24 a 12 megapíxeles aunque no sea la opción que hayamos seleccionado. Cosas de la fotografía computacional.
En cualquier caso, la buena noticia es que tenemos opciones de disparo a 13 mm f2.2, 24, 28, 35 48 mm f1.78 y 100 y 200 mm f2.8. La cámara principal sigue siendo la estrella, con unos resultados excelentes, mientras que el angular de 13 mm es, sobre todo con poca luz, la parte más débil de la ecuación.
Sensor cuadrado
Aunque los archivos RAW siempre van a dar ese plus de margen en la edición y un look menos digital, en realidad para la mayoría de usuarios y situaciones -sobre todo si hablamos de fotos para redes- el JPEG de 24 megapíxeles resulta bien equilibrado en cuanto a tamaño, comodidad y resultado. Incluyendo el teleobjetivo de 100 milímetros que, por cierto, se defiende bastante bien en escenas con poca luz, incluso al tirar del 8x.
¿Y qué tal el desenfoque? Quienes busquen un bokeh que recuerde al de las cámaras, siempre pueden recurrir al modo retrato que hace un buen trabajo, sobre todo en las opciones de 2x y 4x.
De todos modos, incluso sin recurrir al modo específico de retrato, esta focal larga ya consigue un buen desenfoque natural en la escena que, lógicamente, resulta más visible si trabajamos cerca del primer plano.
En cualquier caso, la distancia mínima de enfoque de este 100 milímetros se queda muy lejos de poder ofrecer una suerte de macro. De hecho, durante los días de prueba hemos seguido usando el 2x que con sus 48 mm y utilizando el sensor principal sigue siendo la mejor opción para esas fotos que requieren cierto acercamiento (sin macro) y donde tener el fondo algo desenfocado se agradece. Una combinación que luce, por ejemplo, en las clásicas fotos de platos de comida.
¿Y qué pasa con la cámara de selfies? Normalmente es una prestación a la que nunca hacemos mucho caso aunque hay que reconocer que tiene su utilidad. No ya para los selfies, pero sí para algunos planos de recurso o incluso fotos cuando toca viajar en solitario y resolver algún review sobre la marcha.
Ahora, todos los iPhone 17 llegan con una cámara renovada. No sólo en resolución (18 megapíxeles) sino que la apuesta por un sensor cuadrado -en realidad octogonal, tiene las esquinas recortadas- resulta muy útil para jugar con los formatos. Es decir, podemos estar sujetando el móvil en vertical y estar grabando un plano en vertical sin renunciar a la máxima resolución.

Esta cámara cuenta con un angular de 20 mm aunque también podemos trabajar con recorte de 30 milímetros, aunque en ese caso la resolución se reduce a 7 megapíxeles. Tambien es nuevo el sistema de autoencuadre que varía la focal dependiendo de si hay una persona sólo en el autorretrato o un grupo.
En cualquier caso, detalles que pueden parecer menores pero que a los creadores de contenidos que usan esta cámara para grabar algunos planos les vendrá muy bien.
iPhone 17 Pro, ¿merece la pena?
Como hemos visto, el iPhone 17 Pro es un paso más en ese camino para convertir el smartphone de Apple en la herramienta perfecta para fotógrafos y videógrafos. En cierto modo ya lo es desde hace al menos un par de generaciones, pero ahora toca ir mejorando algunos detalles y sumando nuevas opciones.

En este caso, el teleobjetivo. Hay un salto en calidad pero también en usabilidad al sumar ese 200 milímetros. el iPhone 17 Pro no ofrece el mejor teleobjetivo ni el más potente que hemos visto en un móvil, pero completa de forma muy equilibrada lo que ofrecen las dos ópticas, eliminando de entrada el enorme salto de resolución que teníamos hasta ahora.
Así que la decisión entre el 16 Pro o el 17 Pro es relativamente sencilla. Centrándonos en la parte de fotografía, quienes usaran mucho el 120 mm de la generación anterior y notaran que se les quedaba corto en calidad en algunos momentos, deberían plantearse el cambio. También si, por el motivo que sea, la cámara frontal es una herramienta importante.

En definitiva, el iPhone 17 Pro se reafirma como esa herramienta con mucho potencial profesional de convertirse en nuestra cámara del día a día y en la que más acabaremos utilizando en muchas situaciones. Algo que se puede decir de muchos terminales de gama alta, pero aquí, como siempre, con un gran equilibrio entre fotografía y vídeo, y facilidad de uso y resultados.
Ahora que hablamos mucho de esas compactas avanzadas que echamos de menos en el mercado, para muchos la respuesta seguramente podría ser este iPhone 17 Pro.































