
La guerra arancelaria iniciada por Donald Trump ya ha provocado un auténtico terremoto en todas las bolsas del mundo, pero aún es pronto para saber cómo van afectar exactamente estas medidas a los precios de los productos, y más concretamente a los precios de las cámaras.
No obstante, ya hay una marca que está dando algunas pistas de por donde podrían ir los tiros. Se trata de la compañía australiana Blackmagic Design, que no ha dudado en actualizar sus precios en EE.UU como consecuencia de las medidas económicas del gobierno Trump.
Por ejemplo, la nueva cámara Blackmagic Pyxis 12K anunciada hace pocos días ha pasado de un precio oficial de 4.995 dólares a 5495 dólares, lo que supone 500 dólares más y una subida de aproximadamente el 10%. Algo parecido ocurre con el resto de modelos de esta compañía que ha dejado claro que se trata de una consecuencia directa de los aranceles y que la subida se limita exclusivamente al mercado estadounidense.
De todos modos, habrá que ver si la medida se mantiene tras el cambio de opinión de La Casa Blanca que acaba de anunciar que congela durante 90 días su política arancelaria internacional.
Al menos, por si quedaba alguna duda del chantaje económico, a los países que parecen dispuestos a negociar, para los que mantendrá por ahora el 10% de tasas. En el otro extremo, la guerra comercial a China se refuerza con un arancel del 125% que tendrán que soportar productos fabricados en este país y marcas como DJI, por poner uno de los ejemplos más conocidos.
Las amenazas y sobre todo esta deriva e inestabilidad política y económica ha llevado a algunas compañías a dejar de publicar precios oficiales para Estados Unidos a la espera de ver qué ocurre. Sin ir más lejos, la reciente Instax Mini 41 anunciada esta misma semana omitía este dato, que sí se daba para Europa y otros mercados.









