Nikon 28-400 mm, ¿el zoom de viaje definitivo para el sistema Z?

La comodidad y polivalencia de los zoom frente a la mayor calidad que suelen ofrecer los objetivos de focal fija. Un eterno debate o, mejor dicho, dos equipos diferentes que responden a prioridades distintas. Y dentro de la categoría de los zoom hay unos que pese a no tener buena fama y ser tildados de la opción de los comodones, la verdad es que pueden ser una buena opción de viaje o para tener siempre a mano focales muy largas sin que el bolsillo o el peso de la mochila se resientan demasiado.

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Son los llamados todo en uno o todoterrenos y que se mueven entre angulares moderados y teles interesantes y que, eso sí, suelen sacrificar luminosidad y algo de calidad a cambio de un tamaño y peso contenidos. Es una gama que siempre ha tenido mucho éxito y que ahora Nikon ha querido llevar a su máxima expresión con el nuevo Nikkor 28-400 mm f4-8 para sus cámaras Z de formato completo.

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Y todo ello por menos de 1300 euros, así que teníamos mucha curiosidad por probarlo. Lo hemos montado en una exigente Nikon Z8 y, como siempre, en el vídeo os contamos lo más destacado y aquí resumimos algunos puntos y también compartimos unas cuantas fotografías de muestra a máxima resolución.

Un zoom 14x

Podríamos considerar este Nikkor como el heredero de aquel 28-300 f3.5-5.6 que se presentó en 2010 para las SLR de formato completo y que todavía goza de buena fama. Además del cambio a una bayoneta sin espejo, se estira el zoom hasta los 400 mm, con un zoom de 14 aumentos que, si no nos equivocamos, es el de mayor recorrido a día de hoy en una óptica de este tipo.

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La luminosidad de f4-8 es uno de los peajes más evidentes de semejante alcance. Además, hay bastante más de f8 que de f4 en el recorrido de este zoom que, de hecho, a partir de los 190 milímetros ya tiene esa apertura máxima de f8. Lo de f4 sólo se mantiene unos milímetros (no llega ni a los 35 mm) y a 50 mm ya estamos en f5.6.

Pesa sólo 725 gramos, lo que está muy bien para semejante zoom. Está parcialmente sellado, usa filtros frontales de 77 milímetros y tiene el diseño habitual de estas ópticas de Nikon y que, dicen los mal pensados, recuerda mucho a los objetivos de Tamron.

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Aunque la luminosidad puede ser una limitación en algunas tomas, hay que reconocer que tener entre manos un 28-400 milímetros da mucho juego a la hora de enfrentarse a casi cualquier tipo de escena. La polivalencia, de hecho, es una de sus mejores bazas, lo que lo hace ideal para viajar con una sola óptica o para afrontar la fotografía de naturaleza, desde paisaje hasta aves, con un precio muy ajustado.

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Y pese a que esa apertura f8 esté muy lejos de lo que se espera de un teleobjetivo de cierto nivel, hay que reconocer que se consigue un desenfoque notable en las focales más largas y que las cámaras actuales pueden disparar a sensibilidades muy altas sin ningún problema. La distancia mínima de enfoque, por cierto, es de 20 centímetros en el extremo angular y de 1,2 metros a 400 mm.

Calidad de imagen

Otro detalle interesante es que cuenta con estabilizador de imagen óptico. Los datos oficiales hablan de hasta 5 pasos o 5,5 con cuerpos estabilizados, pero las pruebas que hemos hecho son algo menos optimistas, con unos 4 pasos de mejora. Que tampoco están nada mal.

Como puede verse en las fotografías de muestra, el viñeteado es muy evidente en los dos extremos de la óptica a máxima apertura, incluso con el sistema de corrección automática en cámara.

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Por lo demás, la verdad es que el objetivo rinde muy bien. Siempre, claro, dentro de lo que se espera de semejante zoom. El nivel de detalles es alto en el centro de la imagen en todo el recorrido y las esquinas no están nada mal en angular, aunque luego sí se nota que van cayendo al ir estirando el zoom.

Tampoco hay grandes problemas con aberraciones, distorsión o reflejos y el enfoque -lo hemos probado con una Nikon Z8- ha respondido también muy bien.

Nikon 28-400 mm, ¿merece la pena?

La respuesta es relativamente sencilla porque estamos ante un objetivo único. Es decir, los usuarios de Nikon que quieran el todo en uno de mayor alcance disponible, aquí tienen la respuesta.

Un objetivo que por unos 1250 euros ofrece lo que promete o, mejor dicho, lo que se espera de él. Muy polivalente en cuanto a focales, peso moderado, calidad correcta y una luminosidad que es la que peor sale en este acuerdo.

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Evidentemente, quienes sean más de focales fijas no pintan nada aquí. Estamos hablando de la madre de todos los zooms, pensado para ponerlo en la cámara y olvidarnos de cambiar más de ópticas. Las ventajas son evidentes y si somos conscientes de las pegas, puede ser una buena idea para cierto tipo de fotografía o para irse de viaje.