Por prestaciones, rendimiento y precio la Nikon Z5 II no es lo que tradicionalmente hemos entendido como una cámara de entrada o de primer precio. Efectivamente, ahora mismo es la full frame más básica en el catálogo de la compañía, pero ese adjetivo no nos sirve para describir esta cámara cuya construcción, agilidad, enfoque o ráfaga nos acerca más a la Z6 II, la Zf o incluso la Z6 III. También su precio de 2000 euros, más alto que la Z5 en su momento de lanzamiento.

De hecho, si buscamos una manera rápida de describir esta cámara hay que combinar un poco de todas ellas: el diseño de la Z5 y la Z6 III, la calidad de imagen de la Zf y el procesador de la Z6 III y la Z8. Una interesante mezcla que explica el interés que esta cámara ha despertado desde que se anuncio.
Así que durante unos días la hemos utilizado y paseado la Nikon Z5 II con el zoom más básico (Nikkor 24-50 mm f4-6.3) y tambien los recientes 35 mm f1.4 y 50 mm f1.4 que, la verdad, le sientan bastante mejor a este cuerpo. En el vídeo podéis ver la cámara en acción y os contamos todos sus detalles, pero compartimos aquí también algunas fotos a máxima resolución. Quienes se animen a jugar con los RAW, aquí pueden encontrar algunos.
Nikon Z5 II, diseño, ergonomía y muchos «filtros»
No hay, a primera vista, grandes cambios en el diseño respecto a la primera generación. Tamaño, peso y distribución de mandos es similar. También los excelentes acabados, el cuerpo sellado, la buena sensación entre las manos y detalles como la doble ranura para tarjetas SD o el joystick trasero que pocas cámaras de entrada de gama suelen ofrecer.

La empuñadura más pronunciada hace que el agarre y la ergonomía gane puntos y refuerza esa sensación de que no estamos ante una cámara básica. Que, con un precio de 2000 euros, insistimos, tampoco debería ser el caso, pero es importante tener claro que esta Z5 II nos acerca más a la gama media o semiprofesional que a la de entrada. Más una D700 que una D3500, por tirar de la recurrente comparación SLR.
Sí que hay novedades importantes, como la pantalla articulada en vez de la abatible de la primera generación que, ademas, duplica su resolución. Revisando las especificaciones, el visor electrónico mantiene tamaño y resolución, pero al acercarse al ocular está claro que algo ha cambiado, así que suponemos que es el notable aumento en el brillo lo que produce esa sensación de novedad y mejora.

No hay una pantalla superior como en las Z6. De hecho, esta ausencia es casi lo único que nos hace recordar en qué gama estamos. En su lugar, la Z5 II estrena el acceso directo a Picture Control que ya vimos en la Z50 II y que permite manejar la veintena de filtros o ajustes de color que las cámaras Nikon ofrecen desde hace muchos años pero que parece que ahora quieren ganar protagonismo.
El funcionamiento es exactamente igual que lo visto en la Z50 II. También algunos de los problemas que mencionamos en su momento y que ahí siguen. ¿Tiene sentido algo así en una cámara como esta? Seguramente no para muchos usuarios, pero la solución es bien sencilla: asignar a este botón otra función si no vamos a usar los ajustes de Picture Control tan a menudo como Nikon parece sugerir.
Velocidad y enfoque, las claves de la Nikon Z5 II
Uno de los aspecto que más se han destacado de la Z5 II son las prestaciones heredades de sus hermanas mayores. Algo en lo que Nikon tiene décadas de experiencia porque siempre se le ha dado bastante bien trasladar funciones de sus modelos más profesionales y caros a una gama más asequible y popular.

Eso ha llevado a algunos a ver la Z5 II como una pequeña Z6 III. La diferencia de precio, por cierto, tampoco es desorbitada, y ahora mismo son poco más de 800 euros entre ambos cuerpos. Pero no hay que perder de vista que la clave de la Z6 III es su sensor semiapilado, lo que le confiere claras ventajas en cuanto a agilidad y para sortear el Rolling shutter cuando se trabaja con obturación electrónica o en vídeo. También hemos aprendido que los sensores apilados optimizan la velocidad frente a la calidad de imagen.
Si hablamos de velocidad, las cifras de la Nikon Z5 II son realmente buenas para una cámara de su categoría. Hasta 14 fotos por segundo con obturador mecánico y 30 con el electrónico, aunque en este caso estaremos limitados a disparar en JPEG o con calidad «normal».
Con obturación mecánica -que llega a las 15 fps en el modo silencioso- es posible trabajar en JPEG y RAW y, según las pruebas hechas, no parece que el buffer tenga problemas para soportar esa cadencia durante más fotos de las que seguramente necesitaremos. En el menú, eso sí, se menciona un límite de 180 fotos en ráfaga.
El enfoque automático es otro de los puntos fuertes. El procesador (Expeed 7) y algoritmos son los mismos que las Z6 III, Z8 y Z9. En este caso, contamos ademas con un modo especifico para aves, muy interesante para quienes piensen en fotografía de naturaleza, además de un modo automático que funciona estupendamente y en el que hemos trabajado la mayoría del tiempo.

Decir que estamos a la altura de sus hermanas mayores es posiblemente mucho decir, pero es evidente que comparten tecnología. Tampoco hemos tenido entre manos las ópticas más rápidas de Nikon ni las más adecuadas para probar el enfoque, pero el funcionamiento durante los días de prueba ha sido impecable, en línea con lo visto últimamente en las cámaras de la marca, tanto a la hora de detectar sujetos -incluso cuando ocupan una pequeña parte de la escena- como su seguimiento.
Como se puede ver en el vídeo, muy bien también el rendimiento del AF con poca luz, cumpliendo así la promesa de Nikon de funcionar en entornos de incluso -10 EV.
Calidad de imagen y vídeo
El sensor de imagen, un CMOS retroiluminado de 24 megapíxeles, parece ser el mismo o similar al montado en las Nikon Zf y Z6 II, así que sobre la calidad de imagen no hay mucho nuevo que decir.
Los resultados son muy equilibrados en cuanto a detalle, rango dinámico y gestión del ruido en sensibilidades muy altas, y la única duda que podríamos tener es si esos 24 megapíxeles se empiezan a quedar un poco cortos. Tal vez no sería algo a exigirle a esta gama, pero es verdad que si, por ejemplo, aplicamos el recorte DX nos quedamos con poco más de 10 millones de puntos.

El cuerpo de la Nikon Z5 II cuenta con estabilizador de imagen, que promete un rendimiento de hasta 7,5 pasos en el centro de la imagen. Algo que, cabe suponer, se alcanza con ópticas también estabilizadas. No es el caso de las que hemos utilizado, con unos resultados que se mueven entre los 4 y los 5 pasos de mejora.
Interesante, por cierto, la opción de vincular el estabilizador al punto de enfoque para conseguir en esa zona un rendimiento optimizado porque, como recuerda Nikon, los mejores resultados se obtienen siempre en el centro de la imagen.
El estabilizador también permite a la Z5 II ofrecer un modo de multidisparo de alta resolución, que permite obtener archivos de hasta 96 megapíxeles. Eso sí, seguimos con las dos limitaciones ya señaladas en modelos anteriores: hace falta disparar con trípode y la unión de las fotos no se hace en cámara, sino posteriormente con el software de la marca.
En lo que respecta al vídeo, el estabilizador no se sitúa entre los mejores que hemos visto en el mercado -está lejos de lo que ofrece Panasonic, por ejemplo- aunque con el recorte electrónico los resultados sí son mucho mejores.
Y, hablando de vídeo, aunque es evidente que la Z5 II es una cámara más orientada a fotografía y menos híbrida que la Z6 III, la full frame más barata de Nikon cuenta con las prestaciones de vídeo que hay que exigirle a cualquier cámara hoy en día.
Pantalla abatible, IBIS, un enfoque en condiciones y con un modo de “presentación de producto” (guiño a los vloggers), grabación en 4k hasta 30p con 10 bits y 60p con recorte DX, perfil logarítmico…
Y, además, grabación en N-RAW internamente en trajetas SD, algo único en el mercado. La verdad es que dudamos mucho que los potenciales compradores de esta cámara se vayan a liar a grabar en RAW, pero incluir esta opción no deja de ser una manera de marcar músculo ante la competencia.
La Nikon Z5 II frente a la competencia
Así que estos días probando la cámara han servido para confirmar casi todo lo que suponíamos a la vista de su carta de presentación: la Nikon Z5 II es una gran cámara, pero considerarla un modelo de entrada puede resultar un poco confuso o, sencillamente, hacer trampa.
Mucho mejor hablar de una cámara de 2000 euros para entender mejor cuál sería su competencia. ¿Qué podemos encontrar en el escaparate de formato completo por ese precio o menos? La verdad es que bastantes cosas interesantes.
La Canon EOS R8, por ejemplo, es una de las cámaras de formato completo más económicas, entre los 1500 y los 1700 euros. La Sony A7C II es muy completa tambien, aunque el cuerpo se va a los 2400 euros y si miramos a la A7C se queda lejos de lo que ofrece esta Nikon Z5 II. La Lumix S5 II borda su relación calidad-precio, sobre todo para quienes piensan mucho en el vídeo.
Mirando el propio catálogo de Nikon, la Z6 II, que ahora se puede encontrar por menos de 1900 euros y con adaptador FTZ incluido, sería una de las alternativas más lógicas a este modelo.
Cada una de estas cámaras se impone en algunos apartado (precio, tamaño, vídeo…) pero es verdad que ninguna ofrece un conjunto tan completo como la Nikon Z5 II por ese precio en cuanto a calidad, prestaciones, enfoque, velocidad…

Eso sí, ahora mismo Nikon ha dejado en su catálogo un espacio libre para una full frame más sencilla que no pase de los 1500 euros. La Nikon Z5 original anda por ese precio, pero claro, cinco años después y tras ver de lo que es capaz la segunda generación, es complicado recomendarla y no soñar con una Z3 o Z4 que ofrezca algo más.
Pero volviendo a la protagonista, la Nikon Z5 II, hay otro detalle que nos ha gustado mucho: es una cámara que se salta el guión tan de moda a día de hoy y no se propone como la opción ideal para los creadores de contenidos, sino simplemente como una buena cámara para quienes quieran hacer fotos y también vídeo. ¿Es lo mismo? Tal vez, pero se echaba de menos un mensaje así de claro y sencillo.


























