Históricamente, Sigma ha sido una de las marcas más activas en el escaparate de los ultrazoom. Pero desde hace años, su apuesta por subir el nivel parece que le había hecho olvidarse de esta gama, a la que ahora vuelve por todo lo alto y batiendo récords con su 16-300 mm f3.5-6.7 para cámaras sin espejo con sensor APS-C.
Nada menos que un zoom 18,7x que emula el que Tamron ya ofrecía en su momento par cámaras réflex. No obstante, a día de hoy el 18-300 f3.5-6.3 es lo más parecido y, por tanto, su principal rival. Así que nos ha parecido interesante enfrentar ambas ópticas en su versión para Sony para ver cuál de las dos es la mejor opción para quienes buscan una óptica de esas que lo abarcan absolutamente todo.

No es una manera de hablar, porque con focales equivalentes a 24-450 milímetros cuesta pensar en escenas que se puedan escapar. Tal vez algo más de angular estaría bien, pero ya sabemos que eso suele ser lo más complicado y que implicaría aumentar tamaño y peso.

El Sigma 16-300 mm pesa 615 gramos, es muy compacto hasta que lo desplegamos -los milagros no existen en óptica- la rosca frontal es de 67 milímétros, y a 70 mm ofrece una magnificación de 1:2. Además de la versión para Sony que hemos probado, está disponible con montura Canon, Fujifilm X y L. Su precio es de unos 730 euros.
Sigma 16-300 mm, los resultados
Durante unas semanas hemos paseado este zoom todoterreno montado en una Sony A6700 y si hay que resumir en pocas palabras su rendimiento, es fácil: da lo que promete. Estamos hablando de un zoom que ante todo tiene que ser práctico y que no pretende jugar en la liga de la excelencia óptica.
Tiene problemas a máxima apertura en las esquinas en todas las focales, algo de distorsión en angular sobre todo y el viñeteado está en general bien corregido. La focal más larga sufre en escenas amplias en las que tiremos de lupa para mirar el detalle fino, pero en planos más cerrados los resultados son muy aparentes.
En definitiva, una óptica solvente, con buen rendimiento de contraste y detalle en líneas generales, con las limitaciones esperables de un zoom de este rango y precio y que es una opción magnifica para viajar con una sola óptica.
Frente al Tamron 18-300 mm
Pero la pregunta que queríamos responder es si el nuevo Sigma supera al veterano Tamron 18-300 mm f3.5-6.3. Lo cierto es que poner frente a frente sus datos deja claro que hay más parecidos que diferencias.

Además de esos dos milímetros de angular de más que ofrece el Sigma, el peso es muy similar, las dimensiones también, la rosca frontal es de 67 milímetros en ambos casos y el Tamron igual ese macro 1:2, aunque en este caso en la focal más angular.

En el otro extremo, con el zoom extendido al máximo es algo más luminoso: f6.3 frente a f6.7. Respecto al precio, resulta algo más económico y puede encontrarse por menos de 650 euros. Pero también es verdad que lleva más de cuatro años en el mercado.
La historia se repite al comparar los resultados. Como se puede ver en el vídeo, ambos ofrecen una calidad de imagen muy similar y hay que recurrir a la lupa y a buscar detalles concretos para dar con alguna diferencia en los resultados.

Por ejemplo, a 300 milímetros ninguno de los dos es una maravilla, pero el Tamron consigue resolver algo mejor la escena. Es el punto donde se aprecian más las diferencias, pero siguen siendo sutiles. En angular, a 50 o a 100 milímetros cuesta distinguir uno de otro, aunque es verdad que desde esa focal el Tamron ya es ligeramente más luminoso. A 300 mm su f6.3 no es que marque muchas diferencias, pero si nos fijamos bien se aprecia algo de diferencia en la profundidad de campo de la imagen.

El enfoque es parecido, aunque el zoom de Sigma parece algo más ágil en la detección y seguimiento de sujetos. No es de extrañar teniendo en cuenta que es una óptica nueva frente a una de hace cuatro años.
Ambas cuentan con estabilizador de imagen y aquí Sigma se impone con bastante claridad, consiguiendo unos 4 pasos de mejora y situándose en muchos casos un paso por encima del rendimiento del zoom de Tamron.
Y aunque ambos ofrecen un macro 1:2, nos parece mucho más interesante a la hora de encuadrar la focal en la que se puede alcanzar este enfoque con el Sigma (70 mm) frente al angular que toca utilizar para conseguir en el Tamron la máxima ampliación.
¿Sigma o Tamron, cuál es el mejor ultrazoom?
Visto que los parecidos son mayores que las diferencias, la buena noticia es que acertaremos eligiéndomelo cualquiera de los dos. Es decir, si el presupuesto es muy ajustado y los 100 euros de diferencia pueden ser un problema, el veterano Tamron 18-300 mm f3.5-6.3 es una buena opción.

De todos modos, si hay que elegir uno de los dos, por enfoque, macro, novedad del producto y, sobre todo, por angular, nos quedamos con el Sigma 16-300 mm f3.5-6.7. Si la diferencia de precio fuera mayor es para pensárselo, pero ahora mismo y con estos números el Sigma es la mejor compra.


















