Sony 50-150 mm f2 GM: una óptica increíble a un precio que asusta

Parece que últimamente está de moda hacer ópticas únicas. Y esta es una de ellas. A finales del año pasado Sony presentó su 28-70 mm f2 y ahora llega su pareja, este nuevo 50-150 mm f2 GM. Un objetivo muy luminoso y el único de su tipo en el mercado, porque a diferencia del 28-70 mm f2 que ya había otro hecho por Canon, en este caso Sony es el primero que se atreve con este rango focal.

Tras la sorpresa por las focales elegidas para este zoom de tres aumentos y, sobre todo, su apertura continua de f2, llega un par de dosis de realidad. Empezando por un tamaño y peso contundentes, aunque muy bien controlados para una óptica de este tipo. Con el precio, hay menos margen: 4400 euros.

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Lo de caro o barato lo dejamos a elección de cada bolsillo o su posible rentabilidad profesional, pero es evidente que es mucho dinero. Al menos para los sueldos que se estilan por aquí.

¿Un zoom para todo?

Durante unos días hemos estado probando este zoom montado en la Sony A7R V y, evidentemente, la calidad que ofrece es magnifica. Las preguntas o posibles dudas no deberían ir en esa direccion, sino sobre la utilidad real o el sentido de una óptica así en el catálogo de Sony y en la mochila de un profesional.

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Confesamos que con el 28-70 mm f2 teníamos las mismas dudas. Tanto con el de Sony como con el más veterano de Canon aunque, como ya contamos en su momento, nos consta que los que lo utilizan están encantados con ellos y saben ver las ventajas de ese punto de luminosidad aunque conlleve renunciar a angular y subir el precio y el peso.

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Con el nuevo 50-150 mm f2 la cosa se complica. Es evidente que no sustituye al 24-70 mm f2.8 y el 70-200 mm f2.8, pero desde Sony recuerdan que pueden ser una alternativa más cómoda, económica y polivalente al trío formato por el 50 mm f1.5, el 85 mm f1.4 y el 100 mm f2.8. Por si alguien tiene curiosidad, hemos hecho la cuenta y sí, efectivamente, esas tres ópticas suman más de 5000 euros.

1340 gramos sin estabilizador

Pero volviendo al 50-150 mm f2, pequeño no sería la primera palabra en la que uno piensa al tenerlo entre manos. Pero hay que ser justos y reconocer el notable ejercicio de ingeniería óptica para ser capaces de crear un zoom así y de esta luminosidad con unas dimensiones que no distan mucho del 70-200 mm f2.8 de toda la vida.

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Son 1340 gramos si quitamos el brazo para el trípode. Un peso más que tolerable para trabajar a mano que, a priori, es como se supone que se va a utilizar este zoom. La ausencia de estabilizador óptico es una de las primeras pegas que ponerle, aunque es evidente que aquí se ha priorizado la luminosidad y un tamaño controlado sobre cualquier otro criterio.

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La construcción y acabados es, faltaría más, excelente. El zoom interno, por su parte, hace que ese tamaño sea constante. ¿Se nos quedan cortos esos 150 milímetros? Evidentemente, aunque si estamos usando una cámara sobrada de megapíxeles como la A7RV el recorte APS-C nos ofrece un alcance equivalente a 225 mm f2 manteniendo unos más que correctos 24 millones de puntos.

Pero sí, queda claro el precio a pagar en cuanto a alcance para poder presumir del único zoom f2 de su rango. De hecho, Tamron es la única marca que ofrece algo parecido con su 35-150 milímétros de focales más amplias pero que se mueve entre f2 y f2.8.

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El enfoque es también de primera, poco que criticar en ese terreno. Sí que salta a la vista el viñeteado a máxima apertura y en algunas tomas con contrastes fuertes hemos detectado también aberraciones cromáticas en los bordes. Nada que no se pueda corregir fácilmente, cierto.

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Por lo demás, la calidad es soberbia, con una capacidad única -eso es lo que estamos pagando- para separar planos o borrar el fondo al disparar a f2 y jugar con una profundidad de campo mínima. No diremos esa tontería de que con esta óptica puedes hacer fotos que con otro equipo no, pero es verdad que puede macar diferencias en algunas fotos o situaciones y facilitar la vida al profesional.

Una maravilla (si puedes pagarlo)

Es verdad que en la mayoría de casos la diferencia entre un f2 y un f2.8 puede pasar desapercibida. El extraordinario rendimiento a sensibilidades altísimas de las cámaras de hoy en día -al que cabe sumar los milagros de Lightroom- hace que pensar en el ISO no sea ya casi una preocupación.

Pero no se trata sólo de eso, sino de tener en la mano el potencial de un 50, un 95, un 105 y un 150 f2. Sin cambiar de óptica, claro. Este zoom montado en una cámara y un angular en otra es todo lo que muchos pueden necesitar para cubrir un evento.

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Así que la conclusión es muy fácil: si puedes pagarlo, es una maravilla. Es verdad que casi por ese precio te puedes comprar un 24-70 y 70-200 que es lo que la mayoría de profesionales van a necesitar, pero es evidente que hay usos y situaciones en los que puede marcar diferencias o, como decíamos, hacer una foto diferente. Y eso es precisamente por lo que a veces merece la pena pagar.

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De todo modos, no hay que perder de vista las alternativas de Tamton (por menos de 200o euros) y Samyand (unos 1300 euros) con sus respectivos 35-150 mm f2-2.8. No es lo mismo y no aspiran al esplendor óptico de este GM, pero la diferencia de dinero es tan alta que es imposible no tenerlos en cuenta.

En cualquier caso, Sony vuelve a marcar terreno con un zoom que hasta ahora nadie se ha atrevido a hacer. Es verdad que no es lo que la inmensa mayoría de los usuarios estaban esperando ni seguramente les interesará -¿dónde está ese 24-105 mm f2.8, Sony?- pero hay novedades que se presentan no sólo para venderlas, sino para reivindicar perfil profesional y alma de líder.

2 COMENTARIOS

  1. Bien, no dudo de la buena y/o excelente calidad de Sony. Yo mismo tengo productos Sony. Soy, en la medida que mi bolsillo lo permite, «sonista». Pero reconozco que le dan bastante fuerte a la «cartera». Con mi Sony A7 IV, uso un Samyang 35-150 (f 2 a f 2.8) y va de lujo y por poco más de 1000€. Quizás no tenga la calidad top de este Sony, pero la verdad, por su uso y su versatilidad, en mi humilde opinión no desmerece nada en adquirirlo. Lo tengo y es un lujazo. Además, tenemos con respecto al Sony una diferencia versátil de 15mm. Luminoso una pasada, configurable y muy versátil. Quizá el peso pero, creo que este Sony en gramaje anda más o menos por ahí en comparativa. No veo tanta innovación cuando hay otras marcas que te lo ofrecen por un plus más y menos «tortazos» a la cartera de uno. Pero allá cada cual con su money…money. Opino y digo.

  2. Ahora, el siguiente objetivo que tendrá que presentar Sony, para crear el conjunto perfecto sería un 24-50 f:2. Supongo que bajar hasta 20 o incluso 16 mm., sería una locura en cuanto al tamaño de los cristales y el peso del objetivo.

    Tradicionalmente, era un trío (14-24/24-70/70-200) si ahora pasásemos de trío a pareja 20-50 y 50-150, seguro que muchos estarán contentos de ahorrar espacio en su bolsa y seguramente dinero.

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