Cuando pensamos en los conceptos “cámara de cine» y «precio asequible” siempre se nos viene a la mente la misma marca, la Australiana Blackmagic Design. Un fabricante que, al menos en el terrenos de las cámaras, siempre se las arregla para dar mucho por poco dinero.
La popular saga Blackmagic Pocket son un claro ejemplo de esto. Cámaras con precios muy competitivos que te ofrecen una una calidad de imagen, un códec de grabación, una experiencia de uso y un flujo de trabajo similar al que podríamos conseguir con otros modelos del segmento del cine de precio mucho más elevado.

Pero si hay un aspecto de las Pocket que no acaba de convencer a todo el mundo es sin duda su diseño. Cámaras grandes al estilo réflex, con su empuñadura y su visor al centro, y una calidad de construcción algo discutible. Y en definitiva cámaras poco modulares y demasiado distintas a las que normalmente se estila en el cine.
Y esto es precisamente lo que ha querido solucionar Blackmagic con la PYXIS, una cámara con diseño modular de tipo «box», bien surtida de roscas para acoplar empuñaduras y accesorios, con conexiones más profesionales y con una filosofías más en la línea de lo que ofrece una Red Komodo, una Sony Venice o una Arri Alexa. Y todo ellos por debajo de los 3000 euros.
Por dentro esta PYXIS es exactamente la misma cámara que la Blackmagic Cinema Camera 6K que ya pudimos probar en Photolari, la primera de la marca armada con sensor full frame y montura L. Así que nada nuevo hay que decir sobre la calidad de imagen y el rendimiento de esta cámara.
Por eso en este vídeo nos vamos a centrar en explicar porqué la PYXIS es como es, porqué tiene este diseño y porqué muchos usuarios de Blackmagic estaban esperando algo así.










