Aunque parece que llevamos un año hablando de esta cámara, lo cierto es que la DJI Osmo Pocket 4P no se ha empezado a vender en Europa hasta hace apenas dos meses. Y es que desde el mismo lanzamiento de la Pocket 4 en abril, ya se empezó a hablar de una versión con doble cámara, que finalmente ha llegado más tarde que la Insta360 Luna Ultra, su principal competidora.

La Pocket 4 y la Pocket 4P comparten la gran mayoría de sus prestaciones y diseño, así que en este análisis vamos a centrarnos sobre todo en intentar explicar que aportan su dos principales novedades: la segunda cámara con una focal de 60 mm, y ese sensor principal con tecnología LOFIC que promete 17 pasos de rango dinámico.
Diseño continuista
Cuando se empezaron a escuchar rumores de una futura Pocket «pro», muchos pensamos que la marca aprovecharía para lanzar una cámara distinta, que cubriera ese inmenso hueco que hay entre esta saga de cámaras y la DJI Ronin 4D, una cámara de cine de miles de euros. No hay nada entre medio, y sigue sin haberlo.
Porque la Pocket 4P es exactamente la misma cámara que la Pocket 4, pero coronada con el módulo de doble cámara que es bastante más gran y voluminosos. Eso le da un aspecto algo desequilibrado que también se nota al usarla.

Y ya está, poco más que decir. Desde photolari llevamos tiempo diciendo que nos encantaría ver una Pocket no tan de bolsillo, con una empuñadura más pronunciada, con más botones para poder controlar mejor la cámara, con una pantalla algo más grande donde poder comprobar que las cosas están enfocadas. Pero parece que DJI no está por la labor.
La incorporación de este módulo de doble cámara tiene sus consecuencias. Ahora el gimbal se pliega de tal manera que las lentes siempre queda expuestas, a lo que se suma que DJI no dispone aún de ninguna funda rígida para esta cámara, como si teníamos en la Pocket 3 y que en la Pocket 4 se sustituyó por una pieza que, al menos, bloquean el gimbal para el transporte.

Otro cambio importante, que habrá a quien le guste y a quien no, es que la 4P abandonada el típico sistema de filtros magnéticos de las generaciones anteriores, y ahora tenemos una pieza que se puede encajar físicamente.
Doble cámara
Pero sin duda la gran novedad de esta 4P, su razón de ser, es la configuración de doble cámara: un 20 mm f2 acompañado de una sensor de una pulgada, y un 60 mm f1.8 con sensor algo más pequeño de 1/1,3 de pulgada. La mismas cifras (aunque con matices que veremos más adelante) que la Insta360 Luna Ultra.
No nos vamos a extender mucho por aquí sobre la conveniencia de tener estas dos focales, que hacen de este tipo de cámaras una herramienta mucho más versátil. Poder hacer planos más cortos y grabar detalles alejados ayuda muchísimo a romper con ese look de gran angular.

El objetivo de 60 mm nos ha parecido de gran calidad, quizás algo menos nítido que la cámara principal, pero responde muy bien en casi todas las situaciones y tiene un bokeh muy interesante. La cámara permite hacer un zoom 6x mediante recorte que se ve muy bien, y un zoom digital de 12x que la verdad nos ha sorprendido, aunque hay una pérdida de calidad evidente.
Eso sí, si queremos hacer un recorrido continuo desde 1x hasta 12x nos hemos encontrado con que el salto entre cámaras se nota bastante, hay un cambio de exposición muy evidente al pasar del 1x al 3x. Y eso a pesar de que al alternar entre una y otra las dos cámaras se muestran muy consistentes entre sí.
Cuando probamos la Pocket 3 ya dijimos que a esa cámara solo le faltaba poder cambiar de focal para ser casi perfecta, y lo mantenemos.
17 pasos de rango dinámico
La otra gran novedad de la 4P esta en el sensor de la cámara principal, que llega con una nueva tecnología bautizada como LOFIC y que promete, atención, 17 pasos de rango dinámico al grabar con la nueva curva D-Log 2.
LOFIC con las siglas de Lateral Overflow Integration Capacitor, que traducido sería algo así como «condensador de integración por desbordamiento lateral». En los sensores tradicionales cuando un fotodiodo recibe demasiada luz se llena de fotones rápidamente y desborda, lo que genera las típicas área blancas de luces quemadas.

En un sensor LOFIC es como si al lado de cada pixel hubiera un cubo que recoge toda esa luz que desborda del fotodiodo y la almacena. Cuando paramos de grabar el procesador lee las dos fuentes de información, la propia del fotodiodo y la que se ha recogido en el cubo, y las combina para generar la imagen. El resultado de esto es ese prometido rango dinámico de 17 pasos.
Ya sabéis que en general estas cifras que dan los fabricantes hay que cogerlas con pinzas, pero en este caso parece que se acercan bastante a la realidad. Los que han podido medir esto científicamente han detectado 16 pasos aprovechables de rango dinámico, lo cual es una auténtica bestialidad para una cámara de estas características.
Y lo cierto es que en las pruebas que hemos hecho es sorprendente hasta que punto es posible levantar las sombras en una escena a contraluz sin que aparezca ruido ni se degrade el color. También sorprende lo fácil que es normalizar una imagen que esta sobre o subexpuesta varios pasos. La calidad que podemos extraer de este sensor en D-Log 2 es impresionante.

Pero hay algunas contrapartidas. Este D-Log 2 solo está disponible en la cámara principal, por lo que al activar esta opción podemos pasar a la segunda cámara, queda inutilizada. Para poder usar las dos cámara hay que grabar sí o sí en D-Log normal o en perfil estándar.
Además en D-Log 2 el ISO siempre es manual, es decir que hay que configurarlo en cada toma. Y ya sabemos que en este tipo de cámara no tenemos un dial un botón al que podamos asignar este ajuste, si no que tenemos que navegar de forma táctil por la pantalla para configurarlo.
Y lo cierto es que las ventajas que nos va a dar ese D-Log 2 y su rango dinámico solo las vamos a disfrutar en situaciones de luz muy concretas, o si pensamos en hacer correcciones de color complejas. En la mayoría de situaciones el D-Log nos va a dar la calidad necesaria, y además nos permite usar la dos cámaras. Nos cuesta imagina cuantos usuarios le van a sacar provecho realmente a esta prestación.
Una cámara estupenda de la que esperábamos más
Pocas pegas se le pueden poner a esta DJI Osmo Pocket 4P, pero tras cuatro generaciones y tras tantas expectativas la verdad es que esperábamos algo más de este modelo «Pro». La cámara funciona bien, es fiable, tiene una calidad de imagen estupenda, pero le falta algo diferencial. Algo más que esa segunda cámara que todo el mundo puede ver ya en la Osmo Pocket 4 y que también ofrece la competencia.

Eso sí, el precio de la cámara está muy ajustado. La Osmo 4P cuesta en su pack básico 600 euros, 130 euros menos que la Insta360 Luna Ultra, una diferencia muy importante. Eso sí, nos cuesta ver en qué lugar queda ahora la Pocket 4, que solo cuesta 100 euros menos. Por esa diferencia creemos que no tiene sentido renunciar a la versatilidad de la doble cámara.
Por nuestra parte seguiremos esperando a que DJI se decir a lanzar una Pocket realmente Pro.










