Cuando se repite con gesto de sorpresa que la fotografía química vuelve a estar de moda Martí Andiñach seguro que podría levantar la mano y matizar un poco el tema. También rebatir a los puristas que aseguran que sólo es foto de verdad el sistema que utilizan ellos y no el que vino después, sea el color, el digital, las sin espejo…
Y es que Andiñach hace retratos igual que se hacían a mediados del siglo XIX, utilizando la técnica del colodión húmedo. Un sistema que en su momento tuvo muy poco recorrido y fue rápidamente desplazado por las placas secas y luego por los rollos de película, que ofrecían una vida mucho más sencilla y cómoda a los fotógrafos.

Pero, pese a la complejidad de esta técnica antigua que requiere sensibilizar la placa al momento y usarla antes de que se seque -de ahí su nombre de colodión húmedo o set plate, placa húmeda- la calidad que ofrece es sencillamente imbatible. Se ha escrito mucho sobre el tema buscando la equivalencia en megapíxeles pero basta ver una de esas fotos para comprobar que el nivel de detalle es espectacular.
No obstante, no es la calidad del resultado lo que más seduce del colodión, sino todo lo que le rodea y un proceso en el que el disparo, esos 30 segundos de exposición, son casi lo de menos. Así lo explica Martí Andiñach, que en su estudio de Barcelona ofrece sesiones de retrato con este método en las que los asistentes pueden vivir toda la experiencia que podéis ver en el vídeo.

¿Cuántas fotos haces al día con el móvil? ¿Cuantas de ellas recordarás o conservarás dentro de unos años? Es una de las preguntas que uno se hace al ver una foto en colodión húmedo. También si dentro de casi 200 años esa imagen seguirá en algún lugar y alguien se preguntará qué hacía aquella gente en 2025 haciendo fotos así.










Reconociendo el romanticismo de la sesión y el valor emocional que se le de al resultado, si hablamos de calidad de imagen y de decenas de miles de megapíxeles… no sé de qué sirven en un retrato de 30 segundos, salvo que sea a un muerto.
Aunque sujetes la cabeza en un apoyo trasero, es inevitable que respires, que parpadees, … tu cara (ampliando para admirarte con tanto «megapixel», que será grano finísimo) será una superficie movida.
Otra cosa será con uso de flash, una fracción de segundo en la obturación y os compro el argumento de la calidad por resolución.
Pero creo que esa guerra de resolución ya está superada con cámaras que dan mucho más de lo que apreciamos en el 99% de los casos.
Ni la Sony A1, ni la Canon R1, y dudo que la futura Z9 mark II mejoren la resolución, porque la mejora de la fotografía no va de eso. Y el que de verdad necesita ampliar muchísimo, se va a formatos de sensor más grande, en donde la ganancia de resolución es efectiva.
A partir de tener esto presente, a tope con la fotografía química si todo el proceso es lineal. Si después, en el caso del negativo por ejemplo, se positiva con una ampliadora. Si se hace en químico para después digitalizarlo, me parece una tontería y pérdida de tiempo y dinero.
Por comentar, y tal…
Enhorabuena, me ha gustado mucho este vídeo. Muy interesante todo el proceso y la información que lo precede. El estudio de Martí será una visita obligada para mi próxima visita a Barcelona.
Un saludo,
Raul
Que pasada!
Esto hay que provarlo.
Espectacular!
Por cierto, solo como dato, no para malmeter (por favor que se vea con respeto) Supongo que os habréis dado cuenta todas las personas, que la imagen que se genera así está volteada, ¿verdad?, o sea en modo espejo, debido a la proyección directa de la lente sobre el positivo, ya sabéis, lo de arriba se proyecta abajo y lo de la izquierda a la derecha.
Cuando comenta que este proceso se suele realizar en cristal o metacrilato, tiene todo el sentido, pues la imagen se verá desde la parte trasera y así se vuelve a voltear la imagen. Imagino que el barnizado final tras el secado, será una capa de pintura negra.
… por seguir comentando este curioso (por antiguo) proceso.
Estupendo reportaje, muy bien filmado y explicado todo el proceso fotoquímico. Ojala os apetezca o podáis más a menudo hacer otros reportajes o entrevistas similares con la magia del cuarto oscuro fotoquímico como tema. Este parece pura alquimia. Gracias.
Que bueno que haya personas como Martí, que mantienen vivas estas técnicas antiguas.
Hace algunos años hice un taller de Platino Palladio. Otra técnica que junto a la Goma bicromada llevan la fotografía al más alto nivel.