En los últimos días hemos sido testigos del impresionante vuelo de prueba de la Starship de SpaceX. El despegue fue tan espectacular como su aterrizaje, por llamarlo de algún modo. Pero más allá de estos momentos críticos, algo que ha captado la atención es cómo los fotógrafos especializados logran capturar imágenes impactantes y detalladas, esas que hemos visto circular por redes sociales y medios de comunicación y que seguramente ya son el fondo de pantalla de muchos ordenadores y teléfonos móviles.

Aunque la primera imagen que nos viene a la mente cuando pensamos en este tipo de fotografía es la de un experimentado fotógrafo sosteniendo un gigantesco teleobjetivo, la realidad es que lograr esas fotos impresionantes es mucho más complejo de lo que parece. No se trata simplemente de estar ahí en el momento adecuado y apretar un botón, como tantas veces se suele decir.
El reto de fotografiar un lanzamiento
El proceso de fotografiar un lanzamiento espacial comienza mucho antes del propio despegue. De hecho, el desafío puede dividirse en dos grandes categorías: fotografías tomadas a distancia y fotografías tomadas de cerca.

Las imágenes a distancia suelen parecer más fáciles porque permiten trabajar con relativa tranquilidad, lejos del caos y la enorme potencia destructiva de un cohete en lanzamiento. Esas fotos son las que se ajustan más a la imagen común del fotógrafo con un superteleobjetivo que mencionamos anteriormente.
Este tipo de fotógrafos, al estar situados a varios kilómetros de distancia de la plataforma de lanzamiento, necesitan utilizar superteleobjetivos para acercarse a la acción. Gracias a ellos, pueden capturar imágenes de la nave rodeada de humo justo antes de abandonar la plataforma.

O cuando quieren volverse más artistas, tomas de larga exposición para registrar la trayectoria del cohete en forma de un arco luminoso mientras se eleva hacia la órbita terrestre. Este tipo de fotografía tiene su encanto, pero no representa la totalidad del reto que implica capturar imágenes de un lanzamiento espacial.
La verdadera hazaña: fotografiar de cerca
El verdadero desafío, sin embargo, aparece cuando se intenta capturar imágenes desde una posición cercana al lanzamiento. Aquí es donde la hazaña se convierte en algo más que simplemente técnica y habilidad, pues se trata de capturar los detalles más finos y de estar lo más cerca posible de una explosión que, si bien en teoría está controlada, es de proporciones titánicas.

En cada lanzamiento espacial, ya sea realizado por SpaceX, NASA, o cualquier otra agencia o empresa privada, existe un estricto perímetro de seguridad que limita el acceso a la zona. Este perímetro solo permite la entrada al personal autorizado, lo que incluye a un reducido número de fotógrafos acreditados.
Me arrepentí!! Miren esta posición!
Acá dejo mi segunda cámara. Si sale bien, hay sorteo de la foto, impresa y de 1m de alto!
(PD: @TrevorMahlmann por Dios!) pic.twitter.com/GvQsFnHwdl
— Manuel Mazzanti (@manumazzanti) November 13, 2022
Estos fotógrafos son transportados en autobuses días antes del lanzamiento por una ruta que incluye varios puntos preseleccionados por la dirección del lanzamiento. En estos puntos es donde los fotógrafos pueden colocar sus cámaras, literalmente «plantarlas», y luego dejarlas ahí durante todo el lanzamiento. Y cuando digo dejarlas, me refiero a que las cámaras se quedan completamente solas, ya que los fotógrafos deben retirarse mucho antes del despegue, por razones de seguridad.
Esta medida de seguridad es esencial por varias razones. En caso de que algo salga mal—si hay una explosión de la nave, si falla el lanzamiento o si la nave se estrella poco después de despegar—, la vida de los fotógrafos correría un peligro extremo si estuvieran dentro del perímetro de seguridad.
De hecho, ya hemos visto en pruebas anteriores, como una de las primeras pruebas de la Starship, cómo la brutal potencia de la deflagración producida por los 33 motores Raptor de la nave, destruyó por completo decenas de cámaras y objetivos que intentaban capturar el momento histórico.
El fracaso triunfal de la Starship no solo ha dejado excelentes fotografías para la historia. También ha dejado un reguero de cadáveres. Aviso: imágenes durísimas. Un pequeño hilo de muerte y destrucción fotográfica. En el último tuit os pongo los autores de todo. pic.twitter.com/iHFkRV6FJO
— Edu Nividhia (@Edu_Nividhia) April 23, 2023
Las cámaras, una vez colocadas, permanecen allí, expuestas a los elementos durante horas o incluso días antes de ser recuperadas. Para protegerlas de las inclemencias del tiempo, los fotógrafos las cubren con bolsas especiales o cajas resistentes a la intemperie. En lugares como Florida, donde se realizan muchos lanzamientos espaciales, las lluvias y la alta humedad son constantes amenazas.
Sin embargo, los mayores enemigos de estas fotos son la condensación y el rocío, que pueden empañar las lentes y arruinar por completo una toma. Para mitigar este problema, algunos fotógrafos recurren a métodos rudimentarios como cubrir los objetivos con papel de aluminio o usar bolsas autocalentables, algo típico entre los amantes de la acampada, que ayudan a mantener las cámaras secas y funcionales.
Esta vez sí que no es apretar el botón
Una de las sorpresas más interesantes de este tipo de fotografía es cómo se disparan las cámaras. A diferencia de lo que muchos podrían pensar, los fotógrafos no están en el lugar para apretar un botón en el momento preciso.
Tampoco se utilizan sistemas de radiofrecuencia para activar las cámaras de forma remota, ya que la distancia entre el centro de prensa, donde los fotógrafos se encuentran durante el lanzamiento, y el sitio de lanzamiento es demasiado grande. Además, cablear los casi 20 kilómetros que a menudo separan a las cámaras de sus propietarios sería prácticamente imposible. Entonces, ¿cómo se activan estas cámaras?.

La respuesta es simple: mediante el sonido. Las cámaras están equipadas con disparadores sensibles al sonido, que se configuran para activarse en cuanto el nivel de decibelios alcanza un umbral específico, como el que se produce en un despegue. En otras palabras, cuando el rugido ensordecedor del cohete rompe el silencio en el momento de la ignición, las cámaras comienzan a disparar automáticamente hasta que el sonido baja o se llena el bufer de la cámara.
No obstante, este sistema también tiene sus complicaciones. Dado que las cámaras suelen estar ubicadas a una distancia promedio de un kilómetro y medio del cohete, el sonido tarda unos cinco segundos en llegar hasta ellas. A eso se suma que el despegue no es instantáneo tras la ignición: la nave puede tardar otros cinco o seis segundos en levantar vuelo tras el encendido de los motores. Por lo tanto, los fotógrafos deben tener en cuenta estos retrasos al configurar sus equipos para asegurarse de que las cámaras comiencen a disparar en el momento correcto.
Imaginad lo complicado que tiene que ser colocar una cámara en un punto X, que tal vez no conoces, calcular la velocidad de ascenso de la nave y el tiempo que tardará en llegar donde tu quieres, usar la focal adecuada para ese punto, encuadrar y enfocar a ojo allí donde crees que va a estar. Sin duda en esto la experiencia es un grado.
El momento de la verdad
Una vez que el cohete ha despegado y la plataforma de lanzamiento se ha despejado, los fotógrafos finalmente pueden regresar a la zona para recoger sus cámaras. Pero no lo hacen inmediatamente; suele pasar bastante tiempo antes de que sea seguro entrar en la zona, y hasta que la misión da el visto bueno.
En ocasiones, esto puede tardar horas, y a veces incluso más de un día. Este es un momento crucial, ya que es cuando los fotógrafos pueden finalmente saber si han logrado capturar la foto perfecta o si han fallado en su intento.

Una vez que llegan al lugar, es interesante notar que muchos fotógrafos aplauden cerca de sus cámaras. Aunque esto podría parecer un gesto de celebración, la realidad es mucho más pragmática: aplauden para generar un ruido lo suficientemente fuerte como para activar el disparador y comprobar que las baterías de las cámaras todavía están cargadas y funcionando. Si la cámara dispara en respuesta al aplauso, significa que al menos han logrado disparar una foto. Ahora, si la foto es buena o no, ya es otro asunto.
Fotografiar un lanzamiento espacial es una tarea monumental que combina paciencia, técnica, preparación y, en muchos casos, un poco de suerte. Lo que para el público puede parecer una simple fotografía de un cohete despegando, es en realidad el resultado de días o semanas de planificación, una atención meticulosa al detalle y una ejecución impecable.
Y aunque el momento de disparar no lo controlen directamente los fotógrafos, su habilidad para anticiparse y configurar el equipo de la manera correcta es lo que hace posible que estas imágenes tan espectaculares lleguen a nuestros ojos.










