
Era uno de los modelos más esperados en el catálogo de Fujifilm, pero la X-E5 ya está aquí. Una cámara que más que tomar el relevo de la X-E4 replantea esta gama con una evidente mejora en diseño y prestaciones que también repercute en el precio. Si la X-E4 llegó a principios de 2021 con un precio oficial de 900 euros, la nueva X-E5 costará 1550 euros el cuerpo.
Un salto considerable que lleva a la compañía a plantear esta nueva sin espejo de aire clásico no como una simple renovación de aquella veterana X-E4, sino como una alternativa, con ópticas intercambiables a la X100 VI. De hecho, junto al también nuevo 23 mm f2.8 las dos cámaras no sólo se parecen mucho, sino que cuestan exactamente lo mismo: 1800 euros.

El diseño mantiene el aire clásico de esta gama, pero sube el listón en acabados, incluyendo una zona superior metálica contruida como una sola pieza. También es nueva la empuñadura, así como el mando central característico de la X100, que aquí asume el control de los modos de visualización del visor electrónico, así como los recortes de imagen.

La cámara también estrena el sensor X-Trans CMOS 5 de 40 megapíxeles visto en muchos otros modelos, como la X-T5 o la citada X100 VI. El enfoque, por su parte, también cuenta con los últimos algoritmos IA de detección y seguimiento, y promete una mejora sustancial respecto a lo visto en anteriores generaciones.
La primera X-E con estabilizador
No es la única novedad de esta X-E5, que tambien se convierte en la primera de esta saga en montar un estabilizador en el cuerpo. Un mecanismo de 5 ejes que promete hasta 7 pasos de mejora en el centro de la imagen y 6 en los bordes de la escena.
Se mantiene la pantalla abatibles de modelos anteriores y, volviendo al diseño, la cámara cuenta con un dial dedicado a la selección de los modos de simulación de película, una elegante ventana superior par verlos, y también doble dial de control

Aunque el nuevo sensor también abre la puerta a unas prestaciones de vídeo más completas, incluyendo la grabación hasta 6K, y la cámara cuenta con perfil logarítmico o conexión para micrófonos, la X-E5 esta lejos de ser una cámara pensada para grabación de vídeo. Una función que sigue escondida en el menú de ajustes de ráfaga que, por cierto, alcanza los 8fps con obturador mecánico y hasta 20 fps con electrónico y aplicando un recorte de 1,3x.
La nueva Fujifilm X-E5 llegará al mercado este verano con un precio de 1.550 euros el cuerpo o 1800 euros si se adquiere junto al 23 mm f2.8, un objetivo tipo pancake diseñado específicamente pensando en este modelo y que, de hecho, por a hora no se venderá por separado.










1800 euros con el 23 f2.8… que a buen seguro no estará a la altura del 23 f2 de la X100VI y X100V (comparten óptica que fue estrenada en la quinta versión de esta compacta). Prefiero la compacta, que además es mucho más bonita.
Simplemente, me encanta. La X-E4 me decepcionó por la pérdida de la rueda trasera y es un detalle que hizo que no desease cambiar mi X-E3 por su sucesora.
En esta, no sólo lo han recuperado, sino que han añadido un nuevo control para el «cambio de película», lo que me parece un grandísimo acierto. También se ha incorporado el dial de ajustes del visor a modo de palanca del autodisparador, otra tremenda victoria para los fanáticos de tenerlo todo «a mano».
Por otro lado, desplazar el LED a la posición donde quedaría la parte delantera de un hipotético visor óptico, me parece un buen cambio en el diseño, quedando mucho más similar a una telemétrica analógica.
Por supuesto, las mejoras tanto en el autoenfoque, como la mayor velocidad de «obturación electrónica», las mejoras para el vídeo o el estabilizador, son muy bienvenidas. Siempre se agradece poder usar un 23mm en plena calle y de noche, desde la cintura, bajando la velocidad a 1/10 o 1/5 y sin tener que detenerte para evitar el menor temblor. Fue algo que perdí tras pasar de Pentax a Fuji y me alegraría recuperar.
Sólo me genera dudas el nuevo «pancake». De entrada, me encanta la idea de una nueva óptica que no impida meter la cámara en un bolsillo (el 23/2 sólo falla en eso) y su estética me gusta más, pero no sé si cambiaría al viejo confiable…
Punto negativo principal: resolución. Me sobran la mitad de píxeles. Por supuesto, es algo totalmente subjetivo y habrá quien todavía diga que hubiese sido mejor meterle un nuevo sensor de 80MPx. Personalmente, estaba contento con 16, no me estorban demasiado los 24 porque uso poco los RAW gracias a las simulaciones y «recetas», pero 40 significan sencillamente mucho peso muerto en la tarjeta o en el disco duro, incluso disparando sólo JPEG.
Segundo y principal punto negativo: el precio. A este paso, la X-Pro4 va a salir a precio de GFX. La X-E3 ya tenía una calidad excelente de construcción (salvo la base de la cámara) y la X-E4 la mejoró todavía más con un mínimo aumento en el precio. No encuentro nada fácil justificar la nueva subida de precio, salvo las ganas de reposicionar la cámara en un segmento más lujoso, pero sin nada que lo justifique ni la vuelva «más profesional» (ausencia de sellado y de doble ranura para tarjeta).
Ahora, toca jugar a ese juego en el que tratas de inventar pros que superen a los contras y justifiquen el cambio de una cámara que cumple perfectamente a otra que no necesitas, pero te encantaría tener. Me esperaría a que bajase de precio, pero no es algo que se de habitualmente en las Fuji…