Hablar de Leica es siempre un asunto delicado. Y es que a nadie se le escapa que se trata de una marca cuya idiosincrasia es realmente difícil de descifrar. A estas alturas no vamos a cuestionar su importancia en la historia de la fotografía, ni tampoco a ignorar que existe una conexión especial entre muchos fotógrafos y el mítico círculo rojo.
Pero también es cierto que cada vez es más complicado situar algunas de sus cámaras desde una perspectiva puramente técnica, y más aún con modelos como la nueva Leica SL3-S que se acaba de presentar. Una cámara con una filosofía marcadamente híbrida que, al igual que el restos de modelos de la gama SL, no se dirige al usuario clásico de Leica.

Podrán gustar más o menos, pero es indiscutible que las Leica M o las Leica Q son cámaras con algo diferencial, que las distingue muy claramente de lo que ofrecen el resto de marcas del mercado. Pero en el caso de las SL esa diferencia se diluye, y se podría decir que son cámaras «para todos los públicos». Menos en el precio, claro.
Leica SL3-S: precio, prestaciones y parecidos
Hagamos un rápido repaso a sus características. La Leica SL3-S viene armada con un sensor de 24 megapíxeles, estabilizador de imagen en el cuerpo, enfoque por detección de fase con 779 puntos, ráfagas de hasta 30 fps, doble ranura para tarjetas SD y CFexpress y cuerpo sellado.

Leica destaca además sus prestaciones avanzadas de vídeo, con grabación en 6K en formato 3:2 open gate hasta 30p internamente, 4K hasta 50p en All-Intra 4:2:2 y 10 bits, grabación interna en ProRes HQ 422 y la posibilidad de usar discos SSD como soporte de almacenamiento externo. Todo ello por un precio de 5230 euros.
¿Os suenan todas estas cifras? Efectivamente, la hoja de especificaciones de la Leica SL3-S es un calco de la de la Panasonic Lumix S5 IIx, lanzada en primavera de 2023 y que actualmente se puede comprar por unos 2000 euros. Es decir, bastante menos de la mitad de lo que piden por la nueva Leica.
No es descabellado pensar que por dentro son exactamente la misma cámara, ni tampoco que la fabricación de la SL3-S es tarea de Panasonic. Ambas marcas llevan años colaborando con este tipo de intercambios, la Leica D-Lux 8 es un buen ejemplo de ello. En el caso de la Leica SL3, con el sensor de 60 megapíxeles, Panasonic no tiene por ahora un modelo equivalente como ocurre con esta nueva SL3-S, así que en ese caso es más fácil marcar distancias entre ellas.

Es cierto que tenemos un cuerpo de cámara muy distinto al de la S5 IIx, con filosofía mucho más minimalista y un sistema de menús totalmente rediseñado. Y la verdad es que siempre que hemos probado una cámara de la serie SL las sensaciones en este sentido han sido fantásticas. Y cuando se habla de Leica lo de las «sensaciones» tiene mucha importancia.
¿Pero tanto como para pagar más de 5000 euros por una cámara como ésta? Tened en cuenta que estamos hablando de un modelo que en 4K a 50 fps tiene que hacer recorte APS-C, que no tiene 4K a 120p, que no graba RAW interno, que no tiene pantalla totalmente articulada…
Es decir, es una cámara que por precio compite contra monstruos como la Canon EOS R5 II o la Nikon Z8, pero que por prestaciones está a la altura de cámaras como la Sony A7 IV o la Fujifilm X-H2, por poner dos ejemplos al azar.
Si tienes que preguntar cuánto cuesta, es que no es para ti. Es uno de los comentarios habituales cuando se habla de Leica, una marca que es evidente está más allá del mercado puramente fotográfico, y que de alguna manera juega también en ese extraño mundo de los objetos de lujo y de la compra emocional.

Y es algo que podemos llegar a entender cuando tenemos entre manos cámaras como la Leica Q3 o la M11-D. Pero nos resulta muy difícil aplicar ese principio a la Leica SL3-S, una cámara mucho más convencional, orientada al vídeo y pensada para trabajar con ella.
Y sobre todo, una cámara que tiene un equivalente exacto en el mercado, la Lumix S5 IIx, que cuesta bastante menos de la mitad y hace exactamente lo mismo. Y mientras nosotros nos planteamos todas estas cuestiones tecleando en un frío y oscuro despacho, Leica va camino de celebrar su centenario con los mejores resultados financieros de su historia.











Leica intentó ofrecer con su serie S de formato medio entrar en el mercado profesional sin demasiado éxito. La cámara Leica por antonomasia siempre fueron las de las series M de telémetro, que, salvo el modelo M5, que fue un fiasco -sí, también Leica mete la pata- el resto fueron el paradigma de la fotografía de reportaje, que junto con sus objetivos -sin igual- hicieron un tándem, que en las última versiones digitales, han recuperado parcialmente, pero nada que ver con antaño. Hoy la tecnología te permite acceder a una gran calidad, salvo que se necesite algo muy específico, sin necesidad de arruinarte. Comprar un Leica M sólo si dispones ya de varias ópticas de esta montura tendría sentido, desde mi punto de vista, luego, el modelo SL3 sin espejo y otras veleidades a precio de oro, sinceramente… me parece un capricho para los bolsillos más holgados.
No es lo mismo como no es lo mismo un swacht que un Omega .
Dentro de 20 años una Leica seguirá siendo una Leica y una S5 iix nadie la recordará.
Dentro de 20 años la Leica estará igual de obsoleta que la Panasonic, simplemente habrá algún friki que esté dispuesto a pagar por ella sólo porque no puede permitirse una actual. Aunque si tu objetivo es la especulación, tampoco me parece el modelo más adecuado para ello.
Buen zasca al clasista del Omega, jajaja
A mi si me pones una SL-3 con el cuerpo de la analógica R8/9, voy a por Leica, pero ese diseño de cámara de juguete a mi no me convence. No tiene mucho sentido ese diseño, por que por un lado está la super clásica M y luego la de formato medio que, en cierto modo, casi que debería tener ese diseño infantil, creo que en Leica no han acertado en los diseños externos de sus cámaras más allá del sistema M.
De hecho pienso que una cámara de formato medio parecida a las M hubiere tenido mejor aceptación y sí, esa Leica R8/9, la última SLR fabricada por Leica y de las últimas a llegar. en el mercado en esa época provocó que no tuviera el éxito merecido pero, de todas las SLR de entonces es la más bonita y, la más silenciosa y técnicamente no estaba nada mal.
Creo que en Leica deberían hacer un alto en el camino y repensar sus diseños, por que por mucho que sea una marca de élite y que sus precios sean astronómicos, una Leica debe mostrarse como mucho más que una simple cámara y eso, a mi parecer lo consiguieron con la R8/9, aunque llegaron tarde…
Podría entender que quien quiere una Leica «casi» no estudia especificaciones en la gran mayoría de los casos, porque si no es así no entiendo cómo no agarrar la LUMIX «gemela» con un 28-45 f1.8, el 85mm y puede que hasta un 70-200 (o descartar este y simplemente tener dos cuerpos de la S5II «estándar» con el par de lentes inicial) y ser feliz!! jajajajajaja
Por artículos como este, Leica os tiene fichados. La respuesta es sencilla si tenemos en cuenta la operatividad de ambos artículos: NO. Que se evidencie la cuestión no agrada a Leica, y no entiendo bien por qué, ya que se supone que su producto va dirigido a un nicho específico… ¿o piensan que en su nicho ya son demasiados los que se hacen la pregunta? No sé…