«Mi familia materna es de Galicia y, desde que tengo uso de razón, esos paisajes fríos y verdes han guiado y marcado mi manera de mirar», nos cuenta Manu Azurmendi. ¿Puede un paisaje o un elemento como la niebla ser el protagonista de una história e incluso el hilo conductor de un estilo? Basta con ver Néboa o cualquier otro trabajo de Azurmendi para dar con la respuesta.

Publicidad

«En este proyecto, la niebla se convierte en un personaje: una metáfora de la identidad y la memoria. Transforma el paisaje, desdibuja las formas y actúa como un umbral entre lo visible y lo invisible», explica el fotógrafo y filmmaker que ha rodado este bonito corto usando un iPhone 16 Pro Max.

Manu_Azumendi_Neboa_06

Aunque a estas alturas no hace falta explicar que la herramienta nunca es la única clave de un trabajo profesional, en Photolari siempre nos interesa el papel que juega tal o cual cámara o el motivo de la elección de un equipo.

«El iPhone 16 Pro Max era la herramienta perfecta para lo que buscaba: estar presente, conectar con el lugar y capturarlo sin sentir la cámara como una barrera entre el espacio y yo», relata el autor. No es la primera vez que usa este smartphone, que ya es parte de su equipo habitual para fotografía y vídeo, ademas de las cámaras Sony con las que normalmente trabaja.

Manu_Azumendi_Neboa_01

«Me ofrece cosas distintas. Una textura específica, ángulos imposibles gracias a sus 3 cámaras y su tamaño pero sin sacrificar la profundidad de color y los códecs y formatos de grabación que uso a nivel profesional», describe Azurmendi.

La grabación en Log es clave, asegura. «Durante el post procesado de Néboa me di cuenta de que su amplia profundidad de color me daba la posibilidad de estirar la imagen y llevarla exactamente a donde quería».

Manu_Azumendi_Neboa_03

Para el rodaje uso la aplicación BlackMagic Cam, que se ha convertido ya en una referencia para la grabación profesional con el iPhone. «Me permite controlar parámetros clave. Por ejemplo, trabajar con una baja velocidad de obturación me dio la oportunidad de obtener imágenes difuminadas y en movimiento, un recurso visual que necesitaba para construir el concepto de la niebla»

«También -continúa- poder ajustar el ISO para conseguir la imagen más limpia posible en todas las situaciones de luz fue muy importante para lograr el look que había planificado para este proyecto» ¿Y el color?  «En la postproducción utilicé emulación de película Kodak y Fuji para conseguir una imagen profunda y llena de vida», explica.

Manu_Azumendi_Neboa_05

En Néboa también han colaborado Nuria Caic, que pone voz a la naturaleza y la bailarina Paula Simón que acompaña a la niebla en las bonitas imágenes.  ¿Cómo es el proceso creativo de un vídeo tan personal como éste? Elegir el lugar, conectar con él, rodar en el momento preciso del año y del día para conseguir la luz y tonos deseados son algunos de los primeros consejos que da el autor.

«Casi siempre hay una idea o una historia que quiero contar y materializar. Lo primero que hago es investigar y trabajar los conceptos clave que le van a dar profundidad y estructura a la narrativa. Pero siempre dejo espacio para que el entorno me sorprenda: a menudo muchas de las imágenes o planos que terminan en las piezas finales surgen de estar presente en el lugar y atento a las sensaciones que me transmite», comenta Azurmendi.