
Ya casi habíamos olvidado su nombre, pero en el último capítulo de nuestro podcast alguien nos lo recordó: Nikon DL. Esa era la denominación elegida por la compañía para las tres compactas avanzadas con sensor de una pulgada cuyo desarrollo fue anunciado en 2015 y anulado en 2017.
Una década después y ahora que las compactas parecen que vuelven a reclamar su protagonismo en el mercado, algo nos dice que si Nikon pusiera a la venta aquellas DL tal cual iban a ser en 2015 funcionarían. Si, además, se tomara la molestia de actualizar sus prestaciones, dotarlas de buen enfoque y unos precios competitivos, nos atreveríamos a vaticinar cierto éxito en un escaparate en el que hay más demanda de cámaras compactas en condiciones que modelos actuales.
Fujifilm parece haber entendido, a su manera, la situación y prepara una X-Half que será algo así como su forma de entender los sensores de una pulgada. En realidad a la mayoría nos bastaría con una compacta avanzada, pequeña y que no se vaya mucho de precio, pero bienvenidos sean los inventos raros que dinamicen un poco el mercado. ¿Quieres llamar «half frame» a tu compacta de una pulgada y apostar por las fotos verticales. ¡A por ello!

Canon también tontea con la vuelta de las compactas, aunque su PowerShot V1 no es lo que la mayoría esperábamos. Aunque está más pensada para vídeo y para los dichosos creadores de contenidos que para fotógrafos, es una apuesta interesante, diferente a su manera y que marca el camino que otra versión más fotográfica podría seguir fácilmente.
Leica vende sus D-Lux 8 al precio que quiere, porque es Leica y a nadie le importa que sean las Lumix LX100 II de 2018 con ligeras actualizaciones. Panasonic no parece -o no puede- entender los mensajes del mercado, la Fujifilm X100 VI sigue agotada, la GFX100RF juega en otra liga, y OM System no acaba de atreverse con una compacta Micro Cuatro Tercios con diseño clásico tipo Pen F. ¿Y la Ricoh GR IV? Ni idea.
Hace un par de meses dimos un pequeño repaso al escaparate de compactas y la situación no era para tirar cohetes. ¿Cambiará la cosa a lo largo de este 2025 o las compañías saben que tras ese supuesto entusiasmo del público tampoco hay dinero suficiente como para volver a poner en marcha líneas de producción?
El caso es que todo esto nos lleva de nuevo a las Nikon DL. Una marca que, es verdad, nunca ha apostado fuerte por las compactas avanzadas, pero cuya Coolpix A (2013) con sensor APS-C, por ejemplo, sigue generando interés a día de hoy.

Hace una década aquellas Nikon DL proponían lo que justo ahora muchos andan buscando. En tres versiones con diferentes opciones de zoom (un 18-50 mm f1.8-2.8, un 28-85 mm f1.8-2.8 y una de zoom largo 24-500 mm f2.5-5.6) todas montaban un sensor de 20 megapíxeles y 1 pulgada, pero sólo la de zoom más largo y tipo «bridge» integraba visor electrónico.
¿Precio? No se llegó a decir en su momento, pero la buena noticia para Nikon y la mala para los clientes es que seguramente ahora las podría vender notablemente más caras que entonces. Lo que ha ocurrido con la Sony RX100 es un buen ejemplo de esa inflación del mercado y, sobre todo, de las compactas.
El diseño está hecho, el mercado parece dispuesto a acoger a estas hijas pródigas así que ahora sólo falta que Nikon mueve ficha con estas DL o con alguna otra compacta.











Las cámaras compactas se han disparado de precio una barbaridad.
No me extraña porque salvo profesionales, las cámaras de objetivos intercambiables están perdiendo fuelle: mucho gasto, mucho peso… y total para usarlas esporádicamente en algunos viajes. Las compactas son mucho más cómodas.
Bueno, siempre quedará el amante del pajareo que «precisa» de cámara con objetivos intercambiables, pero es un nicho muy pequeño.
¡No caerá esa breva! Me he pasado estos años desde la aparición de la primera noticia esperando algo así. Máxime desde que las mirrorless se han mostrado incapaces de reducir pesos y tamaños hasta ser, en muchos casos, más aparatosas que las réflex analógicas. Es inconcebible que ninguna marca sea capaz de reeditar una cámara tipo Leica D-Lux o una Lumix LX100 con ópticas intercambiables.
El problema de la LX100 es el polvo. Otras compactas no tienen ese problema.
Ulises, si panasonic hace una cámara como la lumix gm1 o gm5, salen los haters de m4/3 a decir que no desenfocan, que el bokeh es feo, que la calidad no es buena, que son pocos los megapíxeles, etc.
Algunos suspiran por el formato completo (eso como mínimo) para hacer fotos corrientes que no dicen absolutamente nada. La vanidad y el ego nublan el juicio, JAJAJAJAJA.
Las DL eran unas cámaras que estuvieron en mi punto de mira…
Si no me equivoco, dicen una de las razones de que no salieran, fue por la falta de componentes que hubo tras el desastre de Fukusima… La verdad una pena porque, además de ser una competencia a las RX100 de Sony, era la época en la que el Rubius, Luzu, y otros muchos vloggeaban con las Canon G7X y, seguro que la DL18-50 habría dado caña entre los youtubers.
Por cierto, los precios que se barajaron en la época fueron 649$ por la DL24-85, 849$ por la DL18-50, y 999$ por la bridge DL24-500.