Es el terminal más potente de la marca pero, como ocurre muchas veces con la gama más alta de algunas compañías, el Oppo Find X8 Ultra es un modelo reservado para el mercado chino. Pese a ello, teníamos ganas de probarlo. Y ningún lugar mejor que Goteborg, la ciudad sueca que vio nacer a Hasselblad y sede de la compañía, para hacerlo.
Por allí estuvimos con Oppo, donde anunciaron la renovación del acuerdo entre ambas compañías para el desarrollo conjunto de móviles. La promesa es crear la siguiente generación del smartphone fotográfico del futuro, pero para eso habrá que esperar porque, aunque no faltan rumores sobre el futuro Find X9, por ahora no hay nada en firme.
Sí que pudimos pasear por esta bonita ciudad, visitar el Hasselblad Center -algo decepcionante, la verdad- viajar hasta Fjällbacka -un bonito pueblo de costa conocido por ser el lugar en el que se desarrollan las novelas de misterio de Camilla Läckberg que arrasan en ventas- y, sobre todo, usar este X8 Ultra como nuestra cámara durante estos días de viaje.
El realidad el X8 Ultra se anunció hace ya unos meses, así que sus prestaciones son de sobra conocidas y también las diferencias respecto al Fin X8 Pro que sí se vende en todos los mercados, incluyendo España. Más allá de su mejor procesador, pantalla o batería, lo que nos interesa es la cámara y aquí también el X8 Ultra marca diferencias sumando una segunda cámara periscópica de focal larga (6x) a la de 3x que incluye el Pro.
Así, el módulo fotográfico cuenta con cuatro cámaras. La principal es de 1 pulgada (más grande que el X8 Pro) con un 23 mm f1.8, un 70 mm f2.1 con sensor de 1/1,56, un 135 mm f3.1 con sensor de 1/1.95 y un angular de 15 mm f2 con un sensor de 1/2,75 pulgadas.
Todos tienen una resolución de 50 megapíxeles, aunque trabajan de forma habitual en 12 o 24 megapíxeles -hay que seleccionarlo en los ajustes- y sólo en los modos de alta resolución o el denominado modo «Master» se permite ajustar el tamaño y el formato, entre JPEG y RAW.
Este potente despliegue de hardware fotográfico que llega con la icónica H de Hasselblad en el centro del módulo redondeado llega acompañado de otras diferencias. El X8 Ultra cuenta en su lateral con un mando táctil que recuerda mucho el Camera Control del iPhone 16. No obstante, su posición hace que no resulte muy práctico para usarlo como disparador, al quedar un poco alejado del dedo tanto en horizontal como vertical.
Lo que sí nos gusta es comprobar los buenos resultados generales de la cámara principal, incluyendo un RAW bien equilibrado y con mucho potencial a la hora de editar. También destaca el buen rendimiento con poca luz o el macro que ofrece la óptica 3x.
La mano de Hassselblad, como es habitual, se centra en el software más que en el hardware. Más allá de los clásicos ajustes de color, en el modo retrato la simulación del bokeh de diversos objetivos de la marca está bien conseguida. Hasta el punto que Oppo se animó a jugar al despiste con unas fotografías a ver quién era capaz de adivinar cuál estaba tomada con la X2D y cuál con el X8 Ultra.
En cualquier caso, como se puede ver en el ejemplo de ahí arriba, aunque ciertamente el modo estándar ya consigue cierto desenfoque natural con las ópticas de 3x y 6x, el efecto retrato está muy bien conseguido, tanto en lo que respecta al recorte del sujeto como el tratamiento del bokeh.
Los menús y ajustes, sobre todo en el modo Master -avanzado- también tienen ese lenguaje fotográfico que resulta muy práctico y, para los más fetichistas, lo de que el disparador suene como una Hasselblad sigue ahí.
Tambien el modo panoramico X-Pan. Sabemos que es un recorte de la óptica angular, pero nos sigue gustando mucho. Hasta que alguien se anime a hacer una X-Pan digital -tendría que ser Fujifilm, porque Hasselblad nunca construyó estas cámaras- es lo más parecido que podemos tener en el bolsillo.

























