Sony RX1R III, las claves de la compacta más deseada (y criticada) del momento

Cuando se vuelve después de 10 años y con un precio de 4900 euros, hay que hacerlo por todo lo alto y dando un golpe encima de la mesa. Eso es lo que cabe exigirle a la nueva Sony RX1R III que, anunciada recientemente, ya hemos podido probar. ¿Cumple con esa norma no escrita? ¿Está a la altura de semejante precio? ¿Supone realmente un cambio notable respecto a la veterana generación anterior o gana el continuismo?

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Todas esas preguntas hemos intentado responder tras desempaquetar una de las primeras unidades que llegan al país y pasar con ella 48 horas para poder analizar si esta compacta full frame está o no a la altura de lo que cabe esperar de un modelo premium de este precio.

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En el vídeo podéis verla en acción y desgranamos con todo detalle lo que más y menos convence de la cámara, pero recopilamos aquí también lo más destacado mientras compartimos imágenes de muestra a máxima resolución. Quienes tengan curiosidad por ver el potencial de los RAW, también dejamos unos cuantos para descargar.

Sony RX1R III: diseño, construcción y manejo

Pese a la primera impresión, los datos aseguran que esta RX1R III es prácticamente igual en tamaño y peso a su predecesora. Han cambiado cosas, eso sí. El visor que antes estaba oculto con un ingenioso pero poco práctico sistema, ahora está integrado en la parte trasera y llega acompañado de un aparatoso ocular extraible.

La desaparición de la pantalla abatibles es una de esas decisiones de Sony que cuesta entender. Más al comprobar que la visibilidad de la pantalla no es óptima en ángulos de disparo altos o de cintura. ¿Qué sentido tiene limitar esta prestación si el grosor de la cámara es similar?

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Ni la pantalla ni el visor son los mejores del mercado, como cabría exigirle a una cámara de 5000 euros. Pero más allá de estas quejas, lo cierto es que la construcción general es excelente, el agarre es bueno sin tener que añadir ningún accesorio y, entre las manos, se siente como una pequeña gran cámara.

Que no sea sellada -así nos lo ha confirmado Sony- tampoco es una buena noticia, aunque suponemos que es algo relacionado con la óptica utilizada, el mismo Zeiss 35 mm f2 que ya teníamos hace 10 años.

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El objetivo es, aparentemente, el mismo. Pero se supone que optimizado de algún modo para adaptarse al sensor de 60 megapíxeles, más exigente que el anterior. En las pruebas realizadas la verdad es que los resultados son excelentes incluso disparando a f2 y fijándose en las esquinas de la imagen.

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Poder tener esta calidad de imagen en una cámara tan pequeña es, sin duda, el gran argumento de esta Sony RX1R III. ¿Mejor que una Sony A7CR y un 35 milímetros? Una de esas preguntas que ha sonado mucho estos días y que no podemos responder con una comparación directa, pero sí con una reflexión: son dos equipos diferentes porque no es lo mismo trabajar con una compacta que con una cámara de ópticas intercambiables. Así de sencillo.

De todos modos, hay que recordar que la optimización sensor-óptica en una compacta siempre suele ser superior, porque todo esta ajustado para esa única combinación posible. En el extremo contrario, aunque la Sony RX1R III enfoca realmente bien y el salto respecto a la generación anterior es abismal, nunca va a enfocar tan rápido como una A7 de última generación junto a una óptica reciente.

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Volviendo a los 60 megapíxeles, una de las novedades esta Sony RX1R III son los recortes que permiten simular focales de 50 y 70 milímetros, reduciendo la resolución a 29 y 15 megapíxeles, respectivamente.

Aunque, por supuesto, no hablamos de focales reales y la profundidad de campo será siempre la de la óptica real de 35 milímetros, puede resultar bastante práctico a la hora de componer, por mucho que podamos conseguir exactamente el mismo efecto a la hora de editar las imágenes.

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Por otro lado, la distancia mínima de enfoque en modo macro (20 centímetros) combinada con el recorte de 70 milímétros, puede dar mucho juego a la hora de crear imágenes de primera plano.

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Sony RX1R III, sin estabilizador

La lista de carencias de la cámara es más amplia de lo que nos gustaría. Echamos de menos una batería más potente o un sistema de gestión de la energía que vaya más allá de los 300 disparos prometidos (apenas hemos llegado a 250 en nuestro caso) y una carga más rápida de las dos horas que hemos necesitado.

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También se echa de menos que haya filtros ND internos, o un sistema automático para cambiar del obturador mecánico (1/2000 o 1/4000 de segundo según la apertura) al electrónico, que llega a 1/8000 de segundo. Las ráfagas de 5 fotogramas por segundo no son ninguna maravilla, pero nos preocupan menos.

Ena cualquier caso, una de las prestaciones que se esperaban y no están es algún tipo de estabilización de imagen. Si en la óptica no es posible porque es la misma usada hace una década, la solución estaba en el sensor, aunque ello implicara hacer una cámara algo más gruesa. Que la Leica Q3, su principal competidora, sí tenga objetivo estabilizado es una buena prueba de que estamos ante un problema para esta Sony.

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Y no, el obturador central no permite hacer milagros al dispara a pulso (1/15 de segundo hemos conseguido en el mejor de los casos) aunque siempre es interesante saber que se puede sincronizar el flash a cualquier velocidad. La cámara no tiene, pero sí cuenta con zapata.

La competencia y la estrategia de Sony

¿Nos ha gustado la Sony RX1R III? Sin duda. ¿Es una cámara muy capaz y una herramienta profesional muy útil? También. ¿Esperábamos más de ella? La verdad es que sí, porque han pasado 10 años y hablamos de 5000 euros.

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Pese a esa década desde el último modelo y entender un lógico continuismo en la fórmula, diseño y mandos, nos falta algo. Es una cámara muy racional, fruto de un análisis de mercado, de la evidente falta de compactas de gama alta y con un precio que, seguramente, Sony sabe muy bien que hay gente dispuesta a pagar.

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La competencia es más cara, cierto. La Leica Q3 se va más allá de los 6000 euros. Pero es Leica, claro. La Fujifilm GFX100RF supera los 5000 euros, pero hablamos de una compacta de 100 megapíxeles y formato medio que es única ahora mismo en el mercado. Por debajo, los 1800 euros de la Fujifilm X100VI casi parecen poco ahora mismo.

Todo ello no quita que sea fácil augurarle un buen futuro comercial a esta Sony RX1R III y, sobre todo, celebrar la vuelta de esta gama. Nos consta que muchos la esperaban y ya tienen preparado el dinero para hacerse con una. Entre otras cosas porque, a día de hoy, es la compacta de formato completo más barata del mercado.

5 COMENTARIOS

  1. Cualquier modelo del mundo va a tener carencias (ausencia de IBIS por ejemplo) o «peros» (peso, batería, tamaño…)

    Se puede vivir con muchos modelos con alguna carencia o algún pero, pero (valga la redundancia) es que esta Sony se le critica (acertadamente) porque tiene muy importantes carencias y muy importantes «peros», para el precio que tiene.

    No va a ser la más vendida, ni con mucho.

    • A mí no me cabe en la cabeza pagar ese dinero para esas prestaciones y características. Pero claro, eso, atendiendo a la lógica importe/capacidades.

      Supongo que al que no tenga problemas en la cuenta, tener esa cámara estará muy bien. Pero creo que esta compra siempre será pasional y de elitismo, como el que se compra un Rolex de 7.000€ para llevar la hora y el día del mes en la muñeca, en lugar de un Casio con todas las capacidades de medición, incluso los de buceo, por menos de 300, cuando no un smartwatch de 50€.

      También entiendo que la fabricación de excelencia en pequeñas cantidades, disparará el importe mínimo de fabricación.

      Y por último supongo que la gente que se quiere gastar dinero para distinguirse, prefiere que sea cara, con tal de demostrar que muestra estatus social. Los que somos fotógrafos, lo que queremos son capacidades (cuantas más y mejores, mejor) al mejor precio posible (cuanto menos, también mejor).

  2. «Ni la pantalla ni el visor son los mejores del mercado, como cabría exigirle a una cámara de 5000 euros. Pero más allá de estas quejas, lo cierto es que la construcción general es excelente»
    Sólo faltaba que encima fuera plasticutre.
    Sin visor, sin pantalla abatible, sin estabilizador…
    Vamos, que es la cámara SIN.
    Básicamente porque te deja SIN 5.000 pavos.

    Y luego decimos de que hay gente que paga una pasta por llevar un logo rojo de Leica…

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