Quién nos iba a decir a nosotros que en pleno 2026 íbamos a estar emocionados estrenando una nueva cámara compacta. Pero el mercado tiene estas cosas: desde hace tiempo había una evidente demanda de cámaras compactas que las marcas han decidido ignorar durante años, provocando un considerable aumento en los precios de modelos de segunda mano.
Panasonic parece que ha sido la primera en reaccionar y el resultado es la nueva Lumix TZ300 (ZS300) que tenemos entre manos. La vuelta de una saga como esta es, sin duda, significativa y una gran noticia. Hablamos de compactas de bolsillo, o casi, con sensor de una pulgada y un zoom generoso con el que abarcar casi cualquier situación.

Pero el entusiasmo con el que recibimos la primera compacta de lo que, intuimos, será una nueva oleada no debería hacernos olvidar que esta TZ300 se parece mucho, demasiado, a la TZ200 de hace nada menos que ocho años.
Casi de bolsillo
La Lumix TZ siempre fueron una de las gamas más populares de la compañía: cámaras relativamente compactas, perfectas para llevar siempre encima, pero con un zoom suficientemente amplio como para cubrir casi cualquier escenas. De ahí esa idea de considerarlas las cámaras compactas de viaje perfectas.

Sobre todo cuando a estas Lumix llegó el sensor de 1 pulgada que elevaba los estándares de calidad y sin renunciar a un zoom de 15 aumentos que se mueve entre los 24 y los 360 milímetros.
El diseño ya da una pista de que los cambios respecto a la generación anterior son mínimos. A favor de Panasonic juega el tiempo y que casi nos habíamos olvidado de ellas, así que toca destacar como si fuera casi nuevo sus buenos acabados, el agarre bien conseguido, el dial de control alrededor de la óptica, un dial de modas, una segunda rueda de control…

Ni rastro de visor integrado de la generación anterior y seguimos sin pantalla abatible o articulada. Se supone que la prioridad máxima es mantener el tamaño de bolsillo -al menos hasta que se despliega la óptica- y eso supone pagar unos cuantos peajes. Confesamos que se nos había olvidado totalmente que la TZ200 tenía visor y aunque era pequeño y de escasa utilidad real, seguro que hay quienes lo echen de menos. Con mucha luz, todos lo haremos.
El visor es cierto que podríamos considerarlo prescindible en esta gama, pero la renuncia a una pantalla abatible -y con ello a considerar esta cámara como una opción para vloging- evidencia que Panasonic ha tirado de lo que ya tenía en lugar de remodelar esta cámara.
24-360 milímetros
Porque aquí la clave está en la combinación de ese sensor de 1 pulgada y el potente zoom de 15 aumentos. De nuevo, echamos de menos una actualización que a día de hoy seguramente potenciaría el angular aunque hubiera que renunciar a unos milímetros en las focales largas. Esta cámara con el mismo zoom 15x pero un 20-300 mm sería una maravilla. Decirlo, claro, es fácil, rediseñarla para conseguirlo, no tanto.

En cualquier caso, la cobertura del zoom es una de las razones de ser de esta cámara, como ya lo era en las generaciones anteriores. El despliegue del zoom obliga a cuestionar eso de cámara compacta y su limitada luminosidad de f3.3-6.4 nos recuerda que no existen los milagros ópticos. Si queremos mucho zoom con un sensor de tamaño mediano, a algo hay que renunciar.
El enfoque es correcto, aunque de nuevo no apreciamos novedades respecto a generaciones anteriores. Los sistemas de detección y seguimiento funcionan bien, pero no a la altura de los vistos en los últimos modelos de Panasonic. Tampoco se le exige a una cámara como esta, pero hay cierta sensación de tener entre manos tecnología de hace ya unos cuantos años.
El estabilizador, por su parte, funciona muy bien en vídeo, pero no tanto si se trata de aprovechar las focales largas. En las pruebas realizadas hemos conseguido fotos sin trepidación a 1/50 o 1/25 en el extremo de 360 milímetros. No está mal pero, otra vez, no hay mejoras.
Hay que tener en cuenta que esa luminosidad limitada del zoom hace que, en cuanto falte un poco de luz, la velocidad de disparo baje. Muchas veces más allá de lo recomendable porque hemos visto que la cámara tiende, en modos automáticos y semiautomáticos, a no subir demasiado el ISO (de serie viene limitado en auto a sólo 3200) y proponer velocidades de disparo que harán que la foto salga movida.

No es que el sensor retroiluminado consiga grandes mejoras en control de ruido, pero ya sabemos que es mejor tener una foto con mucho ruido -que siempre se puede editar y salvar- que una movida, así que mejor estar atentos con esto.
Los resultados son buenos en general y lucen con buena luz. Como es habitual, el rango dinámico -ojo con la tendencia a sobreexponer que hemos detectado en la cámara- es uno de los puntos a mejorar y la calidad del zoom en sus focales más largas tampoco es óptima.
Una buena jugada de Panasonic
¿Nos habría gustado ver una Lumix TZ300 realmente nueva y no un remake de la generación anterior? Evidentemente. Pese a ello, esta compacta de zoom largo es una muy buena opción para quienes busquen algo de bolsillo y con espíritu viajero. De hecho, es la única de este tipo que llega en los escaparates en muchos años y, por tanto, una alternativa a esas Sony RX100 a precios absurdamente altos que ahí siguen. También seguramente servirá para moderar el precio de segunda mano de la TZ200.
Panasonic ha entendido que las ganas de compactas hace que las exigencias de nuevas prestaciones se moderen mucho. Sus socios de Leica lo saben bien, porque llevan años triunfando con la D-Lux 8 pese a los años que tiene. También todas esas compactas extremadamente sencillas y con calidades cuestionables que está claro que tienen un público.
La nueva Lumix TZ300 está en otra categoría, claro. Concretamente la de las cámaras compactas que cuestan 1000 euros, lo que supone un aumento de unos 200 euros respecto a la generación anterior. Los años, la inflación, el mercado… Esperábamos, como siempre, más, pero, con todo, es una gran noticia para un segmento que, por fin, empieza a despertar tras una larga siesta.


























Me acuerdo cuando costaba la mitad, ¡cómo han cambiado los tiempos! En comparación, ahora un iPhone me parece barato.
Yo compré la TZ-200 como nueva por 240€ para substituir la TZ-70; ambas con visor de suficiente calidad y que para mí, que ya uso gafas de cerca, es fundamental. Teniendo la mitad de zoom que la TZ-90, pero con un sensor más grande (1″), pensé que las imágenes se verían mejor; con menos ruido. Pero no fue el caso; el sensor de la TZ-200 tiene bastante ruido y las imágenes son comparables para igual ampliación. El enfoque necesita mucha luz y buen contraste, y en rangos largos de zoom, le cuesta. Por esta razón le han añadido a la TZ-300 ese botón de zoom rápido; para reenfocar en zoom corto y facilitarle el enfoque. El vídeo en 4K tiene buen detalle pero mucho ruido, incluso con buena luz. Tiene, la TZ-200, multitud de opciones en los menús, controles de zona de enfoque, captura de cuadros en 4K, conexiones wifi y demás. La batería dura poco y se calienta bastante. Eso sí, el diseño, controles, materiales y acabado de la TZ-200 son excelentes. Como cámara de viaje está bien, aunque no tenga pantalla articulada. Esperaría mejoras de imagen y enfoque en la TZ-300 con el nuevo sensor, pero sin visor no es para mí.