Vivo ha conseguido posicionarse como una de las marcas de referencia si hablamos de fotografía móvil que, básicamente, es lo que nos interesa en esta casa. El Vivo X200 Pro es, gracias a su excelente cámara principal y su teleobjetivo de 200 megapíxeles, uno de los mejores terminales que pueden comprarse ahora mismo si lo que nos interesa son las prestaciones fotográficas, aunque nos quedamos con ganas de probar el X200 Ultra que no llegará al mercado español.
Pero no todo el mundo quiere ni puede pagar los 1200 euros que cuesta el X200 Pro ni tampoco llevar en el bolsillo un smartphone de estas dimensiones. Es ahí donde entra el nuevo Vivo X200 FE que acaba de ser anunciado y que llega con pantalla de 6,3 pulgadas, un diseño mucho más compacto y un precio de 850 euros.
Todo ello, promete Vivo, sin renunciar a la calidad de imagen de los modelos superiores, gracias a un sistema de tres cámaras firmadas por Zeiss. Durante unos días hemos podido tener una unidad de preproducción para ver si realmente este X200 FE se acerca a los resultados del X200 Pro que tanto nos gustó.
Parecidos pero no iguales
Hay que tener claro que el X200 FE cuenta con un hardware fotográfico totalmente diferente al de su hermano mayor. Aunque la cámara principal mantiene los 50 megapíxeles, el sensor es algo más pequeño que el de 1 pulgada montado en el X200 Pro. El angular, por su parte, se conforma con una cámara de 8 megapíxeles y, lo más importante, el zoom máxima se queda en un equivalente a 73 mm f2,6, de nuevo con 50 megapíxeles.

Es decir, los dos principales reclamos de las especificaciones fotográficas del X200 Pro (sensor de 1 pulgada y teleobjetivo de 200 megapíxeles) aqui desaparecen. Teniendo en cuenta la diferencia de precio de 350 euros, de entrada puede ser mucho renunciar para los usuarios más exigentes con las prestaciones de las cámaras.

Lo que sí se mantiene es el sistema de menús y control, con todo lo bueno y malo que ya comentamos en su momento del X200 Pro. El exceso de opciones (normal, pro, instantánea, alta resolución…) complica un poco el manejo, sobre todo para quien quiera aprovechar al máximo las prestaciones del teléfono. Pese a ello, hay que reconocer que modos como el de retrato con simulaciones de ópticas Zeiss pueden dar mucho juego
En el terminal probado, el disparo en RAW resulta tal vez demasiado «crudo». Sí, es lo que le pedimos a un RAW, pero la ausencia de cualquier ajuste de color, control de ruido o correcciones no anima demasiado a su uso. En el lado contrario, los JPEG del teléfono son vistosos y con muy buena calidad y detalle, pero pecan, como casi siempre, de exceso de procesamiento.
La cámara principal ofrece unos resultados realmente buenas y, no nos engañemos, las diferencias entre estas fotografías y las realizadas con el X200 Pro son mínimas. También es muy correcto el rendimiento del teleobjetivo de 3x, aunque es cuando pasamos estar frontera cuando las cosas cambian.
Si en el X200 Pro gracias a un gran tamaño de sensor del teleobjetivo (casi una pulgada) y los 200 megapíxeles decíamos que era posible llegar a los 200 milímetros con buenos resultados, en este X200 FE las fotos disparadas con el zoom híbrido de 10x ya van algo más justas de calidad.
Es lógico y esperable teniendo en cuenta la diferencia de sensor y de resolución, pero hay que tenerlo en cuenta si alguien se plantea este modelo como un alternativa económica y compacta al X200 Pro. Lo es en muchos sentidos, pero hay un precio a pagar y las fotos con focales más largas son la prueba.
No es que sean malas y, de hecho, en planos cerrados o, sobre todo, para verlas en pantalla aguantan sin problema. Pero en escenas más generales o con detalle más fino o al sacar la lupa para ampliar al 100% veremos los límites de este zoom.
Pese a ello, el Vivo X200 FE es una opción muy interesante en esa gama media o como queramos llamar a los móviles que se mueven en esta gama de precios. Por diseño, tamaño, rendimiento y calidad es muy equilibrado aunque los usuarios más exigentes seguramente preferirán pagar algo más y apostar por el X200 Pro.


























«Vivo ha conseguido posicionarse como una de las marcas de referencia si hablamos de fotografía móvil que, básicamente, es lo que nos interesa en esta casa.»
Desde hace años la cruzada de PHOTOLARI para vendernos los telefoninos como «fotografia» de pleno derecho ha sido bastante evidente y en algunos casos hasta irritante, lo que no sabiamos es que los telefoninos eran el fundamental interés de este medio. Bueno es enterarnos aunque sea casi una década después.
Lo de «fotografia movil» es una de esas falacias amparadas y avaladas por el marketing de la industria. La fotografia no es móvil sino estática que se caracteriza precisamente por detener el tiempo. Fotografia móvil seria en todo caso el cine. Pero la ingeniería social del megapixel carece de límites éticos.
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Los tenderos avizoran que las camaritas convencionales ya han llegado a o están muy cerca de llegar a su techo tecnológico y que no cabe mucho más margen de evolución, y que por tanto es en el móvil donde se encuentra el futuro a medio plazo así como la continuidad del business. El añadirle a la fotografía la coletilla de «movil» violando el lenguaje y la ontología de la imagen es como bien se dice una estrategia de mercadotecnia que la asocia con el dinamismo, con la rapidez, con la energía y finalmente con el progreso que la aleja de esa anacrónica concepción de la fotografía que congelaba y cosificaba el instante. Es todo un cambio de paradigma. La industria y su retórica deben progresar continuamente para no morirse de frío.
Coincido
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MOVILARI, básicamente. Nunca entendimos el logotipo del aizkolari del logotipo dando un hachazo mortal a la cámara. Ahora se entiende todo.