
La 98ª edición de los Premios Oscar dejó una imagen para la historia del cine: la de Autumn Durald Arkapaw recogiendo la estatuilla a Mejor Fotografía por su trabajo en Sinners. Con este reconocimiento, la directora de fotografía se convierte en la primera mujer en alzarse con este galardón en casi un siglo de premios.
Hasta ahora la categoría había estado dominada exclusivamente por hombres. De hecho en las 98 ediciones celebradas, solo tres mujeres habían logrado una nominación: Rachel Morrison, Ari Wegner y Mandy Walker. Ninguna de ellas consiguió alzarse con el premio pero su presencia en un mundo históricamente monopolizado por los hombres sirvió de inspiración a muchas otras. Ahora el premio de Arkapaw rompe esa barrera y subraya la magnitud de este reconocimiento.
El Oscar llega por su trabajo en Sinners, la película por Ryan Coogler, con quien ya había colaborado anteriormente. Para este proyecto creó una experiencia inmersiva con un gran dominio de la iluminación. La película se rodó con cámaras IMAX Speed, MSM, MKIV y Panavision System 65 High speed. Utilizó película Kodak de gran formato en 65 mm de 5 perforaciones e IMAX de 15 perforaciones incluyendo el uso de Kodak Ektachrome creada especialmente en 65 mm para la producción, usando la técnica como parte de su narrativa.

La película partía como una de las grandes favoritas de la noche tras acumular un récord de nominaciones siendo una de las propuestas más solidas del año.
Además de ser la primera mujer en ganar este premio, Durald Arkapaw, estadounidense con descendencia filipina y afroamericana, ha marcado otro precedente: ser la primera mujer racializada nominada en esta categoría y también la primera en ganar la estatuilla, elevando el alcance de un logro que va más allá de lo individual y se convierte en un paso más para conseguir una igualdad real en oportunidades, sueldos y reconocimiento.
Su victoria simboliza un cambio progresivo de la Academia, que comienza a reconocer el talento de las mujeres en áreas técnicas, aunque aún queda mucho camino por recorrer.
“Me gustaría que todas las mujeres presentes se pongan de pie porque siento que no estaría aquí sin vosotras” pidió Arkapaw al público. “El simple hecho de estar en el escenario recibiendo este premio por una película como está cambiará la vida de muchas niñas, porque se sentirán inspiradas cuando antes no lo estaban” insistió la directora de fotografía recordando la importancia de tener referentes mujeres para las nuevas generaciones de fotógrafas y cineastas.










