Canon EOS R6 Mark III, review fotográfico: ¿para quién es y para quien no la nueva estrella de la gama media?

No sólo era una de las cámaras más esperadas, sino que una vez presentada también está generando mucha expectación y, por lo visto, las ventas van muy bien. Hasta tal punto que en pocas semanas ya se ha convertido, al menos en Estados Unidos, en una de las cámaras más alquiladas del año. Hablamos, claro, de la nueva Canon EOS R6 Mark III que ya hemos podido probar durante unos días.

Pese a que algunos se empeñan en jugar a compararla con la también nueva Sony A7 V, en realidad algo nos dice que no es esa la comparación que interesa a la mayoría de interesados en esta sin espejo de formato completo.

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Pese a que en el universo paralelo de YouTube la gente se cambia de sistema cada semana, el mundo real es bastante menos emocionante. Dicho de otro modo, más allá de las polémicas alimentadas para conseguir clicks despistados, ninguna de estas dos nuevas cámaras de gama media justifican ni buscan un cambio de sistema, porque en realidad son modelos muy continuistas.

Aclarado este punto -bastante evidente para cualquier que conozca un poco el mercado- en Photolari somos más pragmáticos y algo nos dice que la pregunta que se estarán haciendo muchos es si merece la pena pagar 1000 euros más por esta R6 III respecto a la R6 II.

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Así que además de probar la calidad de imagen, el enfoque o el estabilizador del nuevo modelo, hemos querido usar la generación anterior como referencia e hilo conductor de este review, exactamente igual que hicimos en su momento con la Sony A7 V.

Todo en su sitio

En el primer contacto con esta cámara ya hablamos del diseño, así que no volveremos a detenernos con eso. No hay grandes cambios respecto a la Canon EOS R6 II y, básicamente, todo está allí donde los usuarios de la marca esperan encontrarlo.

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La pantalla es articulada, nada de cuatro ejes como en el caso de la Sony. El visor es el mismo que el de la generación anterior (3,7 millones de puntos) así que tocaría tirarle de las orejas a Canon como hicimos con Sony, pero el caso es que se ve bastante mejor o, al menos, de forma más natural.

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Como curiosidad, el nuevo modelo es un poco más pesado que la R6 II y tambien que la R5 II. Pero hablamos de 20 gramos aproximadamente, nada importante. La cámara está sellada y ojo, el obturador presume de una vida de 500.000 ciclos. Un dato poco habitual en esta gama, si tenemos en cuenta que hablamos de la misma cifra que luce o lucía la EOS 1Dx Mark III.

La Canon EOS R6 III utliza la batería LP-E6P y aunque es compatible con las anteriores LP-E6 no es recomendable porque recorta algunas prestaciones. Respecto a la autonomía, en las pruebas que hemos hecho -sólo usada en modo foto- hemos podido hacer entre 500 y 600 fotos por carga.

Canon EOS R6 III, calidad y sensibilidad

La tercera generación de las R6 estrena sensor de formato completo de 32,5 megapíxeles. Todo parece indicar que se trata del mismo CMOS visto en la Canon EOS C50 lo que resulta curioso: un sensor de «cine» en una cámara que se declara orientada principalmente a la fotografía.

Un sensor que no parece ser parcialmente apilado pero cuyos datos confirman que es muy rápido (13 ms de lectura), incluso más que el de la Sony A7 V que sí usa esta tecnología de apilamiento. Algo que a priori no tiene que ver con la calidad, aunque el uso del obturador mecánico o electrónico veremos cómo sí afecta a los resultados.

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El salto de 24 a 32,5 megapíxeles es uno de los pilares de esta R6 III respecto a la generación anterior. Un 30% más de resolución pero, ¿se nota en los resultados? En el vídeo podéis ver los resultados de esta comparación pero, en resumen, sí que consigue algo más de detalle, con lo que tenemos más capacidad de ampliación y recorte. Por ejemplo, en el modo APS-C (con un recorte de 1,6x) la R6 II se quedaba en 9 megapíxeles, y ahora podemos tener fotos de 12 megapíxeles que pueden dar algo más de juego.

Eso sí, ojo con las ópticas. El Canon 24-105 mm f4 que la marca nos ha enviado junto al cuerpo de la cámara es lo que es: un zoom polivalente, muy práctico pero con sus limitaciones en calidad si el sensor es exigente. Y este lo es, así que nos da la sensación de que no estamos viendo todo su potencial en las muestras recopiladas durante estos días.

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¿Y meter un 30% más de resolución afecta al rendimiento a sensibilidades altas? Es una pregunta que suena un poco antigua a estas alturas en las que, en general, el ISO no es un problema en la mayoría de casos y escena.

Pero queríamos probarlo así que hemos comparado una foto hecha con muy poca luz a 25.600 ISO y es cierto que si nos fijamos en el detalle más fino la R6 II es algo más limpia que la R6 III. La diferencia es muy pequeña, así que podríamos decir que la cámara consigue ofrecer más resolución sin afectar a la sensibilidad.

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Foto a 25.600 ISO. Recortes al 100%, a la izquierda la R6 II, a la derecha la nueva R6 III.

Lo mismo ocurre al comparar el rango dinámico de ambas generaciones. Cuesta diferencias ambas aunque si nos lo proponemos, veremos que al levantar las sombras la R6 II resuelve ligeramente mejor. Pero, de nuevo, más resolución y similares resultados, así que bien por este nuevo sensor que, ademas, es mucho más rápido.

Ráfaga, enfoque y estabilización

Otro de los puntos fuerte de esta renovación es el sistema de enfoque que presume de acercar a esta Canon EOS R6 III el sistema que vimos en la R5 II y en la EOS R1. Eso implica sistema de detección de personas, animales, coches… y también un modo automático que siempre se agradece. La R6 III presume igualmente de más agilidad a la hora de dar con el sujeto a seguir y fiabilidad en el seguimiento.

En las pruebas realizadas se nota claramente la mejora en el enfoque y destaca también el buen trabajo de la cámara en escenas oscuras. Pese a ello, como puede verse en el vídeo, el rendimiento no llega a lo visto en la misma prueba a la que sometimos a la Sony A7 V.

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Otro punto muy comentado de la cámara es su velocidad de disparo en ráfaga. Básicamente porque ofrece hasta 40 fotos por segundo frente a las 30 fps de la citada Sony A7 V. Lo que igual no se recuerda es que la R6 III ofrece exactamente la misma velocidad máxima que la generación anterior, que ya se atrevía con esos 40 fps con obuturador electrónico y 12 fps con mecánico.

Por cierto, no hay cambio automático del tipo de obturador con lo que no sirve de nada elegir el modo de disparo en ráfaga más rápido si no hemos activado antes la obturación electrónica. Igualmente, para poder disparar a 1/16000 de segundo en vez de 1/8000 hay que elegir el obturador electrónico.

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¿Qué cambia entonces respecto a la R6 II? La duración de la ráfaga, es decir, la capacidad del buffer. En RAW vamos a poder disparar unas 150 fotos, en JPEG más de 300 y combinando ambos formatos poco más de 100 disparos consecutivos. Eso sí, para aprovechar al máximo esta velocidad mejor usar tarjetas CF Express -otras de las novedades- porque el tiempo de recuperación del buffer es notablemente superior.

El caso es que estas cifras colocan la R6 III como unas de las Canon más rápidas del momento. Es más rápida que la R5 Mark II e igual de rápida que la R1, pero con más resolución. ¿Hay truco? No exactamente, pero hay que recordar que este disparo a 40 fps se realiza a 12 bits.

En realidad no tiene que ver con la ráfaga, sino con el obturador electrónico. Es decir, si queremos la máxima calidad de imagen (RAW de 14 bits) tendremos que trabajar con el obturador mecánico o la primera cortinilla en electrónico.

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Por cierto, la Canon EOS R6 Mark III tampoco permite sincronizar el flash al usar el obturador electrónico. Algo que ocurre con la Sony A7 V y por lo que ha sido bastante criticada, aunque parece que a Canon le ha caído menos bronca.

Otra novedad de la Canon R6 III vinculada a su velocidad de disparo es el modo de precaptura. En realidad ya estaba presente en la R6 II, pero ahora está mucho mejor integrado y se convierte en una herramienta muy útil sobre todo para la fotografía de fauna  y acción.

Respecto al estabilizador, los datos oficiales prometen hasta 8,5 pasos frente a los 8 de la generación anterior. En las pruebas realizadas no hemos notado apenas diferencia entre ambas. Como referencia, hemos conseguido tomas libres de trepidación a 1/2 segundo con una focal de unos 85 milímetros.

Vídeo avanzado, pero no refrigerado

Como cabía esperar el vídeo es una de las grandes bazas de la Canon EOS R6 III. Sobre el papel las especificaciones de la cámara son espectaculares: grabación en 7K a 60p en Canon RAW Light, 4K hasta 60p usando toda la resolución del sensor y sin recorte, 4K a 120p también con todo el sensor, curva Canon C-Log2 y un montón de herramientas para ayudarnos a grabar. Y además de todo eso, por primera vez en una cámara del catálogo de foto de Canon tenemos también grabación en open gate con resolución 7K, formato 3:2 y 30p.

Es decir, prestaciones prácticamente calcadas a las que podemos encontrar en la Canon EOS C50, de la gama cine y que cuesta aproximadamente 1000 euros más que esta R6 III. ¿Cual es entonces la principal diferencia entre ambas cámara? Fundamentalmente una, que la Canon EOS C50 cuenta con un sistema de refrigeración activo, por lo que puede garantizar tiempos de grabación ilimitados en todos y cada uno de sus modos de vídeo.

La Canon EOS R6 III en cambio sí tiene algunas limitaciones, especialmente al grabar en los modos que sobremuestrean toda la señal 7K del sensor, que en esta cámara tienen el sobrenombre de «Fine». Hasta 30 fotogramas por segundo la cámara agunta razonablemente bien, agotando la batería antes de sobrecalentarse, lo que equivale a unas 2 horas de metraje. Pero al subir hasta los 60p en 4K «Fine» la R6 III se apaga por calentamiento en menos de 30 minutos.

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En realidad son cifras muy buena, pero hay que tener en cuenta que estas pruebas suelen hacerse en entornos controlado con temperaturas ambiente moderados, o sea que podrían ser peores en entornos más calurosos o a pleno sol.

El mensaje de Canon es claro, si tu prioridad es el vídeo y no quieres problemas de calentamiento vete a por una C50. El problema es que Nikon y Sony sí que parecen haber encontrado una fórmula para mantener el calor a raya sin ventilzación, y Panasonic por su parte ha sabido incorporar la ventilación activa a sus cámara sin comprometer su diseño o su tamaño. Es decir, Canon se ha quedado un poco por detrás en este aspecto frente a la competencia.

Pero al margen de esto, la Canon EOS R6 III es una cámara espectacular para grabar vídeo. A groso modo vamos a poder conseguir prácticamente el mismo rendimiento que nos ofrece la EOS C50, pero además en este caso tenemos estabilizador en el cuerpo y un visor electrónico fantástico. Y estamos convencidos de que hay un montón de escenarios en el que el calentamiento no tiene porque ser ningún problema, ya que es algo que depende mucho de la manera de grabar que tenga cada usuario.

Por cierto, en 4K a 25p y 50p con sobremuestreo desde 7K, es decir en los modos «fine», la Canon tiene una velocidad de lectura del sensor de 14,3 ms, prácticamente lo mismo que ofrece el sensor parcialmente apilado de la A7 V.

Velocidad y vídeo, las claves de la Canon R6 III

¿Y merece la pena? La conclusión, tras probar su parte fotográfica, se parece mucho a lo dicho en su momento respecto a la Sony A7 V. En el fondo se parecen bastante: son cámaras continuistas, pensadas para ofrecer un peldaño más a los usuarios del sistema y que hacen de la velocidad y el vídeo sus principales argumentos.

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Porque en realidad la Canon EOS R6 III no es una cámara revolucionaria, sino simplemente una alternativa por encima de la R6 II que se va a mantener en el mercado. La diferencia de 1000 euros es suficientemente significativa como para decidir si merece o no la pena.

Para quienes necesiten velocidad de enfoque y disparo o prestaciones avanzadas de vídeo, es una excelente opción. Si hablamos de foto más tranquila (producto, por ejemplo) y 24 megapíxeles no se nos quedan cortos, la R6 II sigue siendo buena idea, más si se aprovechan los 1000 euros ahorrados para sumar al equipo una buena óptica.

4 COMENTARIOS

  1. En mi caso, hasta que no hagan una cámara buena de verdad, con 580 megapíxeles para poder recortar a gusto y 2.000 fotos por segundo para pillar el momento bueno, con un ISO utilizable de 3.000.000 para hacer fotos bonitas de los murciuelagos volando en las cuevas… ah! y un vídeo 16K a 240 fps… paso.

  2. Ya en serio, si tuviera que saltar de mi última 5D a una de las R, seguramente compraría la R6-3, y lo haría, por ser la última en salir, básicamente.

    Pero poniéndome serio y hablando de necesidades reales, teniendo R6 y R6-2, tengo que decir que me da igual usar cualquiera de las dos. Hago retrato y cualquiera de las dos son espectaculares en mi trabajo. No noto una diferencia real entre las dos. Me dan el mismo resultado. Y no me creo que fuese a notar la diferencia si tuviese la 3, en el uso que hago… al ver y enseñar las fotos en la pantalla del iMac, al enseñar los álbumes de fotos impresos, al hacer cualquier ampliacion… No lo noto de la R6 de 20 mpx a la R (primera que sacaron y uso en el estudio) de 30 mpx, haciendo ampliaciones de 114×76 cm. … y de verdad que no noto la diferencia.

    Lo único que me MATA (no imaginais de qué manera) es que cambiasen de lado el botón de apagar la cámara… en finss. Acabaré cogiendo otra R6 (y no sé si la 1 o la 2) para tener los botones y el apagado igual en las dos, que cuando estoy en un evento y tengo que cambiar de objetivos, al apagar la cámara de memoria, acabo poniendo en modo video y cambio el objetivo sin que se cierre el obturador.

    Haré números, venderé una y compraré la otra… y no tengo claro cuál.

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