“Hacia mucho frio y queria que aquello se acabara sin prorroga”. Es uno de los recuerdos de Emilio Lavandeira de aquella final de Sudáfrica de 2010 de la que la selección española salió como campeona del mundo. 16 años después, volverá a cubrir para EFE una final histórica para España.

Aquella fue la del gol de Iniesta, claro. “Yo quiero que marque mi vecino de Santiago, Borja Iglesias y que venga hacia mí a celebrarlo. Ese es mi sueño”, nos cuenta desde Nueva York el fotógrafo gallego, hijo de Emilio Lavandeira, el veterano, reconocido y querido fotoperiodista que falleció en 2021.

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Lavandeira_Instagram

Además del frío de aquella jornada de 2010, el reportero recuerda estar en modo “no la cagues, concentrado solo en un hipotético gol”. Con la cámara remota colocada tras la portería consiguió una de las grandes fotos de aquel día.

“Cuando Iniesta se acercó en la celebración estuve a punto de sacar la mano cuando paso a mi lado, pero se me quedo cara de tonto y no me atreví”, recuerda. Antonio Larceda, también de EFE, capturó desde la grada aquel simpático momento, con Lavandeira -con peto rojo y gorro en la cabeza- mirando a Iniesta cámara en mano.

Cubriendo aquel Mundial había cuatro fotógrafos de EFE. Es lo habitual en el caso de las agencias, con grandes despliegues para asegurar no perderse nada desde todos los ángulos. “Si estás solo necesitas mucha suerte», asegura.

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Foto: Antonio Larceda

“Pero paradójicamente una persona sola si tiene acceso, pide material y tiene suerte puede tener la foto deseada por todos alguna vez. Es cuestión de estadistica hacia donde celebran los jugadores”, explica antes de remarcar que “todo es cuestión de suerte”

La final, 16 años después

¿Y qué ha cambiado en el trabajo en todos estos años? “Entonces aún no enviabamos directamente con cable conectado a la camara como algunas agencias empezaban a hacer y teniamos que sacar el ordenador en el sitio. Basicamenteblas las cámaras han mejorado y el peso de los objetivos se ha reducido. En lo demás creo que es igual ahora”

Los fotógrafos de EFE -como Javier Mariscal con quien también hablamos- trabajan con dos Canon EOS R3, aunque también pide prestada una R1 a la marca. Durante las grandes citas deportivas es habitual que Canon, Sony y Nikon tengan servicio técnico in situ donde dejan cámaras y ópticas a los profesionales acreditados.

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La final de 2010. Foto: Emilio Lavandeira

“En el Mundial las celebraciones son muy locas y es necesario tener una tercera camara con una lente corta por si se te echan encima como paso en Rusia que cayo un jugador sobre los fotografos o aquí que saltó uno por encima de ellos”.

El Canon 100-300 mm f2.8 con un extender -nos cuenta- es la óptica de moda ahora mismo entre los reporteros del Mundial. Los de Canon, se entiende.  “Estoy usando a veces como alternativa al canon 200-400 mm f4 o incluso el Canon 200-800 mm f6.3-9 porque son partidos de mañana en estadios con techo translúcido con mucha luz y además los estadios son gigantes y los famosos en los palcos están muy lejos.

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La final de 2010. Foto: Emilio Lavandeira

Pero más allá de la épica o de poder hacer una foto histórica, está el pragmatismo del oficio. “El día a día es madrugar, estar 4 horas antes en el estadio, apuntarse para los prestamos de material, pillar una taquilla para dejar la maleta, luego comprobar el sitio y el cable y esperar”, enumera Lavandeira.

¿El difícil hacer fotos en un Mundial? Es la pregunta que siempre le hacen, apunta. «No, es muy fácil. Lo dificil es hacer un partido del Compostela un domingo de invierno con lluvia y frio sin aparcar bien, sin sala de fotógrafos, sin luz, sin cable de red, sin wifi, sin cobertura y sin café».

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