Cuenta atrás para la final de Mundial y para ese España-Argentina que promete parar durante un par de horas la vida en ambos países. Uno de los grandes eventos deportivos que, como siempre, se vive de forma muy diferente desde el otro lado de la cámara.

Para descubrir cómo es trabajar como fotógrafos en un Mundial hemos hablado con dos profesionales que han estado cubriendo los partidos de España durante estas semanas: Javier Mariscal, fotógrafo de EFE que se estrenaba este año en su primer Mundial, y Miguel Morenatti, veterano fotógrafo de naturaleza que también lleva muchos años siguiendo a la selección y este próximo domingo estará en Nueva York en la Final.

«Llevo en este Mundial 19 vuelos, con el de vuelta a casa, serán 20. Los cambios horarios hacen que la paliza esté siendo histórica. Comparado con Qatar, que todos los estadios estaban en una misma zona, es más cansado pero así hacemos un poco de turismo», bromea Morenatti. Pero no ha sido igual para todos porque, por ejemplo. Mariscal -que ya está de vuelta en España- ha estado trabajando sólo desde Dallas, sin tener que moverse a otras sedes.

¿Y cómo es eso de estrenarse en un Mundial? Mariscal cumplió una década como fotógrafo durante esta cobertura, porque antes era cámara de vídeo. Un aniversario que coincidió con la cita deportiva más importante que había cubierto nunca.

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Javier Mariscal en un partido, junto a aficionados.

«Iba con ciertos miedos, por mis nervios habituales y la inexperiencia, pero luego es verdad he tenido un mundial bastante fácil, entre comillas, porque yo he estado sólo en Dallas, donde he cubierto ocho partidos, el último el de octavos de España y Portugal», explica.

Día de partido, horas de espera

«Si hablamos solo de Estados Unidos  donde ha jugado España casi todos los partidos, este Mundial está siendo el más fácil de cubrir logísticamente hablando. Aquí funciona todo a la perfección, la organización está siendo sublime. Siempre tienes un voluntario al lado que te acompaña a cualquier lugar o un técnico que te resuelve cualquier problema de red. Comparado con los otros cinco Mundiales que he cubierto, el mejor», resume Morenatti.

Mariscal coincide y, además de destacar el buen ambiente general entre compañeros, recalca otro clásico estadounidense: lo bien que trabajan el espectáculo. «Hacen un show de cada cosa, y en ese sentido sí que los partidos son un poco diferentes a los que podemos hacer aquí en Liga o en Champions: el público, la parafernalia, la afición japonesa, los noruegos haciendo el vikingo…»

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Aunque seguramente cualquier aficionado al fútbol vea este trabajo como un autentico lujo,  en realidad los fotógrafos ven los partidos «a través de un visor a ras de campo, y luego en el hotel ya ves las mejores jugadas», resume Morenatti.

Hay que dejar la bufanda en casa y concentrarse, asegura. Aunque no siempre es así y en algún partido preparatorio tuvieron que echar a un fotógrafo que había ido a ver el partido.  «Llamamos a este tipo de fotógrafos come pipas, son un problema porque no siguen con el objetivo el balón, y molestan al que tiene al lado».

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La dinámica habitual de un día de partido es menos épica de lo que igual muchos imaginan.  Los horarios extraños para cuadrar las emisiones con franjas horarias europeas normales -señala Mariscal- hacía que un día se jugara a las 12 del mediodía, otro a las 6 de la tarde y el más tarde a las 9 de la noche.

«He coincido con compañeros que prácticamente terminaba el partido, se iban al aeropuerto, cogían un avión y se hacían otro partido en Houston o se iban a Atlanta a hacer a España, esta gente no paraba», señala el fotógrafo de la agencia EFE. Como siempre, no es lo mismo trabajar para una agencia donde todo está más organizado que ir como freelance. «Se tiene que buscar el sueldo a diario y no paraban. A esa gente sí que les admiro», defiende.

Para los dís de partido Miguel Morenatti tiene su propia receta: música de Prodigy y mucho café. «Me ayuda a que la adrenalina me suba, es clave para ese punto de rapidez a la hora de disparar, esa milésima de ventaja marca la diferencia», explica. La previa es la parte más aburrida porque toca esperar en el estadio unas cuatro horas hasta el comienzo. Luego  empieza la acción y todo se olvida. «A la vez que hacemos fotos vamos editando, con sus pies de fotos, debes poner nombre de los jugadores, y con el otro ojo seguir haciendo fotos. Al final del partido he mandado unas 60 fotos ya editadas».

La foto de la final

Mariscal calcula que en los partidos importantes habrá disparado más de 5000 fotos. «Y no sé si estoy contando la cámara remota», matiza. En algunas imágenes que hemos podido ver de la zona de prensa parecía que las cámaras Canon eran mayoritarias. No sería ninguna sorpresa en este terreno, pero el caso es que los dos fotógrafos españoles con los que hemos hablado usan la Canon EOS R3 como cámara principal.

«Uso Canon para fotografía deportiva y Sony para paisaje», explica Morenatti. El Canon 100-300 mm f2.8 de Canon que ha usado -prestado por Canon- durante el Mundial parece que está siendo una de las estrellas de la cita deportiva. Un zoom polivalente que «me permite controlar todo el campo, es muy polivalente». Ademas, lleva otra R3 con un 24-70 mm f2.8 «por si se me echan encima durante la celebración».

La historia casi se repite de forma literal en el caso de Javier Mariscal. «He llevado dos Canon R3 con e 100-300 mm f2.8 y un extender 1,4x. También el 24-70 mm, el 70-200 mm f2.8 y un 16-35 mm de los antiguos», enumera. Además, para un partido Canon le prestó una EOS R1, y tambien una 5D Mark II para colocar en una cámara remota.

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Contento por la experiencia pero algo triste por estar ya de vuelta y perderse los partidos más importantes para la selección española, Morenatti sí que estará en la final. Un partido en el que la foto más importante no es ninguna jugada o cualquier posible gol, sino la celebración.

Así lo explica el veterano fotógrafo. «La foto importante no es la celebración de cada gol, como en otros partidos, sino la foto del levantamiento de la Copa. La clave es la zona donde colocarnos, estar centrados en la tarima donde estaremos decenas de fotógrafos para hacer la foto».

Su pronóstico o, mejor dicho, su plan y su sueño lo tiene claro: «Que España gane el Mundial, y correr más que ningún fotógrafo por la banda cuando nos den el ok para estar en esa tarima en el centro, y hacer la foto de frente a Rodri levantando la copa de Campeón del Mundo». El próximo domingo veremos si lo consigue.

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