Como cualquier profesional sabe, apretar el disparador de la cámara es sólo una parte de un proceso mucho más largo y complejo. Hay mucho trabajo detrás de cada foto y, de hecho, la captura es sólo el comienzo, porque tras la edición muchas de esas imágenes deben ser mostradas en copias de gran formato, ya sea para proyectos personales o para clientes.
La gama imagePROGRAF PRO de Canon está pensada para integrar la impresión de gran formato en el flujo de trabajo diario y obtener copias de alta calidad sin complicaciones. Una herramienta básica de cualquier estudio de fotografía. La gestión de color resultará especialmente sencilla para quienes disparen con cámaras de Canon, pero, obviamente, esta gama de impresoras profesionales de gran formato está pensadas para trabajar con todo tipo de imágenes obteniendo siempre las mejores copias.

La reproducción tonal, la intensidad de los negros y la resistencia de las tintas son algunos de los puntos fuertes de esta serie profesional de Canon, integrada por los modelos imagePROGRAF PRO-2600, PRO-4600 y PRO-6600. Tres modelos con distintos formatos para responder a las necesidades de estudios y fotógrafos que prefieren controlar cada parte del proceso, desde la captura hasta la impresión final de alta calidad.
Distintos formatos para cada flujo de trabajo
La Canon imagePROGRAF PRO-2600, con un ancho de 610 mm (24 pulgadas) es el modelo más compacto de la gama. Aun así, mantiene las principales características de la serie: sistema de 12 tintas, calibración inteligente de soportes, opción de doble rollo, indicador de soporte y luces LED interiores para facilitar su uso.
Pensada para espacios reducidos, permite trabajar con impresiones de alta calidad sin necesidad de contar con un gran estudio. La carga automática del papel agiliza el cambio entre soportes mate y brillo, algo útil para quienes alternan acabados con mucha frecuencia. Todo ello manteniendo la misma calidad de impresión y reproducción tonal que los modelos superiores.

La Canon imagePROGRAF PRO-4600 aumenta el tamaño hasta los 1118 mm (44 pulgadas) y está orientada a quienes trabajan con proyectos de mayor tamaño o producciones continuas. Permite imprimir cartelería, reproducciones y gráficos manteniendo la misma gama cromática y profundidad tonal gracias al nuevo motor de impresión y al renovado sistema de tintas.
Por encima se sitúa la Canon imagePROGRAF PRO-6600, capaz de imprimir hasta 1524 mm (60 pulgadas). Está enfocada a entornos de producción más intensivos y dispone también de funciones tales como la calibración automática y la monitorización del cabezal, presentes también en el resto de la gama.
En este modelo, Canon incorpora además de serie el sistema de doble rollo, opcional en las otras dos impresoras. Esto permite cargar dos tipos de soporte distintos al mismo tiempo -por ejemplo papel mate y brillo- y cambiar entre ellos sin detener el trabajo, reduciendo los tiempos de carga.

Más allá de las prestaciones, Canon también ha rediseñado esta serie para simplificar tareas y optimizar el flujo de trabajo. La carga automática de soportes, la detección del tipo y tamaño de papel o el ajuste del alineado del cabezal ayudan a reducir intervenciones manuales y facilitan el trabajo diario. A esto se suma un consumo energético contenido -85 W durante la impresión y menos de 2,3 W en reposo- y un embalaje diseñado para reducir el impacto ambiental. Pequeños detalles que también hay que tener en cuenta.
Tintas pensadas para durar
Uno de los elementos centrales de esta gama son las tintas LUCIA PRO II, un sistema de doce tintas pigmentadas que incluye negro mate, negro fotográfico, gris, naranja, cian, magenta y amarillo, entre otros colores. Incorporan el chroma optimizer, un pigmento especial que mejora la uniformidad en papeles semibrillantes y ayuda a proteger la superficie frente a arañazos y pequeñas marcas.

La durabilidad es otro de los aspectos importantes en impresión fotográfica. Según las pruebas realizadas por Canon sobre papel Canon Photo Paper Pro Platinum y siguiendo estándares profesionales de conservación, estas tintas pueden mantener la estabilidad del color hasta 200 años. Los pigmentos empleados y los aditivos incluidos mejoran además la resistencia frente a manipulación, el montaje y la abrasión.
En soportes con brillo, la combinación de ciertas tintas con el chroma optimizer ayuda a reducir los reflejos. En papeles artísticos, esa misma tecnología favorece negros más profundos y un mayor control del contraste, especialmente visible en copias en blanco y negro. Un planteamiento orientado a fotógrafos, galerías de arte y coleccionistas que buscan estabilidad y consistencia en la copia final.
Este artículo es parte de un acuerdo comercial con Canon. Puedes encontrar más información de la gama Canon imagePROGRAF.









