
Es algo que en Photolari repetimos con cierta asiduidad: hay lugares tan fotogénicos en los que incluso nosotros somos capaces de hacer fotos buenas. O al menos resultonas. Ocurre, por ejemplo, cuando estamos por Japón aunque si hay un destino soñado por muchos fotógrafos que se presta a este juego es Islandia.
Tanto es así que la compañía aérea Icelandair lanzó hace unos meses una original campaña en la que se proponía dar con el peor fotógrafo del mundo para demostrar que en su bonita isla cualquier era capaz de hacer buenas fotos.
Aunque asumir que se es mal fotógrafo no suele una tarea fácil y, mucho menos, reconocerlo públicamente, Icelandair puso sobre la mesa dos buenas razones para someterse a esta terapia de choque: un viaje a Islandia y un premio de 50.000 dólares.
El resultado fue que más de 127.000 personas de todo el mundo participaron en esta singular concurso que ya tiene ganadora: la francesa Blanche Mortemard acaba de ser reconocida de forma oficial como la peor fotógrafa del mundo.
Hay que reconocer que el portfolio de fotos que envió es merecedor de semejante título. O de protagonizar algún tipo de fotolibro experimental, claro. Imágenes quemadas y movidas, dedos y orejas que se cuelan en medio del encuadre, ningún tip de criterio en la composición…

Una aparente falta de técnica y de cualquier tipo de mirada fotográfica que, eso sí, le ha permitido ganar uno de los mayores premios económicos que hemos visto en un concurso de fotografía en mucho tiempo. Este verano llega la segunda parte, y punto clave de este experimento: comprobar si en Islandia hasta Mortemard es capaz de hacer buenas fotos.










Pasará a la historia, que al final es de lo que se trata para la mayoría.