DJI Avata 360: ¿merece la pena un dron con cámara 360?

Ya sabéis que en Photolari no somos muy de drones, y que nuestra experiencia en este campo es más bien limitada. Pero no hemos querido dejar pasar la oportunidad de probar el nuevo DJI Avata 360, el primer dron de la marca armado con una cámara 360 y que llega como respuesta al Antigravity A1, lanzado por Insta360 tres meses antes.

Así que más que un sesudo análisis sobre el dron y sus prestaciones, en este video queremos explicar cuál ha sido nuestra experiencia volando este Avata 360 drone y, sobre todo, que es lo que aportan estos drones con cámara 360 respecto a los drones convencionales.

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Un dron 360 no es más que un dron de toda la vida en el que se sustituye la típica cámara montada en un gimbal por una cámara capaz de grabar en 360 grados. Esto quiere decir que el dron actúa como si estuviera en el centro de una esfera capturando todo lo que hay a su alrededor. Más tarde, en postproducción, es posible escoger el punto de vista y hacer movimientos de cámara animados.

Para entenderlo fácilmente, podemos volar el dron en línea recta viendo lo que tenemos por delante, pero luego podemos escoger mirar arriba, abajo, a la izquierda, a la derecha o hacia atrás. Y podemos mover la cámara 360 grados en cualquier dirección y sin ver el dron en ningún momento. Es decir, hacer exactamente lo mismo que haríamos con cámaras como la Insta360 X5 o la DJI Osmo 360.

De hecho este DJI Avata es exactamente eso, un dron de la serie Avata armado con el mismo sistema de cámaras que la Osmo 360. Es decir que tenemos dos sensores de 1/1,1 de pulgada y dos objetivos de 210 grados y luminosidad f1.9 capaces de grabar en 8K hasta 60p, con perfil D-Log M y 10 bits de profundidad de color.

Volando con el DJI Avata 360

El Avata 360 se puede utilizar fundamentalmente de dos maneras distintas. La más inmersiva e intuitiva es utilizando las gafas DJI Google N3 y el mando RC Motion 3, ya que nos permite desbloquear el modo de visión libre y mirar alrededor mientras volamos como si estuviéramos dentro del dron. y la otra manera es usando un mando convencional.

 

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En ambos casos nos ha parecido que el Avata 360 se maneja muy bien, que es ágil en el vuelo y tiene muy buena movilidad. Además cuenta con un sistema de detección de obstáculos omnidireccional y sensores LiDAR, por lo que es difícil estrellarlo. A esto se suma su diseño rígido y con las hélices protegidas, que aún aportan más sensación de seguridad.

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Por cierto, es posible sustituir las lentes del módulo de cámara en caso de accidente y rotura, solo hay que comprar un kit de reparación y podremos hacerlo en casa sin problemas.

Las baterías tienen una autonomía de vuelo teórica de unos 20 minutos, aunque en nuestras experiencia puede ser algo menos, y el dron cuenta con ranura para tarjetas Micro SD pero también con una memoria interna de 42 GB, lo cual se agradece mucho.

¿Qué aporta la cámara de 360 grados?

Pero vamos a lo importante, ¿qué aporta una cámara 360 en un dron? Pues en esencia lo que aporta es que pilotos poco experimentados como nosotros, podemos de alguna manera emular esos movimientos locos y llenos de acrobacias que consiguen los pilotos expertos de drones FPV. Por ejemplo, podemos volar el dron en línea recta, sin más, y en posproducción hacer un “barrel roll”, es decir rotar el dron sobre su eje horizontal imitando una de las acrobacias más típicas de los drones FPV.

También nos permite hacer movimientos de cámara a posteriori, sin tener que estar pendiente de mover el gimbal mientras volamos como se hace en un dron estabilizado convencional. El clásico movimiento desde un plano cenital a un plano frontal se puede hacer de forma muy sencilla desde la aplicación DJI Studio o desde la app para móviles, escogiendo la velocidad y el ángulo de visión sin tener experiencia previa en este tipo de tomas.

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La premisa es esta, primero céntrate solamente en volar, que luego ya podrás escoger lo que quieres mostrar y cómo lo quieres mostrar, una misma toma tiene infinitas posibilidad en postproducción

Estas son las ventajas de tener una cámara 360 grados, ¿pero cuáles son las desventajas? La calidad de imagen está muy bien, posiblemente es la mejor calidad de imagen que podemos obtener a día de hoy de una cámara 360. Pero la realidad es que la calidad de imagen nunca ha sido el punto fuerte de este tipo de cámaras.

Tenemos que tener en cuenta que aunque grabemos en 8K al final nos vamos a quedar con una porción mucho menor de la imagen. De hecho esto se nota especialmente cuando queremos evitar ese look de ultra angular que dan este tipo de cámaras, con sus pérdidas de nitidez en las esquinas, su deformación de las líneas rectas y sus reflejos que a veces inundan la imagen.

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Y luego está el asunto del cosido, es decir donde los dos flujos de vídeo semiesféricos capturados por cada una de las cámaras se unen para crear el vídeo de 360 grados. Lo cierto es que este proceso de cosido cada vez se hace mejor, pero sigue siendo visible en algunas circunstancias, sobre todo cuando te acercas a objetos o personas.

Pero por encima de todo hay que tener en cuenta que más de la mitad de los resultados que puedes conseguir con el Avata 360 dependen exclusivamente de nuestra pericia y creatividad en la postproducción. Es importante tener en cuenta que este tipo de drones requieren un trabajo posterior que requiere tiempo y práctica.

Así que este Avata 360 está especialmente indicado para los que valoren la experiencia inmersiva de volar en 360 grados, y para los que estén dispuestos a dedicarle mucho tiempo a la postproducción para conseguir esas tomas distintas y experimentales que no podríamos conseguir con otro tipo de drones. Y que valora eso por encima de la calidad de imagen y el “look”.

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