Está claro que Fujifilm ha visto un nicho de mercado en eso de hacer cámaras diferentes. Modelos en los que el diseño o la experiencia de uso sea más importante que las especificaciones tradicionales o la calidad de imagen. El último experimento es esta Instax PAL 2 que hemos estrenado por todo lo alto: en un breve viaje por Filipinas.
Una cámara que, pese a su nombre, no es una instantánea porque necesitaremos otra cámara o impresora Instax si queremos copias en papel. La idea ya estaba en la primera PAL, pero ahora todo tiene mucho más sentido.



La Instax PAL 2 se sube a la moda de las cámaras llavero estrenada por la Kodak Charmera pero le suma la experiencia de Fujifilm en cuanto a filtros, enfoque y capacidad de hacer una cámara más capaz. Sin dejar, eso sí, de ser un juguete divertido.
Pantalla como visor de cintura
El funcionamiento es relativamente sencillo. La clave y lo que marca distancias respecto a otras cámaras llaveros es una pantalla a modo de visor de cintura que le da mucha personalidad a la cámara y marca su manejo y ergonomía.


También contamos con un visor directo, menos útil pero que remata bien la estética. A un lado un dial para elegir los filtros y al otro una palanca para los marcos que simulan, también en digital, los formatos Instax mini, cuadrado o wide.
Aunque cuenta con una pequeña memoria interna, la PAL 2 usa tarjetas MicroSd para almacenar las fotos. La conexión USB de la cámara es una de sus singularidades. Un conector macho que se despliega en la base y que sirve para cargar pero también para pasar las fotos al móvil. La idea es buena, la ejecución regular porque no parece una pieza capaz de resistir bien el uso que tendrá.

¿Necesitamos el móvil y la correspondiente aplicación? La cámara puede funcionar de forma independiente, pero sí la necesitaremos para gestionar los filtros. De serie lleva instalado uno de los packs disponible, con media docena de filtros. Desde la App podemos elegir otro pack o bien configurar uno propio eligiendo seis de entre todos los disponibles.

La apliicación es muy sencilla e intuitiva, tanto para los filtros como para transferir las fotos, por bluettoth o por USB, si las queremos a máxima resolución. Ojo, por cierto, porque en algunos casos nos hemos encontrado que una vez transferidas las fotos se eliminan de la cámara.
10 megapíxeles
Las especificaciones ya hemos dicho que son casi lo de menos, pero por si alguien tiene curiosidad la Instax PAL 2 tiene una óptica 28 mm f2.2 y un diminuto sensor de 10 megapíxeles. La resolución es la mayor que hemos visto en una cámara Instax híbrida y también superior a la de las típicas cámaras llavero de juguete.



El sistema de detección del enfoque automático también sorprende en una cámara de este tipo, pero hay que tener claro que una cosa es detectar y otra enfocar. Vaya, que no es ni pretende ser una cámara rápida.


La calidad de imagen es muy correcta para su categoría pero, evidentemente, no comparable a una cámara convencional. Mejor tenerlo claro para poder disfrutar del juego que dan los filtros, los marcos…


Porque de eso se trata en la Instax PAL 2. Es verdad que el precio de unos 170 euros está más cerca de algunas compactas sencillas populares que de las cámaras de juguete, pero aquí estamos hablando de otra cosa.

Fujifilm ha jugado muy bien sus cartas y su experiencia para unir dos tendencias con mucho tirón comercial: las cámaras llavero, elevadas aquí a una categoría superior, y la de las Instax. Aunque sin ser una Intax propiamente dicha.
El resultado es una cámara que pese a algunas carencias y fallos, es resultona y muy divertida. Justo lo que se espera de ella.










