A estas alturas todos sabemos que el iPhone 16 Pro no es una generación revolucionaria respecto a la anterior en lo que respecta a lo que nos interesa: el módulo fotográfico y el rendimiento para foto y vídeo. Tampoco sorprende si adelantamos ya que estamos ante uno de los mejores smartphones del mercado si lo que nos importa es la imagen. La pregunta que tratamos de hacernos en Photolari cada año es qué cambios ha habido en este terreno respecto a la generación anterior y si tiene sentido dar el salto.
Camera Control es, sin duda, una de las grandes novedades de los iPhone 16 Pro. Un disparador y mando de control al que dedicamos un vídeo y un artículo en su momento para ver su utilidad real, así que no volveremos ahora con ese tema.
Otro cambio interesante que afecta sólo al modelo pequeño, al iPhone 16 Pro, es que ahora disponemos también de la cámara 5x en lugar del 3x que montaba al generación anterior en el modelo Pro, reservando la focal más larga para el Pro Max. Un detalle realmente interesante para quienes quieran tener un 120 milímetros en el modelo pequeño. Lo de pequeño es un decir, claro, porque ademas tanto el Pro como el Pro Max han crecido ligeramente.
Esta cámara mantiene sus prestaciones (12 megapixeles, 120 mm f2.8 y un sensor pequeño de 1/3 pulgadas) y lo mismo ocurre con la cámara principal: 48 megapíxeles, un 24 mm f1.78 y sensor de 1/1,28 pulgadas. Sí que hay cambios en el angular que mantiene sus 13 mm f2.2 pero salta de 12 a 48 megapixeles. Por cierto, los datos EXIF de la cámara lo identifican como un 14 mm no como un 13 mm.
Ultra angular renovado
Teniendo en cuenta que el ultra angular siempre ha sido la cámara más floja del sistema fotográfico de Apple, este cambio parece una buena noticia. No obstante, es verdad que su rendimiento ha sido bastante criticado desde que el iPhone 16 Pro salió al mercado. ¿Qué ha pasado?
De entrada, el tamaño del sensor no ha crecido y meter 48 megapíxeles donde había antes 12 millones de píxeles implica reducir el tamaño de cada uno de los fotodiodos, que pasan de 1,4 a 0,7 micrones. En una cámara sería una idea terrible, pero es verdad que en los móviles ya sabemos que la magia de la fotografía computacional obliga a cuestionar las leyes habituales de la física fotográfica.
En cualquier caso, con buena luz los resultados son muy correctos y ese extra de resolución permite una sutil mejora en lo que respecta a detalle. Eso sí, hay que tener en cuenta que de serie esta cámara funciona a 12 megapixeles, no a 24 megapíxeles como la cámara principal. Para conseguir imágenes a esa resolución habrá que activar el RAW, JPEG o HEIF máxima.
¿Entonces hay o no cambio respecto a la generación anterior? Sí, pero si trabajamos en RAW Es ahí donde nos vamos a encontrar con fotos menos procesadas y con una textura más parecida a una cámara que a un móvil. Algo parecido a lo que ya vimos en la cámara principal hace un par de generaciones, aunque, claro, el salto de calidad no es tan notable ni los resultados tan buenos de la cámara principal.


Sigue sin ser el mejor angular del mercado, las esquinas sufren bastante y con poca luz las mejores se desvirtúan -excepto si entra en acción el modo noche- pero ese RAW mucho más limpio tiene su potencial para quien quiera o sepa utilizarlo.
Para quienes se animen a jugar con estos archivos, aquí dejamos unas cuantas imágenes RAW, tanto de esta renovada cámara angular como de la principal.
iPhone 16 Pro, macro también a 48 MP
Teniendo en cuenta que el ultra angular usa ahora un sensor de 48 megapíxeles, parece lógico pensar que también las fotos macro se beneficiarán de este salto en la resolución. Sí, pero no. Es decir, si usamos el sistema tradicional en el que dejamos que el macro se active sólo desde la cámara principal y vemos el 1x en pantalla (en realidad esta usándo el angular) el resultado serán siempre fotos de 12 megapixeles, aunque hayamos elegido máxima resolución en cualquiera de sus formatos.
La única manera de poder tener fotos macro de 48 MP es seleccionar manualmente esta óptica (0,5x) y, ahora sí, si elegimos RAW, JPEG o HEID a máxima tendremos archivos con esa medida. Y es aquí donde puede lucir especialmente ese plus de resolución y el detalle extra que ofrece. Entre otras cosas porque las fotos macro las tendremos que hacer sí o sí con buena luz. Y también porque las esquinas no molestan tanto e incluso las podemos recortar dado el gran tamaño de la imagen.
Por lo demás, la cámara principal y el teleobjetivo mantienen un rendimiento similar. De la primera, las focales intermedias -mediante recorte, claro- de 28, 35 y 48 milímetros sigue siendo unas de las prestaciones que más nos gusta y que más utilizamos en el día a día. El 5x, por su parte, pese a su limitada resolución tiene un comportamiento muy digno, sobre todo en escenas con buena luz.
¿Se nota el procesador más potente también a la hora de conseguir un zoom digital más digno al pasar de esa focal real? La verdad es que 10x nos sigue pareciendo el límite tolerable de zoom con una calidad utilizable si no hay otro remedio y, en las comparaciones que hemos hecho, sí se aprecia una ligerísima mejora en cuanto al procesamiento aplicado y al detalle.
Muy interesante también una prestación a la que confesamos no haber hecho mucho caso hasta ahora: los estilos fotográficos. En realidad hace ya unos años que esta en los iPhone pero es ahora cuando Apple parece que quiere darle mucho más protagonismo y una presencia destacada entre las funciones de control de la aplicación de la cámara.

No se trata de simples filtros, aseguran desde la compañía, sino que más bien son curvas de color capaces de adaptarse a la escena y, sobre todo, respetar los tonos de piel afectando sólo al resto de la toma. Algo así como unas simulaciones de película, por usar un concepto más conocido, pero con una potencia mucho mayor gracias al procesador del iPhone 16 Pro, posibilidades de personalización y de aplicación a posteriori si trabajamos en formato Heif.
Una propuesta interesante y que, más allá de los aspectos técnicos, también puede ser la llave para conseguir imágenes con texturas mucho menos procesadas y que se acerquen incluso a esa estética de película que tanto gusta y que a los teléfonos móviles siempre se les resiste.
Vídeo 4K 120p
La mejor herramienta audiovisual de bolsillo
Salvo que algunas de las citadas novedades, el Camera Control o disponer del objetivo 5x en el modelo Pro sean algo clave para nosotros, lo cierto es que los usuarios de un iPhone 15 Pro o Pro Max pueden saltarse perfectamente esta generación. Eso no significa que no haya novedades. De hecho, más de las que a priori pensábamos pero, eso sí, centrados en aspectos muy concretos que apuntan a usuarios avanzados.
El RAW que ofrece el angular y la grabación 4K a 120p puede ser razones de peso para justificar incluir estos iPhone 16 Pro entre nuestra herramientas de trabajo para foto y vídeo. Porque, al final de eso estamos hablando.
Y aunque es verdad que no hay salto grande respecto a lo que ya teníamos, la cada vez más aplastante superioridad de los iPhone en el terreno del vídeo unida a su solvencia fotográfica confirman que el iPhone 16 Pro es la mejor herramienta audiovisual que podemos tener en el bolsillo ahora mismo.































Lo que cuesta el iPhone, prefiero gastarlo en una Ricoh GR III y un móvil de 300 euros.
Por cierto, yo analizaría la calidad de imagen a partir de los jpeg… poca gente que fotografía con un móvil se molesta en editar RAW (muchos no lo hacen ni con una cámara, jaja).