Las cámaras que sí lo cambiaron todo: una decena de modelos que marcaron tendencia

Es un clásico en ese universo paralelo que a veces es Youtube: cámaras, objetivos o lo que sea que «lo cambian todo». Una traducción libre del «game changer» que tanto gusta a los youtubers internacionales y que cada pocos días aseguran que un nuevo producto marca un antes y un después en el mercado, en la profesión, en el universo.

En realidad, cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia. Como tantas otras veces, la cosa va de clickbait porque esa cámara o esa óptica ni cambian nada ni, en realidad, lo pretenden. Como muchas veces repetimos por aquí, las compañías -todas- están más preocupadas por mantener y fidelizar a sus usuarios que por hacer revoluciones llamadas a cambiar el status quo del mercado.

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Pero de tanto escuchar eso de que «lo cambian todo», nos ha dado por tirar de hemeroteca y recordar una decena de cámaras que, esta vez sí, lo cambiaron todo. Modelos que estrenaron prestaciones sin las que a día de hoy cuesta imaginar una cámara, que marcaron tendencias o incluso obligaron a la competencia a mover ficha.

Nikon D1

Nikon_D1

No fue, evidentemente, la primera SLR digital. Desde hacía años Kodak se dedicaba a adaptar algunas réflex de películas y desarrollar sus propios modelos pensando en los pocos profesionales que podían pagar y usar aquellos monstruos. Pero la Nikon D1 en 1999 y poco después la Canon EOS-1D en 2001 marcaron el camino y el diseño de lo que son -o han sido- las réflex de gama alta. Incluso las sin espejo, porque basta mirar a la Nikon Z9 para entender que aquella D1 es claramente su abuela.

Canon EOS D30 y EOS 300D

Canon_EOS_D30

Siempre se habla de la Canon EOS 300D (2003) como una cámara que cambió el mercado para siempre y acercó al gran público la tecnología de las cámaras digitales series. Fue la primera SLR digital popular, con un precio alrededor de los 1000 USD.

Pero en realidad hay otro modelo anterior de Canon que supuso una revolución menos conocida. Hasta la Canon EOS D30 del año 2000 (sí, en el vídeo lo decimos mal y hablamos de la EOS 30D) se consideraba que las cámaras bunas, las profesionales, usaban CCD, y las más sencillas o de juguete CMOS. Algo que Canon cambió para siempre al apostar por los sensores CMOS y empezar a producirlos. Más económicos y sobre todo más rápidos, no pasaron muchos años hasta que la práctica totalidad de las cámaras optaron por esta tecnología.

Olympus E-330

Olympus-E330

A muchos se les olvida que muchas de las tecnologías que hoy en día son casi obligatorias en cualquier cámara las implementó Olympus. Empezando por aquello del Live View, es decir, poder usar el monitor para encuadrar. Antes de la Olympus E-330, una réflex Cuatro Tercios de 2006, la pantalla era para ver las fotos y el visor para encuadrar. Este curioso modelo con su sistema de doble sensor y pantalla abatible lo cambió todo. Pero de verdad.

Un año después, en 2007, la Olympus E-510 estrenó estabilizador de imagen en el cuerpo. Para ser justos hay que decir que la Minolta Dynax 7D ya lo había probado antes, en 2004. Siguiendo en esta línea, años después, en 2012, la Olympus E-M5 apostó por el primer estabilizador de 5 ejes.

Nikon D90 y Canon EOS 5D Mark II

Nikon_D980

De vez en cuando algunos sueñan con una cámara que no grabe vídeo, pero a estas alturas sería algo casi anecdótico. Pero en realidad hubo un tiempo, antes de 2008, en que era lo habitual. Hasta que en ese año llegó la Nikon D90 y a alguien se le ocurrió que, con el espejo levantado, se podía guardar la señal que alimentaba el Live View en pantalla y, milagro, ya tenemos vídeo.

Poco más tarde ese mismo año la Canon EOS 5D Mark II se convirtió en la primera que no sólo grababa vídeo, sino que se comenzó a utilizar en rodajes. Algo que, seguramente, Canon no vio venir en su momento porque, de hecho, la cámara tenía sus prestaciones bastante capadas. Fue gracias a Magic Lantern -un firmware alternativo- que comenzó aquella revolucion del vídeo con cámaras réflex digitales.

Panasonic Lumix G1 y GH1

Panasonic_Lumix_G1

Con el permiso de Pentax y de cámaras como la Canon EOS 2000D que se siguen vendiendo muy bien, podríamos decir que la era réflex llega a su fin. ¿Pero a quién se le ocurrió eso de quitar el espejo en las cámaras de ópticas intercambiables? A Leica hace mucho, cierto

Pero si hablamos de las mirrorless que ahora copan el mercado hay que retroceder hasta 2008 cuando Olympus y Panasonic estrenaron el sistema Micro Cuatro Tercios, el primero sin espejo. Y ese mismo año la Lumix G1 fue la primera en llegar al mercado, seguida poco después por la Olympus E-P1.

La Panasonic Lumix GH1 (2009) apostó por un concepto que ahora es de lo más habitual: las cámaras híbrídas, en las que la grabación de vídeo no es simplemente algo complementario a la foto sino que tiene el mismo protagonismo. Una saga que llega a nuestros días con la GH7 y que definitivamente ayudó a definir el mercado tal y como lo conocemos a día de hoy.

Fujifilm X100

Fuji_X100

En Photokina 2010 Fujifilm se presentó con una cámara que nadie esperaba y pocos entendieron en aquel momento: la X100. Una compacta de gama alta, diseño retro, visor híbrído y un precio de unos 1000 euros que provocaba escalofríos en el departamento comercial de la compañía.

Igual que nadie imaginó que la 5D Mark II sería un éxito en el mundo del vídeo y del cine, pocos vieron que esta X100 marcaría una tendencia y sería la joya que, más de 15 años después, sigue siendo en el catálogo de la compañía. No es que inventara la moda del diseño retro -eso es muy transversal- pero sí demostró que hay un público dispuesto a pagar más por algo diferente y bonito. Y que las Leica no son las únicas cámaras que no pierden valor con el paso de los años.

Sony A7 y A7 III

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No podía faltar en esta lista Sony. Sus primeros años en el mercado fotográfico, tras la compra de Minolta, no fueron fáciles. La desconfianza con la que se miraba a una marca de electrónica, o inventos como aquellas SLT dejaron a la compañía lejos del liderazgo tradicional de Canon y Nikon.

Pero en 2013 Sony presentó su A7, la primera sin espejo de formato completo. En realidad hubo que esperar hasta la tercera generación, la A7 III de 2018 para que aquello se consolidara. Resueltos los problemas de resistencia de las primeras generaciones y ya con un enfoque muy capaz, la A7 III fue tal éxito de ventas que obligó a mover ficha a Nikon y Canon que hasta entonces se habían tomado con mucha calma eso de la transición de las SLR a las sin espejo.

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