Una reciente revisión de pruebas técnicas ha vuelto a abrir la polémica en torno a la fotografía Muerte de un miliciano, la imagen más icónica de la Guerra Civil española. Esta vez, la clave está en algo más sencillo que el instante decisivo: el formato del negativo y la cámara con la que fue tomada. Las evidencias apuntan a que André Friedmann, conocido mundialmente como Robert Capa, no sería el autor de la imagen. 

Muerte de un miliciano_1
Muerte de un miliciano – © Robert Capa

Como hemos contado en otras ocasiones, en realidad Robert Cappa era el seudónimo que en un principio utilizaron André Friedmann y Gerda Taro para vender mejor sus fotografías, aunque más tarde siguieron caminos separados y ella empezó a firmar con su propio nombre. Lamentablemente Taro murió en la batalla de Brunete con solo 26 años, mientras Friedmann continuó con su carrera usando el nombre de Robert Capa y consolidándose como uno de los fotoperiodistas más relevantes del siglo XX y cofundador de la agencia Magnum.

Gerda Taro y André Friedmann
Gerda Taro y André Friedmann

“Posiblemente la más famosa de las fotografías de guerra, esta imagen es prácticamente sinónimo del nombre de su autor, Robert Capa, proclamado «el mejor fotógrafo de guerra del mundo» por la revista británica Picture Post» describe el Metropolitan Museum of Art para hablar de la mítica imagen.

muerte de un miliciano – Life

El investigador Fernando Penco, ya en 2009 cambió el relato de la foto al situar la escena en las inmediaciones de Espejo, Córdoba y fecharla el día 4 de septiembre de 1936. Lo que demostraba que la imagen no se tomó en Cerro Muriano el 5 de septiembre en plena batalla sino el día anterior durante, cabe suponer, unos ejercicios de los milicianos. 

Ahora Penco vuelve a hablar de la imagen con una nueva pieza clave: el negativo original de la fotografía es de formato medio, tamaño 6×6. Un detalle que ya había señalado anteriormente el investigador José Manuel Susperregui y que ahora ha sido reconocido por el Internacional Center of Photography (ICP), que custodia el archivo de Robert Capa.

El problema es que Friedmann utilizaba habitualmente una Leica de 35mm, cuyo negativo es rectangular, mientras que Gerda Taro llevaba en aquel viaje por Córdoba una Reflex Korelle de formato medio con película 6×6. 

© Gerda Taro
© Gerda Taro

Según unas declaraciones de Penco a Telegraph, la combinación de ambas evidencias resulta difícil de ignorar. Si el negativo de «Muerte de un miliciano» es 6×6 y la cámara de ese formato que estaba en el frente cordobés pertenecía a Taro, todo apunta a que fue ella quien hizo la fotografía. 

Hay además otro detalle que da fuerza a esta hipótesis: según Penco todas las fotografías de formato cuadrado de aquella serie en Espejo han sido atribuidas a Gerda Taro, mientras que las realizadas en 35 mm corresponden a Friedmann. La propia secuencia de imágenes que rodea a «Muerte de un miliciano» sigue este mismo patrón. Por tanto, si el negativo de la fotografía más famosa de la serie es también cuadrado, la atribución a Capa queda, como mínimo, seriamente cuestionada. 

Muerte de un miliciano

Y queda una última pregunta en el aire: Si Capa no fue quien apretó el disparador, ¿por qué nunca dijo que aquella fotografía, una de las más famosas de su carrera y de la historia, la había hecho Gerda Taro?.

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