
«Por la época del año y el turismo descontrolado que sufrimos en agosto, ya sabía que algunos sitios serían imposibles de gestionar, básicamente toda la Serra de Tramuntana. Así que opté por otros alejados de las zonas turísticas, pero me he topado con las mismas restricciones», nos cuenta David Maimó.
Este fotógrafo de naturaleza, como muchos otros, lleva tiempo planificando las fotos del eclipse del 12 de agosto, pero las restricciones a la movilidad que el gobierno balear ha anunciado para esas fechas van a complicar mucho su trabajo.
Aunque la cantidad de personas que ese día pretenden ver y fotografiar el eclipse en toda la franja de visibilidad en España hace que sea imprescindible controlar los accesos y movimientos en las zonas más populares, en el caso de las Baleares el problema es que estas restricciones se perciben como una consecuencia más de la masificación turística y cómo son los residentes quienes acaban pagando las consecuencias.
«La indignación no es solo del sector fotográfico, la sociedad en general está bastante harta de la saturación turística y encima ahora se nos impide ver o documentar un evento histórico desde los lugares con mejor visibilidad», apunta el fotógrafo.
Aunque el gobierno de las islas ha habilitado 26 zonas de observación, lo cierto es que no están pensadas para los fotógrafos y fotógrafas. «están pensadas para gestionar masas de gente y temas de seguridad, no para sacar una buena foto, y menos con el sol tan bajo sobre el horizonte», explica Maimó.
Aunque las autoridades dejan la puerta abierta a pedir permisos especiales para los profesionales, por ahora no están poniendo las cosas fáciles «Me estoy moviendo para intentar conseguir un permiso de movilidad y poder documentar el evento como profesional, pero hasta ahora nadie me da información clara y se van pasando la pelota de una administración a otra», protesta.
Las restricciones de movilidad de Baleares seguramente se repetirán en otras zonas con gran afluencia de visitantes y donde se esperan aglomeraciones el 12 de agosto. En el caso de las islas, como en otros lugares de gran presión turística, basta asomarse a los comentarios para entender que el descontento va más allá del eclipse y tiene más que ver con los efectos que el turismo tiene sobre la vida de los locales.









