Sony acaba de lanzar la FX5, su nueva cámara de cine compacta. Y aunque pueda parecerlo, esto no es la esperadísima renovación de la Sony FX3, si no que se trata de una nueva categoría de cámara dentro de la saga Cinema Line que, según Sony, se situaría en algún lugar entre la FX3 y la FX6.
Pero aunque por fuera la cámara es prácticamente igual que una FX3, su sistema de menús, su interfaz y su su flujo de trabajo es el mismo que el de una Sony Burano o una Venice. Es decir, esta FX5 está pensada para compartir rodaje con las cámaras de cine más potentes de la marca.

Pero al margen de a donde va dirigida esta cámara, a efectos prácticos la FX5 hereda el diseño compacto y filosofía de la FX3, pero armada con un listado de novedades mucho más potente: visor electrónico extraíble, open gate en resolución 5K a 120 fotogramas por segundo y grabación RAW interna. Es decir, todo lo que echábamos en falta a la FX3 y un poco más. Esta son las claves de la nueva FX5:
Visor electrónico
Mucho se ha debatido sobre si este tipo de cámara de cine compactas debería tener visor o no. Pues Sony lo ha solucionado con un visor extraíble opcional, que se ancla a las roscas superiores de la cámara y que cuenta con su propio puerto de conexión por donde llega la imagen y la alimentación. No es necesario ningún otro cable.

En los pocos días que hemos tenido la cámara nos hemos enamorado totalmente de este concepto. El visor es cómodo, de buena calidad y además se puede inclinar hasta los 90 grados. La parte mala: se vende por separado y costará 750 euros.
Diseño y menús
Como decíamos ante por fuera la FX5 es prácticamente igual que la FX3, apenas unos milímetros más grande y el peso pasa de 715 a 750 gramos. El cambio más evidente es la pantalla, que crece horizontalmente hasta la 3,5 pulgadas en formato 16:9, y la verdad es que el cambio se nota. Además tiene un brillo considerable que la hace muy apta para trabajar en exteriores.

El resto de cambios tienen que ver con el nuevo sistema de menús que la cámara hereda de las Venice y la Burano. Aparecen tres nuevos botones: HOME, USER y CLIPS que también están presentes en esas cámaras, y el dial superior trasero ahora es pulsable y sirve para navegar por los menús y los accesos rápidos en pantalla.
Los que vengan de una Sony FX3 o cualquiera de los modelos de la serie Alpha necesitarán un buen rato para acostumbrarse a esta nueva manera de trabajar. Con los nuevos menús llegan también funciones como el falso color, monitor de forma de onda, vectorscopio y el largamente demandado obturador en grados.

Otros cambios incluyen la nueva batería NP-SA100, estrenada con la Sony A7R IV, doble USB-C con salida de código de tiempo y conexión Ethernet.
Nuevo sensor, misma filosofía
Muchos habíamos especulado con que la heredera de la FX3 vendría con el mismo sensor parcialmente apilado de 33 MP de la A7 V. Pero no, Sony ha vuelto a apostar por contener la resolución para garantizar tiempos de lectura rápidos y un rendimiento ecelente en sensibilidades altas.

Así la FX5 llega con un sensor full frame apilado de 16 MP, que en las pruebas que hemos hecho muestra un control del rolling shutter asombroso, casi inexistente. A falta de que haya cifras oficiales que confirmen esta sensación, no nos cabe duda que la FX5 estará entre las cámaras con mejor rendimiento en este aspecto.
Open Gate a toda velocidad
Y con el este nuevo sensor llega por finala ansiada grabación en open gate, es decir usando toda la superficie del sensor. Y es que la FX5 puede grabar video en 5K y formato 3:2 con un tamaño de cuadro de 4992 x 3326 a 60 fotogramas por segundo. Peor ojo que más adelante podrá llegar a los 120p con un futuro firmware. Cifras que a día de hoy no se pueden encontrar en otra cámara de precio similar.
Pero la cosa no acaba ahí, porque este firmware también habilitará la posibilidad de grabar en 4K con recorte Super 35 a 240 trames por segundo. Y todo esto podrá hacerlo, ojo al dato, también en formato RAW grabado internamente en las tarjetas de memoria.

RAW interno
Porque ese es otro de los grandes titulares de la FX5, que se trae de la Burano y de la Venice el códec X-OCN, es decir el RAW comprimido desarrollado por Sony, que puede grabarse internamente en tarjetas CFexpress Tipo A y en SD Card.
Este formato RAW de 16 bits tiene varios niveles de compresión, el LT (presente ya en la Burano) y los nuevos C1 y C2 que se estrenan con la FX5. Para que hagáis un idea del nivel de compresión de este RAW, en C2 el flujo de datos en 4K a 24p es de tan solo 232 Mbps, por debajo del típico XAVC S-I que llevan varias cámaras de Sony.

Esto es interesante por varias razones, pero la principal es que a día de hoy la Sony FX5 solo permite grabar en 5K y open gate en este formato. Es decir que tenemos que pagar el peaje de grabar en RAW para tener obtener la máxima resolución, un peaje que no es tan grave si se trata de un RAW manejable y ligero. Si queremos usar los cásicos códecs comprimidos de Sony la resolución máxima se queda en 4K hasta 120p, como en la FX3.
En todo caso se trata de un buen movimiento de Sony, porque si quieres que la gente utilice el RAW con todas sus ventajas tienes que proporcionar un tamaño de archivo manejable y un flujo de trabajo cómodo. Algo que han entendido muy bien marcas como Blackmagic Design.
Calidad de imagen (Dual Gain y triple ISO nativo)
No vamos a extendernos mucho en hablar de la calidad de imagen por dos razones: por un lado no hemos tenido mucho tiempo para exprimir la cámara, y además el RAW aún no se puede abrir de forma nativa en los programas de edición. Y por otro porque es evidente que la calidad de imagen será estupenda. Pero aun así merece la pena comentar un par de cosas.
La FX5 tiene un rango dinámico según Sony de 15+ pasos, exactamente lo mismo que decía de la FX3. Eso sí, la nueva cámara viene con una función llamada Dual Gain que, con ISO base de 800, realiza un doble lectura del sensor para conseguir que las sombras sean más limpias, en los ejemplos del vídeo se ve claramente.

Esta estrategia también la usa Panasonic en su S1 II con excelentes resultados, aunque hay que tener en cuenta que este tipo de funciones ralentizan la lectura del sensor, aunque en el caso de esta FX5 puede que eso no sea tan preocupante porque partimos de una velocidad muy elevada. También tiene otras limitaciones en cuanto a algunas resoluciones y velocidades de fotograma.
La otra novedad es que la cámara llega con triple ISO nativo, algo que ya hizo canon con sus C400 y C80. En este caso son 800, 4000 y 12800 ISO, y lo cierto es que la imagen es absolutamente limpia en cada uno de los valores.
AF y estabilizador
Para el autofoco la FX5 se trae el procesador XR2 de sus últimas Alpha, con su inteligencia artificial, su reconocimiento de todo lo reconocible y su gran rendimiento cuando la luz escasea.
El estabilizador de imagen también ha mejorado, no tenemos una FX3 para comparar, pero lo lógico es que la mejora sea similar a la que hemos visto en la A7 V o la A7R VI, con la incorporación del modo Dinámico Activo. Un modo que obviamente no está disponible al grabar en RAW, ya que utiliza todo el ancho y la resolución del sensor.

Eso sí, un detalle que nos ha llamado mucho la atención es que Sony ofrecerá un servicio postventa de pago para quitar el IBIS. Y es que en ciertas situaciones los sensores estabilizados pueden generar problemas y artefactos en la imagen, por ejemplo al montar las cámaras en vehículos donde se someterán a muchas vibraciones. Ahora quizás se entiende mejor por qué Canon no estabiliza sus cámaras de la saga Cinema EOS.
Mucho más allá de la FX3
La FX5 costará 5400 euros solo el cuerpo, o 6000 si la acompañamos de la empuñadura con conexiones de audio, que ha sido rediseñada y ahora permite grabar cuatro canales simultáneos y en 32 bits flotantes. La FX3 se lanzó en 2021 por 4700, así que 700 euros de diferencia no parece mucho si tenemos en cuenta el tiempo que ha pasado y que la FX5 es bastante más completa.
La gran pregunta es para quién es esta cámara. La sensación es que Sony la ha diseñado pensando más en usuarios habituales de las Sony Venice y Burano que en los que ya tengan una FX3, aunque para estos también puede ser una oportunidad para dar un salto adelante.

Eso sí, hay que tener en cuenta que el manejo de la FX5 es totalmente distinto, y los que vengan de la FX3 o de las cámaras de la serie Alpha tendrán que adaptarse a una manera de trabajar muy distinta.









