
Sony no es la única que ha entendido que hay mercado para las cámaras compactas de aspecto clásico. Rollei -o la compañía que compró la licencia para usar esta marca- también quiere apuntarse a la fiesta con su nueva Powerflex X8. A primera vista no parece una mala opción, más teniendo en cuenta el precio de unos 300 euros, el zoom de 8 aumentos que monta y un diseño aparentemente cuidado.
Pero, en realidad, el dato más curioso de esta Rollei no está en los supuestos guiños a los usuarios avanzados, sino en que en su parte trasera incluye una segunda cámara dedicada a los selfies. Aunque la idea no es nueva -todos los móviles lo tienen y alguna cámara también ha experimentado con ello- llama la atención encontrarlo en un modelo con alguna pretensión de cámara seria.

En realidad, como ocurre con todas las cámaras digitales de Rollei, la ilusión pronto se deshincha el repasar la hoja de especificaciones. Y no ya por esta pequeña cámara trasera que ocupa el lugar donde algunos esperarían encontrar un visor electrónico, sino porque el sensor principal es de 1/2.8 pulgadas.
Es decir, un sensor pequeño incluso para los móviles de gama alta y que ofrece una resolución de 64 megapíxeles que tampoco queda muy claro si es real o interpolada. Tampoco suena muy bien el zoom 38-310, aunque la luminosidad f1.8-2.6 no esté nada mal. Tampoco la pantalla táctil de 3,6 pulgadas o el vídeo de, supuestamente, resolución 5K.
Una cámara original, aparente pero que, dejando a un lado el tema de los selfies, costaría recomendar con ese sensor y ese objetivo, por mucho que cueste 300 euros.










Osea que es como si hubieran cogido una cámara china de esas que abundan en temu y AliExpress y le hubieran puesto el logo de rollei y ya está.
Es realmente insultante lo que hacen algunas marcas fotográficas, siguiendo el mismo camino de yashica
Cámara para selfies como la canon R1