No suele haber demasiado margen para la creatividad en el escaparate de ópticas. Hay objetivos más grandes o pequeños, de focal más o menos extrema y de precios económicos o astronómicos. Así que cuando Samyang desveló sus nuevos Remaster Slim nos quedamos muy intrigados con esa reinvención de lo que pueden ser unas ópticas intercambiables.
Tras haberlos podido probar durante unos días, llega el momento de decidir si más allá de ser originales y diferentes, realmente aportan algo y son una opción interesante para quienes quieren llevar encima tres focales con el mínimo tamaño y peso posible. Y a un precio muy ajustado, por cierto.
Pancake 3 en 1
Los objetivos tipo pancake no son nada nuevo. Pero lo que hasta ahora no habíamos visto es esta propuesta modular en la que con un sólo objetivo que ejerce de adaptador podemos ir cambiando la óptica para disponer de tres focales diferentes.

Así, el sistema Samyang Remaster Slim incluye un objetivo y tres módulos con focales de 21mm f3.5, 28mm f3.5 y un 32mm f2.8. Su tamaño es minúsculo y el peso de cada uno de ellos montado en el adatador es de menos de 70 gramos. La mitad de lo que pesan la mayoría de pancakes.

Todo ello viene en una curiosa maleta en miniatura, práctica para transportarlo aunque rompe un poco con la idea de poder llevar encima el mínimo peso y volumen. Vaya, que nosotros hemos trabajado en todo momento con la óptica montada en la cámara con uno de los objetivos, y los otros dos módulos en el bolsillo.
Formato completo y AF
Disponible por ahora sólo para el sistema Sony E, hay que recordar que hablamos de objetivos para cámaras de formato completo y que ofrecen enfoque automático. De hecho, el módulo adaptador cuenta con interruptor para pasar de AF a foco manual y un pequeño anillo de enfoque manual.

Otro dato interesante es su luminosidad. Es verdad que la apertura de f3.5 y f2.8 no es ninguna maravilla, pero si tenemos en cuenta el tamaño resulta realmente notable. También hay que tener en cuenta que, a diferencia de algunos pancakes, en este caso el diafragma no es fijo, sino que podemos cerrarlo hasta f22.
Por ayudar a situarnos: el reciente Panasonic 26 mm f8 es de tamaño parecido y también para formato completo. Pero, ademas de la luminosidad que ofrece, en ese caso no tiene enfoque automático y tampoco permite variar la apertura.

Respecto al enfoque automatico, ni es ni pretende ser el más rápido del mercado. De hecho, hay que tomarse las cosas con algo de paciencia, pero la buena noticia es que funcionan los sistemas de detección y seguimiento.
La distancia mínima de enfoque es de entre 18 y 37 centímetros, lo que no deja mucho margen para jugar con la fotografía de acercamiento. El adaptador, por cierto, tiene rosca de 49 milímetros para usar filtros frontales.
21, 28 y 32 milímétros en el bolsillo
¿Dónde está el truco? Es decir, tenemos tres pancakes diminutos, con enfoque automático, luminosidad correcta y un precio de unos 400 euros. Suena demasiado bien para ser cierto.
No hay truco, pero sí hay que tener en cuenta que hablamos de ópticas sencillas y con unos resultados que pretenden emular las cámaras de apuntar y disparar. Hablar de ópticas tipo Lomography sería exagerar porque aquí no se presume de limitaciones o problemas, pero la filosofía podría tener ciertos parecidos.

Como se puede ver en las galerías de muestras que publicamos al final de este artículo, las imágenes son bastante blandas incluso en el centro y cerrando algún paso el diafragma. Las esquinas también sufren bastante, el viñeteado es muy pronunciado en los tres y no llega a desaparecer en ningún momento y, en definitiva, hablamos de ópticas que no pretender rivalizar en calidad o detalle, sino que ofrecen una propuesta diferente, tanto en su uso y sistema como en los resultados.
Samyang Remaster Slim, ¿merecen la pena?
Perfectas para montar en cámaras como las Sony A7C (qué bien le vendrían también a la Panasonic Lumix S9), la portabilidad aquí es la clave. Cambiar de un módulo a otro es relativamente sencilla aunque requiere un poco de práctica si queremos hacerlo rápido y, por cierto, importante apgar antes la cámara para evitar problemas.

Pero cuando nos hemos acostumbrado, la sensación de tener siempre a mano tres ópticas fijas para formato completo es interesante. Sobre todo si somos de esos a los que nos da pereza sacar más de una óptica y tenemos en cuenta que no hay ningún zoom para formato completo de este tamaño y menos con esta cobertura angular.
Las ventajas son evidentes. También hay que tener en cuenta que no es este un sistema para los amantes de la calidad de imagen que quieran ampliar al 200% para buscar problemas en las esquinas. Los van a encontrar y muchos. No sabemos si es parte de la gracia, pero sí del encanto o al menos idiosincrasia de un sistema diferente, económico y con el que, hay que reconocerlo, nos lo hemos pasado muy bien. Ya es más de lo que se puede decir de muchas ópticas.

























Pues me parecen de lujo las ideas estás, eso sí, como dices echo de menos un set más tipo 21/35/50mm o algo así. Pa una feria estaría de lujo porque me llevo la cámara prácticamente en el bolsillo.
Me parece una idea fantástica sobre todo si quieres ir de vacaciones con la cámara y no ir cargado de objetivos
La nueva idea, ya es vieja, se llama ópticas componibles y fue superada por las ópticas intercambiables y por eso desaparecieron.