¿Qué focales elegirías en un zoom si sólo pudieras tener uno? Claro, un 18-200 mm f2.8, pero hablamos de algo real y eso no existe ni, teniendo en cuenta lo que pesaría y costaría, existirá nunca.
Pero pensando en un óptica para todo, para viaje, calle, producto, vídeo… un 20-60 mm se acerca bastante a lo que necesitamos en la mayoría de ocasiones. Es algo que llevamos tiempo diciendo en Photolari y, de hecho, ese es el zoom que acompaña a algunas de las Panasonic Lumix S que usamos habitualmente para grabar.

Ahora Sigma se apunta a este concepto, con dos ventajas añadidas: una luminosidad f2.8-4 y, ademas, disponible para Sony E, no sólo para el sistema L como en el caso del citado zoom de Panasonic que, además, es f3.5-5.6.
Si a esta carta de presentación le sumamos un tamaño realmente compacto y un precio de 850 euros, el nuevo Sigma 20-60 mm f2.8-4 tiene muchos puntos para convertirse en el zoom de formato completo que muchos necesitarán.
Ligero y sencillo
Pesa sólo 375 gramos y, aunque es verdad que el zoom es retráctil, salta a la vista que es la pareja perfecta de cámara como la Sony A7C II. Ese modelo es el que hemos usado para esta prueba.

El Sigma 24-60 mm f2.9 pertenece a la gama Contemporary de la marca, la más sencilla y asequible. Algo que en este caso se traduce en un diseño muy simple, sin anillo de diafragma y sin ningún tipo de interruptor o botones de bloqueo de enfoque. Un anillo para el zoom, otro para el enfoque manual -que nadie usará- y listo.
La buena noticia es que está sellado. Y que entre las manos parece bien rematado. La rosca frontal es de 67 milímetros y, eso sí, no tenemos estabilizador óptico.
Además del tamaño y peso muy controlados, otra de las claves es la luminosidad. Sobre el papel f2.8-4, en la práctica en realidad ese f2.8 sólo se mantiene en 20 milímetros, porque a 24 ya estamos a f3.2. A 35 mm es un f3.5 y a partir de 40 mm la apertura máxima es de f4.
20 mm, el mejor argumento
Pero si hay algo que inclina la balanza a favor de este zoom en el mercado de ópticas es su angular de 20 milímetros. Puede parecer que la diferencia es mínima respecto al 24 mm estándar, pero permite unas tomas algo más extremas y llamativas.
Además, resulta especialmente interesante a la hora de grabar vídeo, cuando el formato 16:9 hace que en angular quede ligeramente recortado. Algo que se nota, sobre todo, a la hora de grabarse uno mismo en planos tipo vlog o todavía más si la idea es incluir dos personas en este tipo de tomas.

Para conseguir esta cobertura angular y una luminosidad notable en un tamaño tan compacto toca, claro, pagar peajes. Nadie debería esperar perfección óptica en un objetivo así, pero por si acaso, toca señalar que el viñeteado a 20 mm es pronunciado y toca cerrar uno o dos pasos para mitigarlos. A 60 mm también se aprecia y en ambos extremos la distorsión geométrica también se nota. Nada que no se pueda solventar con un par de ajustes rápidos en edición, cierto.
Por lo demás, el rendimiento es muy equilibrado. Las esquinas se resienten algo a máxima apertura, pero mejoran al cerrar el diafragma, y el resultado en el centro es muy digno en todo el recorrido del zoom. El bokeh tampoco es el mejor del mundo -lógico- pero permite jugar un poco cuando la distancia de enfoque se reduce, alcanzando su máxima a 28 mm con un aumento de 1:2,6.
Otra alternativa al zoom estándar
El nuevo Sigma 20-60 mm f2.8-4 DG es una alternativa más en el repleto catálogo de zooms estándar. Una categoría hasta hace poco limitada al 24-70 mm pero que en los últimos años ha crecido por los dos extremos. Así, ahora tenemos desde los 28-70 mm y 28-75 mm para quienes quieran renunciar a algo de angular a cambio de tener un f2.8 má compacto y económico, a otros juegos de focales.
Por ejemplo, el Sony 24-50 mm f2.8 (1150 euros), que se nos antoja como el principal rival de este Sigma. O el económico Thypoch 24-50 mm f2.8 por menos de 600 euros. Sony tambien cuenta con un 20-70 mm f4 (1450 euros), mientras que Tamron ofrece un 17-50 mm f4 por menos de 600 euros o un 20-40 mm f2.8 por 770 euros.

La oferta y competencia es muy amplia, pero Sigma ha hilado fino para colarse ahí con una combinación que no existía, jugando con focales y luminosidad. No es perfecto ni lo pretende, pero juntando cobertura, luminosidad, resultados y precio la verdad es que les ha quedado una opción muy competitiva.






















