Formato completo, zoom y f2.8 es una combinación atractiva pero que normalmente implica ópticas pesadas, grandes y de precio elevado. Algo que varias marcas llevan tiempo intentando cambiar y que ahora Thypoch ha conseguido con el nuevo Voyager 24-50 mm f2.8 AF. Se trata de un zoom único, y no sólo por su excelente relación entre tamaño, precio y calidad, sino también por ser la primera óptica de este tipo producida por una compañía china.

Aunque hasta ahora Thypoch se había centrado en ópticas manuales y de cine, con este zoom da el salto por todo lo alto: un 24-50 mm f2.8 con enfoque automático, que pesa 450 gramos y va a costar 570 euros. Por ahora, sólo en versión para Sony E.
Thypoch es una marca relativamente nueva. Se creó en 2023 pero es parte de DZO que lleva desde 2013 fabricando ópticas y componentes desde 2019 haciendo objetivos para cine. La verdad es que la novedad sorprende porque hasta ahora la marca se había especializado en ópticas manuales, para montura Leica M y ademas con una estética muy vintage.
Reformulando el zoom estándar
Aunque el recorrido focal de este zoom es corto y poco habitual, en realidad no es el primero porque Sony ya ofrece un 24-50 mm con esta apertura. En cualquier caso, una apuesta interesante que en lugar de recortar el angular y estirar la focal más larga como hacen los 28-75 mm para formato completo, apuesta por lo más difícil, manteniendo el angular de 24 mm.

Sin duda nos quedamos con esta opcion, porque de reencuadrar para, en cierto modo, estirar la focal siempre hay tiempo, pero un angular no hay forma de inventárselo. Además, en este breve recorrido tenemos un 24, un 28, un 35 y un 50 mm f2.8 para formato completo.
Y todo en un zoom que pesa 450 gramos, con buenos acabados, anillo de control del diafragma y sellado. El zoom, por cierto, es interno, con lo que el tamaño se mantiene independientemente de la focal utilizada. Dispone de interruptor de enfoque, botón de bloque de AF y usa filtros frontales con rosca de 67 mm.

El enfoque se desenvuelve muy bien en las situaciones probadas, más si tenemos en cuenta el precio del zoom. La distancia mínima, por cierto, es de unos 30 centímetros, lo que queda lejos del macro pero que sí permite cierto acercamiento en la toma.
Este Voyager 24-50 mm f2.8 AF en su carta de presentación pone el acento en ese ADN cinematográfico. Algo que lleva a pensar en imágenes muy suaves y blandas, pero no hay que preocuparse porque ofrece un buen equilibrio entre ese estilo, pero sin renunciar a imágenes con detalle y nitidez.
A máxima apertura las esquinas sufren un poco si las comparamos con el centro, pero en realidad ocurre más a 50mm que a 24mm. En cualquier caso, es perfectamente utilizable a máxima apertura aunque si queremos el punto dulce tocará cerrar a f5.6.
Muy bien el control del viñeteado, la distorsión en angular bien controlada… No esperábamos perfección óptica con este tamaño y peso, pero resuelve muy bien y deja en manos de la edición aquellos puntos a los que no puede llegar.
Calidad-precio
Poco más se le puede pedir a un zoom de este tamaño y luminosidad a este precio. Y es que esos 570 euros lo convierten, con diferencia, en la opción más económica para los usuarios de Sony.
Por situarnos, el de la propia marca cuesta aproximadamente el doble e incluso los 28-75 mm tienen un precio por encima de este Thypoch que abandera su 24 milímetros como gran argumento.

En definitiva, una nueva opción muy interesante para foto de calle, para foto de viaje o para quienes quieran gastar poco sin renunciar a nada.
Este artículo es parte de un acuerdo comercial entre Thypoch y Photolari. La marca no ha intervenido en la elaboración de este texto ni del vídeo, pero se trata de un contenido pagado. Incluye enlaces afiliados.






















