Sony A7 V: una renovación esperada que se queda corta en vídeo

Pese a que algunos lo repiten cada semana, en realidad hace ya muchos años que ninguna cámara llega para cambiarlo todo. Las marcas, todas, están centradas en mejorar prestaciones pensando en sus usuarios, no en dar golpes sobre la mesa que revolucionen el mercado y provoquen una huída de un sistema a otro. Aquellos tiempos ya pasaron, es evidente.

La Sony A7 V hay que entenderla en ese contexto. Una cámara que llega con una larga lista de mejoras en sus prestaciones más relevantes, pero que no pretende ser revolucionaria, sino ofrecer algo más respecto a la A7 IV. Y lo consigue con un nuevo sensor, más velocidad, mejor enfoque y vídeo más completo.

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Pese a ello, estamos convencidos de que ahora mismo Internet y sobre todo Youtube estará lleno de supuestos reviews que asegurarán que la A7 V te vuela la cabeza de lo buena que es, y de otros que señalarán que es un fracaso respecto a la reciente Canon EOS R6 Mark III.

¿Quién tiene razón? Evidentemente, ninguno de los dos. Tras probar durante unos días la Sony A7 V hemos optado por dejar a un lado las hipérboles y explicar nuestras impresiones a quienes ahora mismo estén mirando la cámara y preguntándose si merece o no la pena respecto a la A7 IV, si era esto lo que esperábamos y, también, cómo se compara con la competencia en ese animado segmento de los 3000 euros. Vaya, lo que hacemos siempre por aquí.

Mismo diseño, detalles nuevos

A primera vista todo parece prácticamente igual, pero si nos fijamos un poco más comprobaremos que la A7 V adopta el diseño ya visto en modelos más recientes. Empezando por la pantalla de 3,2 pulgadas de 4 ejes que permite abatirla o desplegarla. También la empuñadura algo más cómoda y menús con alguna pequeña novedad, sobre todo en lo que respecta al control táctil y los accesos rápidos.

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Hay pocas pegas que ponerle, la verdad. Pero sí que el visor electrónico -aparentemente el mismo- se está empezando a quedar atrás respecto a la competencia. Ya no es una cuestión de tamaño o resolución, sino de la imagen tan afilada, tan digital que ofrece.

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Se mantiene la doble ranura para tarjetas CF Express A -siempre se nos olvida lo caras que van- y SD. Lo que si es nuevo es el doble puerto USB C. Una gran idea, puesto que así es posible cargar la cámara y tenerla conectada a la vez. Ademas, uno de los puertos es de alta velocidad, lo que aligera mucho la transferencia de fotos y vídeos por cable.

33 MP semi apilados

Y es que, aunque el sensor de mantiene, esas ráfagas de hasta 30 fps seguramente nos van a hacer consumir muchos GB de tarjeta. Luego hablamos de las prestaciones de alta velocidad de la cámara, pero antes una de las preguntas lógicas que cabe hacerse es si el nuevo sensor semiapilado aporta cambios en la calidad de imagen.

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Recortes al 200%. A la izquierda, la A7 V, a la derecha, la A7 IV.

La respuesta rápida es que no. En las pruebas realizadas, no se aprecia apenas diferencia en la mayoría de situaciones, aunque sí nos ha sorprendido encontrarnos con unos JPEG algo menos procesados y sobre enfocados que en la A7 IV, pero eso no tiene tanto que vr con la calidad del sensor sino con el tratamiento aplicado al JPEG.

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Ninguna sorpresa porque, a priori, un sensor apilado o semi apilado aporta más velocidad de disparo, pero no necesariamente más calidad. De hecho, esta tecnología a veces pasa factura al rango dinámico de las escenas, aunque por lo que hemos podido ver -no ha sido posible revelar ningún RAW- no parece el caso de esta Sony A7 V.

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Recortes al 100% de fotografias realizadas a 64.000 ISO en una escena muy poco iluminada. A la izquierda, la Sony A7 V, a la derecha la generación anterior.

Sí que nos ha sorprendido gratamente la mejorada respuesta en sensibilidades muy altas, con un mejor control del ruido y conservación del detalle. Algo que, cabe suponer, está relacionado con el ISO dual de la cámara, aunque en el momento de preparar esta prueba no estaban disponibles las especificaciones oficiales de la cámara.

Sony A7 V, enfoque, ráfaga y estabilización

Pero el titular de la cámara y de ese sensor semi apilado no estaría en la calidad de imagen, sino en su velocidad. Y es que la Sony A7 V se atreve con ráfagas de hasta 30 fotos por segundo. Con obturador electrónico, claro y, como ya es habitual aunque se nos suele olvidar, sólo las ópticas de Sony parecen ser compatibles con esta velocidad de disparo máxima.

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Una cadencia compatible con el enfoque continuo y el disparo en RAW de 14 bits y que puede prolongarse durante unas 190 fotos en JPEG (eso son sólo 6 segundos) y menos de 100 en RAW. Para acceder a este modo de alta velocidad, por cierto, es necesario activar de forma manual el obturador electrónico porque, por lo visto, la cámara no es capaz de hacerlo sola si elegimos la ráfaga más rápida o si queremos obturar a una velocidad mayor. Seguramente hay alguna razón para ello, pero resulta muy poco práctico mientras se trabaja.

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En caso de optar por el obturador mecánico, la velocidad se mantiene en los 10fps que ya teníamos en la generación anterior y en este caso el buffer se alarga hasta unos 1000 disparos en cualquier formato. Entre las novedades, una muy interesante para foto de acción y fauna: precaptura. Es decir, la cámara es capaz de ir almacenando fotos en el buffer antes de disparar, con lo que las posibilidades de que se nos escape la foto caen en picado.

Si la velocidad de disparo es una de las patas de esta renovación, la otra es el sistema de enfoque automático. En este sentido, hay pocas sorpresas porque la Sony A7 V adopta los algoritmos vistos en los modelos más recientes y potentes de Sony, incluyendo la Sony A1 II.

No es que la Sony A7 IV enfocara mal, ni mucho menos. Pero sí que, igual que le pasaba a la Sony A1, en situaciones con sujetos lejanos, contraluces o iluminación complicada, le costaba más detectar el motivo a seguir. Algo que ahora se soluciona con el nuevo AF que presume de IA y que detecta toda la figura, sin necesidad de que haya una cara o unos ojos ocupando cierta parte de la escena. En el vídeo se puede ver claramente la diferencia entre el sistema anterior y éste.

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Buenas noticias también si hablamos de estabilización de imagen. No suele ser el punto más fuerte de las cámaras de Sony, así que está bien comprobar que esta A7 V mejora el rendimiento respecto a la generación anterior. Tal vez no llagaremos a los 7,5 pasos prometidos en el centro de la imagen, pero en las pruebas realizadas sí que hemos podido disparar con el 24-70 mm f2.8 GM II -un zoom sin estabilizador óptico- en su focal más larga a pulso a 1/8 de segundo.

¿Y qué pasa con el vídeo?

En cuanto al vídeo no podemos ocultar una cierta sensación de decepción, apesar de que la Sony A7 V corrige las principales carencias que tenía su predecesora en este terreno. La nueva cámara pude grabar en 4K a 60p sin apenas recorte, mejora en la gestión del rolling shutter gracias a su sensor semi apilado y añade la posibilidad de llegar a los 120 fps en 4K con recorte APS-C.

¿Cual es el problema? Que la lista de novedades, al menos de novedades trascendentes, acaba aquí. Seguimos sin poder grabar en resoluciones por encima del 4K, seguimos sin tener «open gate», sin ninguna formato RAW en vídeo, sin soporte para objetivos anamórficos y sin poder grabar en discos SSD a través de USB-C.

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Todas estas cosas, o al menos algunas de ellas, estan presentes en todas las cámaras que compiten en el mismo rango de precio que esta A7 V. Y algunos mucho más ecónomicas como la Panasonic Lumix S5 II hace ya años que ofrecen este tipo de prestaciones.

Podemos debatir si todas ellas son necesarias en una cámara híbrida como ésta, en la que la fotografía tiene un peso evidente, pero no deja de ser extraño que todas las marcas esten avanzando en este terreno mientras Sony parece haberse quedado estancada. Y cosas como la grabación en «open gate» son ya una demanda muy generalizada en el sector.

Una renovación pragmática pero algo corta

Este cierto desequilibrio entre las novedades de foto y vídeo hace que la nota general de la cámara descienda, al menos para quienes estén interesados en esa naturaleza híbrida. Algo  que esta gama siempre ha cuidado especialmente. No hay que olvidar que hace ya unos cuantos años la Sony A7 III, esta vez sí, fue la cámara que realmente lo cambió todo y obligo a mover ficha a la competencia.

Da la sensación de que tras años marcando el ritmo en el sector, Sony ha echado el freno. O tal vez la competencia ha acelerado. El caso es que cuesta entender que una cámara como la A7 V llegue con prestaciones de vídeo por detrás -o capadas- respecto a modelos de la competencia que cuestan lo mismo o menos y que ofrecen más.

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Todo eso no quita para que la Sony A7 V sea una renovación completa e interesante. Ya habrá tiempo de jugar a las comparaciones, aunque estamos convencidos de que es una cámara -como todas- pensada para los usuarios propios, no para atraer a nuevos.

¿Merece la pena respecto a la A7 IV? Para situarnos, este modelo se presento hace cuatro años con un precio de salida de 2800 euros. Así que Sony al menos se ha moderado con el precio oficial, aunque es cierto que ahora la A7 IV ya se puede encontrar cerca de los 2000 euros.

A quienes el enfoque o la ráfaga de la A7 IV se le quede corta y haga mucha foto de acción, esta renovación puede ser muy interesante. La Sony A7 V es algo así como la hermana pequeña de la Sony A1 II. Puede ser una buen segundo cuerpo o una alternativa si el presupuesto no llega. Hablamos del doble de precio, así que poca broma con ofrecer esos 33 MP a 30 fps por 3000 euros.

1 COMENTARIO

  1. En otras palabras, para fotografía bien, en vídeo igual se queda corta respecto a la competencia.

    Bueno, a mí me parece mejor eso, y poder usar objetivos de otras marcas, que no la «excelencia» de Canon y tener que restringirse únicamente a sus objetivos.

    Aunque para gustos…

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