
En Estados Unidos ya es una realidad: las principales marcas del mercado fotográfico han anunciado subidas de precios para sus productos como consecuencia directa de la política arancelaria del gobierno de Trump. Pese a que la Casa Blanca anunció una pausa de 90 días en la aplicación de estos impuestos a la importación, Canon ya lo refleja en el informe económico de su último ejercicio, Fujifilm detuvo los pedidos de productos en el país y ya comercializa la Instax 41 más cara en aquel país, y Blackmagic también informó de nuevas tarifas para el mercado estadounidense.
La historia se repite con todas las marcas y ya circulan listas con los cuerpos de cámara y objetivos fabricados en China y sobre los que, en teoría, repercutirán de forma más contundente las subidas de precios. Por ejemplo, Nikon ha cancelado en los últimos días todas las ofertas y promociones aplicadas a algunas de sus ópticas, lo que hace suponer que la subida de precios está en camino.
Así que, como era de esperar, los aranceles están tenido un efecto directo en el precio que los consumidores de Estados Unidos tienen que pagar por muchos productos, incluyendo el material fotográfico. La siguiente pregunta es inevitable y ya esta sobre la mesa: ¿acabarán repercutiendo también estas políticas en los precios de las cámaras y objetivos en todo el mundo?
Aunque a priori no debería ser así, parece inevitable que la guerra comercial que Trump ha desatado con China acabará repercutiendo en el precio de muchos componentes y accesorios en todo el mundo que se producen aquí y son parte de muchas cadenas de montaje. ¿Incluso si hablamos de una cámara fabricada en Japón o Tailandia y comprada en España?

No debería ser así, pero desde que Trump comenzó con este juego hay una teoría que ha ido ganando fuerza entre los analistas económicos y que apuesta por una subida generalizada moderada en lugar de una más fuerte centrada en Estados Unidos.
Por ejemplo, en el caso del iPhone, fabricado en China, se rumorea que Apple apostará por una subida mundial de precios para, de esta forma, contener el encarecimiento de sus productos en Estados Unidos. Vaya, hacer que todo el mundo pague un poco más para evitar que en los escaparates estadounidenses tengan que pagar muchísimo más que en otros países por los mismos productos.

¿Ocurrirá lo mismo con las cámaras y objetivos? ¿Qué pasará con marcas como DJI (eso incluye Hasselblad, por cierto), Insta360 o Xiaomi? Tampoco hay que olvidar que modelos tan populares como la Fujifilm X100 VI o la Leica D Lux 8, igual que otras cámaras de Panasonic, también se fabrican en China igual que algunas ópticas de Tamron o de Nikon, por citar algunos ejemplos.
No hay respuestas para tantos interrogantes, pero sí cierta sensación de incertidumbre y la sospecha de que esta supuesta subida general de precios podría acabar diluyéndose como parte de la inflación generalizada del mercado en los últimos años. Aquella gama de entrada a 500 euros hace años que desapareció, 1000 euros ya se ha normalizado como un precio justo para modelos sencillos y en el caso de cámaras y ópticas profesionales, 3000 euros es una cifra de lo más habitual.











Si gastamos más en armamento, todo lo demás se encarecerá mucho.
Photolari & Trump, ese matrimonio tan bien avenido que amenaza con prorrogarse hasta las próximas presidenciales USA. 😀
Dos nuevos «mandamientos» han aparecido en estos tiempos convulsos que corren por culpa de «animales» como este payaso y/o pato Donald: 1.- Todo el mundo es culpable hasta que se demuestre lo contrario; 2.- Desearás la muerte de algunos prójimos. A verr si este tía se muere ya y lo enterramos con el otro…si ese …el «ruso».