Parece una sencilla cámara desechable de película, pero en realidad Camp Snap es una cámara digital. Eso sí, una muy singular porque presume de no tener pantalla y de ser tan extremadamente simple que sólo hay que mirar por el visor, encuadrar y disparar. Así de fácil o así de limitado, según a quien se lo pregunte.
Una compacta que enlaza perfectamente con la filosofía retro-digital y que desde hace un tiempo se ha convertido en un autentico éxito de ventas. Así no solo confirman desde Sales de Plata, el laboratorio y tienda de Madrid especializado en fotografía analógica y donde hay lista de espera para conseguir una de estas Camp Snap. Una cámara, por cierto, elegida por Time como uno de los mejores inventos de este año que se acaba.

«Desde hacía tiempo la gente joven pregunta mucho por lo retro-digital. Esta cámara llena un nicho de mercado ahí, de quienes buscan cámaras de principios de los años 2000, que no dieran mucha calidad, incluso la pantalla muchas veces no se usa para encuadrar, sino para ver las fotos, así que lo que hace falta es un visor», explica Cristobal Benavente, de Sales de Plata.

Y parece que Camp Snap ha dado justo en el clavo. Su colorido diseño retro -disponible en más de una decena de versiones- y un precio ajustado (unos 85 euros) son también parte de su encanto y de su éxito.
Las especificaciones son lo de menos, pero por si alguien tiene curiosidad, utiliza una óptica equivalente a 35 mm f1.8 y un diminuto sensor (1/3,2 pulgadas) de 8 megapíxeles. La batería aguanta unos 500 disparos por carga y se incluye una tarjeta SD de 4 GB capaz de almacenar unas 2000 imágenes. Tiene un pequeño flash LED integrado y diferentes filtros integrados.



La calidad de imagen deja bastante que desear, pero lejos de ser un problema se convierte en casi una virtud en este segmento lo-fi que -como recuerdan desde Sales de Plata- busca precisamente imágenes sin demasiado detalle y que, en cierto modo, se parezcan a las de carrete.
Queda claro al ver los resultados en unas fotografías disparadas por los responsables de esta tienda madrileña. La estética coincide exactamente con esas sencillas compactas de hace más de 20 años que están viviendo una inesperada segunda juventud. Casi cualquier móvil de hoy en día, incluso los más sencillos, son capaces de ofrecer mejores resultados fotográficos, pero aquí lo que cuenta es la experiencia fotográfica.


De todos modos, como su nombre da a entender, Camp Snap nace como una alternativa digital a las cámaras de carrete de un sólo uso. En concreto, los creadores (también responsables de una especie de cámara digital Super8) aseguran que esta sencilla compacta está creada pensando en los niños que se van de campamento.
Igual ellos no están muy de acuerdo en sustituir un móvil por esta cámara, pero lo que está claro es que este tipo de cámaras digitales están triunfando más que nunca entre un público que ha crecido ya con la fotografía digital y ahora parece buscar otra cosa.










Lo único a lo que le veo sentido a esta cámara, es el hecho de que los niños pequeños, puedan tener un aparato que les permita hacer fotos, sin riesgo de perder mucho dinero si lo rompen o pierden, ademas de aprender a tener que esperar para conseguir los resultados, es decir, que no tiene que ser todo ya, que es a lo que les llevamos y no aprenden a superar frustraciones. Solo esto ya me parece muy importante. Pero ademas, que no tengan las distracciones que tiene un móvil y todos los peligros que conllevan con un uso inadecuado, también es una razón de mucho peso.
Dicho esto, imagino que para cualquier adulto, esta cámara es un chiste. Y por 85 euros, para lo que ofrece, con las características que tiene, me parece muy cara; más bien su precio de venta en tienda no debería pasar de 20€. Y seguro que sería una de ésos ejemplos de portal de venta asiático de 3 o 4 euros.
Pero es que al por mayor a china y remarcarla ya vale esos 20€…
https://www.alibaba.com/product-detail/Winait-Display-Free-Retro-Style-Digital_1601206086230.html
La cámara es lo que es. Hay que entenderla como sustituta de una cámara desechable para llevarte a una escapada y no estar dos horas con el móvil haciendo mil tomas para posturear la que más te gusta.
Otra cámara absurda que sirve para poco más que para ser un sacaperras y que por supuesto me voy a comprar.