
Ya han pasado treinta años desde el estreno de «Seven», una de las películas más emblemáticas e influyentes del cine de la década de los noventa, que se convirtió en un auténtico éxito de taquilla y fue imitada hasta la saciedad. Para conmemorar el aniversario, la película se volverá a proyectar en cines de todo el mundo en febrero.
Esto ha llevado a David Fincher, realizador de la cinta, a supervisar la remasterización digital en 4K de este influyente neo-noir, lo que permitirá su exhibición en cines IMAX y su lanzamiento en una nueva edición en Blu-ray y formato digital.

Tal y como cuenta el propio director en un entrevista para Entertainment Weekly, en el proceso de remasterización se han empleado varias herramientas basadas en inteligencia artificial para devolver el aspecto original al celuloide y corregir algunos errores del metraje.
Lo primero que comprobó el equipo cuando desempolvaron el negativo original, es que a pesar de estar almacenado de forma impecable, necesitaba una enorme cantidad de reparaciones, especialmente rasguños y manchas. También se aprovechó para recuperar el color y ajustar el contraste. todo el proceso se hizo a partir de un escaneo en 8K de la copia final de la película.
«Estábamos tratando de volver a esa primera impresión que vimos hace 30 años, cuando dijimos ‘bien, esta es la película, este el contraste, esta es la densidad, estos son los colores’. Aquí es donde están apagados y aquí es donde son brillantes», explica Fincher.

Al analizar el metraje escaneado a tanta resolución Fincher y su equipo también detectaron algunas cosas que hasta el momento habían pasado desapercibidas, como tomas ligeramente fuera de foco. El director explica un caso concreto en el que el personaje interpretado por Kevin Spacey va en el asiento de atrás de un coche de policía, justo detrás de una rejilla, y el actor está visiblemente desenfocado.
Gracias a la IA pudieron separar el actor de la rejilla para aplicar una máscara de enfoque y corregir ese error concreto. Un proceso que sin las modernas herramientas actuales habría sido mucho más complicado.
En otra escena había una toma en la que el operador de cámara hizo un movimiento involuntario sacando del encuadre el hombro de un personaje que debería estar ahí, algo que según Fincher provocaba una distracción innecesaria. Pues una vez más gracias a la IA recrearon de manera artificial es hombro para que siempre se vea en la toma.

A pesar de todo el director considera que el resultado de una película tiene que ir en consonancia con la tecnología de la época y con sus limitaciones presupuestarias, por lo que no es partidario de hacer cambios radicales. «Quiero que la película sea la misma que la noche del estreno, en 1995, pero que sea la versión más perfecta y prístina de esa película», afirma.
«Si me das un herramienta muy poderosa para hacer X, Y y Z puede que no me interese ni para Y ni Z, pero sí puedo usarla para X lo haré. Todas las herramientas, si hacen lo que dicen que van a hacer son buenas».









