La cuenta atrás para el eclipse total del 12 de agosto es una de las noticias fotográficas del año. Mientras se suceden los titulares sobre los millones de personas que estarán esperando el acontecimiento, las polémicas por la saturación en algunas zonas y los consejos para intentar hacer una buena foto, hay un detalle del que a nadie le gusta hablar: las posibilidades de que las nubes estropeen la experiencia.
¿Solución? Volar por encima de esas posibles nubes para asegurar al 100% la visibilidad del eclipse total. Ese es el proyecto que ha puesto en marcha la organización Shelios en colaboración con Iberia, que ha fletado un vuelo para el 12 de agosto dedicado a esta expedición científica dirigida por el Dr. Miquel Serra-Ricart.
«Mientras España mira al cielo, un Airbus A321XLR de Iberia volará por encima de las nubes con una ruta trazada al segundo: cruzar la línea del máximo del eclipse en el instante preciso, con cuatro experimentos científicos a bordo y una señal en directo para todo el planeta», explican los organizadores.

Uno de ellos es Juan Carlos Casado, experimentado astrofotógrafo y cazador de eclipses. Su trabajo consistirá, entre otras cosas, en llenar el avión de cámaras para capturar el fenómeno desde todos los ángulos y, ademas, realizar una retransmisión en directo que podrá ser seguida desde la propia web Sobrevuelo.es y a través de Sky Live. Entre todo el material que será instalado en este avión único, habrá algunas cámaras de Insta360 cedidas por Photolari, colaborador en este interesante proyecto.

Durante el vuelo, que despegará y aterrizará en Madrid y trazará durante dos horas y media una ruta calculada al milímetro para aprovechar esos 127 segundos de totalidad del eclipse, además de fotografías, se realizarán diferentes experimentos científicos y de observación.
«A 11.000 m se ha superado el 75 % de la masa atmosférica. Esto reduce drásticamente la absorción por ozono en el UV-B, el scattering Rayleigh que enrojece y difumina las imágenes, y la absorción por vapor de agua en el infrarrojo. El resultado: imágenes de la corona más nítida, con mayor contraste y mejor rendimiento espectrofotométrico», detallan.
Un proyecto único que más allá del interés fotográfico y científico que puede despertar supone una alternativa interesante para que quienes estén fuera de la totalidad o se topen con nubes puedan seguir igualmente el eclipse. Y desde un lugar privilegiado en las alturas.









