Fujifilm lanza una versión en blanco de su peculiar X-Half

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Se trata de una de la cámaras más originales de los últimos tiempos, y ahora también se podrá comprar en una edición especial en blanco que la hace todavía más singular. Fujifilm acaba de lanzar un versión en este color su X-Half, y aunque por el momento hay muy poca información al respecto, parece que se trata de una edición solo para el mercado japonés.

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La nueva versión apuesta por un color blanco roto en la zona superior y en el objetivo, combinado con un acabo de cuero gris claro en el resto del cuerpo de la cámara. Una apuesta estética que encaja a la perfección con el aire retro y diferencial que Fujifilm ha querido darle a esta cámara desde el momento de su lanzamiento.

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Inspirada en las cámaras clásicas de medio formato, la X-Half viene armada con un sensor de una pulgada montado en vertical, con lo que disparando en horizontal, se obtienen imágenes en formato vertical. De esta manera se pretende emular a las citadas cámaras de medio formato, que utilizan solo la mitad de un fotograma de 35 mm para cada fotografía.

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Así mismo la X-Half cuenta con un monitor LCD táctil montado también en vertical, una pequeña pantalla dedicada únicamente a la selección de las simulaciones de película y un visor directo. Todo ello acompañado de un objetivo de 32 mm con luminosidad f2.8.

Pero sin duda la característica más loca de esta cámara es el denominado modo «cámara de película». Al activarlo hay que seleccionar una simulación de película y el tamaño del «carrete», que puede ser de 36, 54 y 72 fotos. A partir de ahí la pantalla deja de mostrar lo que estamos capturando, y solo es posible usar el visor para tomar fotografías hasta que se han realizado todas las fotos del «carrete», que luego se «revelan» usando una app en el teléfono móvil.

La Fujifilm X-Half tiene un precio oficial de 800 euros. Por el momento no hay detalles sobre si esta nueva versión blanca llegará finalmente al mercado Europeo.

3 COMENTARIOS

  1. Fujifilm hubiera podido fabricar una Instax Mini Evo con el sensor de esta cámara y ahora no estaría regalándola al adquirir una X-T5 + 16-80mm, al menos en el mercado americano. Claro que, si la X-T5 tuviera la posibilidad de añadirle una empuñadura, cuyo coste de fabricación sería muy inferior al de la X-Half, la promoción sería con la empuñadura de regalo.

    Hubo gente que compró esta cámara, pero poca, por que el hecho de que no disponga de la funcionalidad que te da un archivo raw, hace que una cámara rozando los mil euros es un capricho, un capricho a la Leica.

    Creo que en Fujifilm están haciendo las cosas correctamente y vamos viendo que cada vez se alarga más la presentación de cámaras profesionales y, eso de cambiar cada 2 años de modelo, parece alargarse más, probablemente por que han ganado mercado y por que no es tan necesario sacar un nuevo modelo que es ligeramente superior al anterior.

    Pero en el mercado de rarezas Fujifilm podría destacar más, como dije, una Instax Evo Mini «más profesional» o «más seria», aunque, en cierto modo ese espacio lo tiene ocupado con la X-M5, aunque tiene pequeños fallos que la harían más apetecible, como por ejemplo añadir un visor electrónico conectado a la zapata del flash como hacen en la GFX 100II, pero con un diseño más retro y, más sencillo.

    A mi no me atrae nada este tipo de cámaras, por muy exclusivas que puedan ser o parecer, veremos qué pasos siguen en próximos modelos, en especial, de la X-Pro4 y de la X-H3.

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