Hubo un tiempo en el que si viajabas, hacías deporte, buceabas o, simplemente, buscabas una cámara pequeña de bolsillo para documentar el día a día sin complicaciones, la opción que a todo el mundo le venía a la cabeza era una GoPro. Ninguna otra cámara del mercado, ni tampoco los teléfonos móviles, ofrecían esa combinación de portabilidad, resistencia, calidad, versatilidad y precio que tenían las cámaras de la firma californiana.
La marca, liderada por su peculiar CEO Nick Woodman, fue capaz de inventar de la nada las llamadas «cámaras de acción», una nueva categoría de producto que llegaba para cubrir una serie de necesidades muy concretas que hasta el momento nadie había sabido atender.

Ese oportunismo, combinado con unas campañas de marketing muy agresivas, convirtió a GoPro en la gran referencia del segmento de las Action Cam durante muchos años. Y eso a pesar de que marcas tan potentes como Sony, Nikon o Ricoh intentaron sin mucho éxito entrar también en el negocio. Nadie le tosía a GoPro.
Pero en un momento dado el mercado cambió. La gente que no hacía deportes extremos encontró en el smartphone una videocámara de bolsillo perfecta para grabar sus viajes y su día a día. Además desde china irrumpieron marcas como Insta360 y DJI, con nuevas ideas, innovaciones técnicas y precios muy competitivos.
Esto, sumado a un serie de malas decisiones empresariales, ha acabado sumiendo a GoPro en una crisis financiera que dura ya unos cuantos años y que cada vez parece más difícil de solucionar. Su última posibilidad de supervivencia pasa por el éxito de las nuevas GoPro Mission 1, con las que la marca ha buscado dar un salto tecnológico y de calidad para intentar recuperar el trono perdido.

Nos hubiera encantado tener una GoPro Mission 1 para poder probarla en condicionas, pero una vez más la marca no ha querido colaborar con Photolari en este lanzamiento. Así que en este programa especial lo que vamos a hacer es un repaso por el pasado, el presente y el futuro de GoPro, analizar de dónde viene la marca y porque se encuentra actualmente en la situación en la que está.
Y también vamos a analizar si las Mission 1 son realmente el golpe sobre la mesa que necesita GoPro para garantizar su futuro. Todo ello, como siempre, con un toque de humor y altas dosis de crítica.









