
Aunque en el imaginario de algunos el mercado fotográfico es una especie de guerra entre marcas, en realidad muchas de ellas mantienen relaciones empresariales, producen para otros o comparten componentes. No es ningún secreto, por ejemplo, que Sony vende sus sensores a muchas compañías o que Tamron y Sigma fabrican ópticas para otros. Algo menos conocido es que Sony tuvo una participación en el accionariado de marcas como Olympus y Tamron.
Así que la oferta que Sony ha puesto sobre la mesa para hacerse con el control de Tamron y que la propia marca ya ha confirmado tampoco debería sorprender demasiado, por mucho que la firma nipona de ópticas fabrique objetivos para Nikon, por ejemplo. No han trascendido detalles ni cifras sobre la oferta de Sony, más allá de que sus plan es convertir Tamron en una subsidiaria de la multinacional.
Es decir, Tamron seguiría manteniendo su independencia y, cabe suponer, su actual estructura y líneas de producción, con lo que la futurible compra sería simplemente un movimiento económico.
Pensar que, de materializarse, Tamron dejaría de fabricar ópticas en versiones para Nikon o Canon parece un tanto absurdo teniendo en cuenta que parte de su potencial reside precisamente ahí. No hay que olvidar que, por ejemplo, tras la compara de RED por parte de Nikon, la empresa ha mantenido cierta independencia y no ha cambiado su línea de productos, incluyendo cámaras con montura Canon.
Según apunta Reuters, la capitalización actual de Tamron supera los 1000 millones de euros y, en el caso de Sony, la propuesta ha sido recibida con cierto escepticismo, con una ligera bajada en bolsa de la compañía. Por ahora Tamron ha creado un comité para valorar la oferta de Sony.









