
Barcelona acogerá del 8 al 10 de mayo una nueva edición de Art Photo Bcn, que este año celebra su convocatoria número 13 con una propuesta centrada en la fotografía entendida como un espacio abierto y en constante dialogo. El festival, como viene siendo habitual, se celebrará en el Disseny Hub Barcelona y mantendrá parte de su actividad online hasta el próximo 30 de julio.

Comisariada por Isabel Lazaro, la propuesta gira en torno a la idea de la fotografía como “un territorio poroso”, un espacio donde se cruzan generaciones y diferentes formas de entender la imagen y el arte. El festival reunirá artistas consolidadas como Cristina García Rodero y Graciela Iturbide con nuevas voces emergentes.
Los visionados continuan siendo una pieza clave del festival. En esta edición, 8 proyectos han sido seleccionados entre propuestas internacionales y optarán a distintos premios y ayudas, además de participar en una sesión profesional y actividades abiertas al público.

Otro punto fuerte del evento es el Photobook Market que volverá a tener un espacio dedicado al fotolibro como herramienta de creación, pensamiento y difusión con presentaciones y encuentros con autores y editoriales.
El programa incluye conferencias, mesas redondas y encuentros centrados en la autoría, el coleccionismo, la edición y la formación, así como talleres que abordarán aspectos como la narrativa visual o la creación de fotolibros.

El festival mantiene su apuesta por acercar la fotografía a todo el mundo con entrada gratuita y una plataforma digital para ampliar la experiencia. En este enlace tenéis toda la información de la edición 2026.










» en torno a la idea de la fotografía como “un territorio poroso”,
Territorio poroso. Hemos pasado de la fotografía como representación de la realidad a territorio poroso. A saber que diablos significa eso. La fotografía conceptual necesita estar continuamente produciendo significados vacios para redefinir una disciplina que ya no significa nada.
El mandarinato que rige los destinos de la fotografía contemporánea está formada por un legión de vendehumos.
Lo de «territorio poroso» se explica fácil si entiendes que el territorio físico o mental no debe ser bajo ningún concepto impermeable o cerrado sino permeable y abierto de par en par a una miriada de voces o influencias foráneas deseosas de integrarse (o no) en un proyecto común. Si en piensas la fotografía como metáfora de comunidad social y política ya tienes resuelto el enigma del discurso que subyace al «territorio poroso». Creo que no hace falta ser más explícito.
Hablando de humo es muy oportuno el cartel de la convocatoria con la imagen de un joven al que el humo le ha difuminado el rostro, alguien sin identidad. Y justamente en eso llevan décadas empeñados: en eliminar la identidad propia que la fotografía antaño tuvo para ponerla al servicio de una retórica (multi)cultural o ideológica que no tiene referentes objetivos.
El gran referente al que se subordina el arte en general y la fotografía contemporánea en particular es el marxismo cultural, es ahí donde nace ese argumentario tan inspirado de las «nuevas narrativas», «el diálogo», «el terreno poroso» y demás jerga onanista-conceptualoide.
Una buena foto nunca necesita una explicación. Se aprecia, se admira, se disfruta.
Si me tienen que explicar algo para que la entienda… puede que al autor le emocione mucho, pero para los demás…
Seguro que soy un ignorante, un retrogrado, etc. pero el tiempo pasará y esas imágenes incomprensibles desaparecerán como el humo de la foto de portada.
+1
La fotografía ha dejado de ser una disciplina artística para convertirse en una disciplina propagandística, y la propaganda exige de largos y prolijos dispositivos de propaganda, retórica e ingeniería social para ser «aprehendida» y no desechada.
Sobre esto de explicar. Si algo caracteriza a la postfotografia es una dinámica paradójica: por un lado se da una democratización tecnológica en la que cada habitante del planeta dispone ya de una cámara, pero por otro lado el discurso subyacente se ha vuelto más críptico y elitista y necesita de una casta de exégetas que le interpreten al vulgo ese significado oculto que responde a unas directrices ideológicas muy determinadas. No hay más que pasarse por Clavoardiendo-magazine para comprobar lo que digo.
Un ejemplo clásico de fotografía que necesita ser «explicada» es Afronautas de Cristina de Middel y que de primeras te parece una oda al absurdo. Luego cuando te lees el folleto de instrucciones que viene adjunto te enteras de que es «una mirada post-colonial». Acabáramos una mirada postcolonial que no es ni arte ni documento, ni ficción ni realidad así que lo llamamos «nuevo documentalismo» y por la genial ocurrencia le regalamaos a la autora la presidencia de Magnum.
+1
Todos estos, empezando por Fontcuberta y terminando en de Middel, nunca han sido ni serán fotógrafos, son y serán sofistas con una cámara colgada al cuello empeñados en deconstruir la realidad de una disciplina con dos siglos de duración, realidad de la que ya han agotado sus posibilidades y deben introducir la ficción para continuar vendiendo la burra ciega al modo del mismo Gorgias, Sofista clásico que ya justificaba que el engaño tiene perfecto derecho, mediante el poder la palabra y la ficción artística y retórica, a dominar el alma humana.
Los bolcheviques de la revolución de octubre del 17 del s.XX supieron sacar un gran provecho de la fotografía como arma de activismo político. Parece que estamos ante una reedición globalista y postmoderna de la misma herramienta con idénticos fines.
Para entender la deriva en la que está implicada la postfotografia a veces no hay que profundizar mucho ni recurrir a grandes exégesis porque si de algo no se le puede acusar es de su falta de honestidad:
«A veces mis fotos no dicen nada porque busco más esconder que mostrar”
Estremecedor. Quien dice esto es otra de las miembras de Magnum:
https://photolari.com/a-veces-mis-fotos-esconden-mas-que-muestran-lua-ribeira-y-su-documentalismo-trap-en-la-wonder-photo-shop-de-barcelona/
A veces mis fotos no dicen nada pero….
Argumento que podría ser esgrimido.por cualquier advenizo para postularse como miembro, mejor como miembra de Magnum.
El nihilismo narrativo, la ocurrencia delirante para ocultar la falta de talento creativo, la anemia conceptual, signos todos ellos que la posmodernidad admite sin tapujos como lo más novedoso y lo más digno de ser encumbrado al Parnaso del Popolo Fotográfico.
A esto hemos llegado.
Nota: a último momento he sustituido «Populismo» por «Popolo» que es un término menos peyorativo y por tanto menos capaz de herir algunas…. susceptibilidades. 😉
Nota (bis): dónde dice «advenizo» léase «advenedizo».
Gracias a este espacio de debate abierto y controversial que nos brinda altruistamente PHOTOLARI (lol) hemos llegado a una definición de Postfotografia que será recordada en el futuro por no haber sido inteligida ni por el mismísimo Fontcuberta & adláteres y que pasará a escribir una nota gloriosa a pie de página en la historiografia de esta disciplina venida a menos.
A saber, Postfotografia: populismo postmoderno fotográfico (correlato del populismo político) que a través de una logorrea pretenciosa, alambicada y vacua tomada en préstamo de la deconstrucción ontológica pretende refutar la tradicional oposición metafísica entre realidad y ficción, entre verdad y mentira, entre virtud y vicio, y en su delirio comunitarista cree haber refutado también la oposición más radical y natural entre Aristós (el excelente) y Thetes (el plebeyo) gracias a esa atribución que tiene el arte de divinizar a los parias de la tierra y de igualar a unos y a otros tras la consigna de que todos están igualmente capacitados para evacuar una representación relevante y legítima de la realidad.
Finalmente: Populismo Postfotográfico a mayor gloria de Daguerre interpretado bajo el prisma de Marx y Gramsci destinado a mandar al paro a sus artifices bajo el nuevo paradigma tecnológico conocido como IA que gracias a su hiperrealidad está llamada a refutar a los deconstructores de la simple pero tozuda realidad que siempre acabará imponiéndose.
La obsesión antiizquierdista lleva a algunas mente al delirio. Pero continuar, por favor, que me estoy riendo mucho.