Al pensar en Hasselblad es posible que a todos nos venga la imagen del mítico diseño de la primera cámara que fue a la luna. También es verdad que algún despistado igual simplemente relaciona la marca sueca con su colaboración con Oppo, obviando una gloriosa historia fotográfica. Entre esas dos visiones, la Hasselblad X2D II es el presente de una compañía que lucha por tener su espacio en un mercado tan pequeño como el de la fotografía digital de formato medio y donde Fujifilm lleva años peleando fuerte con sus GFX.

Llegamos muy tarde para un review porque esta cámara se presento en verano del año pasado. Pero teníamos ganas de tenerla entre manos y comprobar qué ofrece una de las cámaras más potentes -y caras- del mercado. Y es que la X2D II no sólo luce un diseño que llama mucho la atención por su elegancia y reducido tamaño, sino que integra el primer modulo de enfoque Lidar visto en una cámara y, entre otras cosas, presume del mejor estabilizador de imagen del mercado.
Elegante minimalismo
Siempre se ha dicho, por muy ofensivo que suene, que las Leica son para presumir y las Hasselblad para trabajar. Un dicho que ha envejecido mal pero que nos recuerda que ambas firmas han estado siempre en ese selecto grupo de marcas míticas. Incluso Hasselblad intentó jugar a eso del lujo en su momento versionando modelos de Sony. Salió mal aquello. Muy mal.
Pero volviendo a las cámaras propias y al formato medio, la X1D fue en 2016 la primera cámara sin espejo de este formato. El diseño era ya igual de espectacular, aunque los problemas de velocidad y calentamiento de aquel primer modelo lastraron en cierto modo lo que era un autentico alarde tecnológico.


Varias generaciones y una década después, la nueva Hasselblad X2D II ha sabido pulir aquel mismo concepto para crear una cámara tan elegante en sus formas como potente en sus prestaciones. El diseño es sencillamente impecable: pocos mandos que están donde tienen que estar, un menú táctil en una enorme pantalla y articulada, visor magnifico… Esto no va solo de especificaciones, sino de una experiencia de uso prácticamente impecable.

¿Puntos fuertes y novedades de esta generación? Por ejemplo, un detalle tan menor como que la pantalla se pueda abatir hasta 90 grados para emular aquel visor de cintura clásico de Hasseblad. O la memoria interna de 1 TB que debería ser ya un básico en cámaras de este nivel. Hasta el control desde la App móvil es aquí especialmente fluido cuando lo normal es que resulte un quebradero de cabeza.
Tampoco es perfecta, ojo. Por ejemplo, la puesta en marcha es algo más lenta de lo que nos gustaría. Y el entusiasmo por su reducido tamaño y la finura del cuerpo se modera notablemente al recordar que las ópticas de formato medio no son igual de livianas. Sobre todo si, como en este caso, toca poner el zoom 35-100 mm f2.8-4 que desequilibra un poco el conjunto. 
Evidentemente hay ópticas más compactas, pero este es algo así como el zoom estándar del sistema. Por cierto, cuesta unos 4800 euros, lo que eleva el ticket de este equipo a unos 12.000 euros. Una cifra que es importante tener presente a la hora de saber contextualizar este equipo en el escaparate que le corresponde.
102 MP con enfoque y disparo continuo
La Hasselblad X2D ya montaba un sensor de 102 megapíxeles y 44×33 milímetros que, a primera vista, es igual que el CMOS BSI usado en esta nueva generación, aunque es verdad que ahora el ISO puede bajarse hasta 50. ¿El mismo que el de la GFX100 II de Fujifilm? Posiblemente, aunque con el color ajustado a su manera por cada marca, cabe suponer.
En cualquier caso, ni la resolución ni el tamaño del sensor son la novedad de esta X2D II. Tampoco es noticia que la calidad de imagen que ofrece sea espectacular, con ese nivel de detalle y profundidad que ofrecen los sensores de estas dimensiones. Faltaría más por 12.000 euros de equipo, cierto.
Más allá de esa resolución, la marca pone el acento en el rango dinámico que consigue -hasta 15 pasos, asegura- y la gestión del color integrada en lo que denomina Hasselblad Natural Colour Solution with High Dynamic Range. Más allá de nombres grandilocuentes, lo cierto es que, repasando las muestras realizadas durante los días de prueba, cuesta encontrar una en la que sacarle pegas al rendimiento y color, pese a lo cambiante y complejo de algunas situaciones.
En RAW –por aquí hay algunos para quien se anime a jugar con ellos– podemos trabajar a 14 o 16 bits, y tanto en JPEG como en HEIF hay un modo HDR que promete optimizar el rango dinámico. La experiencia nos lleva a ser más que prudentes con los HDR de las cámaras que rara vez aportan algo y ofrecen resultados utilizables.
En este caso, tal y como puede verse en los ejemplos que mostramos en el vídeo, se nota que el citado modo HDR no es un mero ajuste en la curva de la imagen, sino que también afecta a la captura y salida, hasta el punto de que el peso del archivo se resiente de forma notable al utilizarlo.
Pero, como decíamos, si hay algo que marca distancias entre esta generación y la anterior no es tanto la calidad o rendimiento del sensor, sino el sistema de enfoque y la capacidad de la cámara de afrontar escenas con acción. Moderada, eso sí, porque la ráfaga es de 3 fotos por segundo, que pueden ser útiles en moda o alguna fauna.
La mejora del AF es radical, hasta el punto de que la X2D no ofrecía enfoque continuo y ésta X2D II se defiende muy bien en escenas donde hay movimiento y toca tirar del sistema de detección y seguimiento. De hecho, el módulo Lidar incorporado hace que el rendimiento sea excelente incluso en escenas sin apenas luz.
¿Y qué pinta una tecnología como esta en una cámara tan clásica que, por cierto, ni siquiera ofrece grabación de vídeo? Muy sencillo: es un sistema que DJI ya ha utilizado en algunas de sus cámaras y, recordemos, la marca china es desde hace años la accionista mayoritaria de Hasselblad.
El estabilizador de imagen es otro de los puntos fuertes de esta cámara. La marca habla de 10 pasos de mejora, lo cual suena a nuevo récord. Más si tenemos en cuenta el tamaño del sensor. Pero pese a nuestras más que lógicas dudas, lo cierto es que hemos podido disparar a pulso con la focal más larga (100 mm) fotos a 1 segundo que son correctas y utilizables.
Potencia y estilo de formato medio
En definitiva, una cámara elegante, concebida con mucho sentido común, con una calidad de imagen sensacional, un estabilizador que cuesta explicar y un sistema de enfoque que, ahora sí, responde en condiciones. Y que, como gusta a los más puristas, se centra en la foto y ni siquiera tiene opciones de vídeo.

¿Merece la pena por algo más de 7000 euros el cuerpo? Pregunta complicada de responder. Pese al buen trabajo de Hasselblad y que esta cámara se acerca mucho a la perfección, no podemos olvidar que Fujifilm hace tiempo que se mueve muy bien con sus GFX en este terreno del formato medio. No tiene el nombre de Hasselblad, cierto, pero sí una gama de varios modelos, tamaños, ópticas…
Pese a ello, Hasselblad es Hassselblad. Como argumento de compra puede sonar absurdo, pero quien conoce el sector de la fotografía lo entenderá. Y no es sólo mito, porque entre las manos esta X2D II transmite perfectamente la sensación de poderío y distinción que se espera de una cámara de formato medio. ¿Es motivo suficiente para comprarla? Estamos convencidos de que para algunos sí.






















